Ciencia y Tecnología
Dormir en clase turista ha sido misión imposible. Algunas aerolíneas están probando tres asientos que se convierten en cama
Viajar en clase turista en un vuelo de larga distancia suele implicar aceptar un peaje bastante claro: dormir mal o, directamente, no dormir. Lo hemos vivido todos, asientos estrechos, poco espacio para estirar las piernas y una postura que rara vez invita al descanso. Esa incomodidad no es un detalle menor, forma parte de la experiencia de volar en este segmento. Y, sin embargo, es precisamente ahí, en ese problema tan cotidiano, donde algunas aerolíneas están empezando a explorar soluciones dentro de la propia cabina económica.
Si nos vamos al extremo opuesto, la referencia de lo que sería volar con comodidad absoluta la hemos visto muchas veces en campañas de aerolíneas. El anuncio de Emirates con Jennifer Aniston lo ilustra bien, pasando de una cabina sin servicios destacables a una suite privada con cama completamente plana, es decir, al extremo premium de la experiencia. La propuesta no se limita a mejorar el confort, redefine por completo la vida a bordo.
Un intento de hacer habitable la clase turista
Y en ese punto es donde empezamos a ver movimientos concretos. United acaba de anunciar una propuesta de este tipo con su llamado Relax Row, una opción dentro de su propia clase económica que busca precisamente aliviar ese problema. La compañía lo plantea como una fila específica que, una vez en vuelo, puede adaptarse para estirarnos o descansar con algo más de espacio. La aerolínea prevé lanzarlo en 2027, situarlo entre United Economy y United Premium Plus y desplegarlo de forma progresiva en más de 200 Boeing 787 y Boeing 777 de aquí a 2030.
Pero lo cierto es que esta idea no es completamente nueva. Air New Zealand lleva tiempo explorando este concepto con su conocido Skycouch, una propuesta que también parte de una fila de asientos en clase económica. En su caso, el sistema permite elevar los reposapiernas hasta formar una superficie continua sobre la que podemos estirarnos. No equivale a una cama de cabina premium, pero sí ofrece un espacio más versátil que el asiento convencional y la propia aerolínea lo presenta como una forma de ganar comodidad sin pagar una cabina superior.

Si bajamos al detalle, lo interesante no es tanto la configuración en sí, sino lo que permite una vez estamos en vuelo. Ambas propuestas buscan ampliar la superficie disponible para que podamos estirarnos de verdad, algo que en turista no suele ser habitual. Air New Zealand concreta esa zona en unos 1,55 metros de largo y 74 centímetros de ancho, acompañada de ropa de cama adicional, un cubreasiento y cinturones o sistemas de sujeción específicos para usarlo con seguridad. United, por su parte, añade un colchón adaptado, mantas, almohadas extra y kits pensados para hacer más llevadero el descanso.

Con todo esto, la pregunta lógica es a quién le compensa realmente este tipo de opción. El vídeo promocional de United permite hacernos una idea. Si viajamos solos, disponer de todo ese espacio nos da una superficie mucho más aprovechable para estirarnos. En el caso de parejas, la idea pasa por compartirlo de una forma más flexible, alternando posturas o usándolo para descansar mejor durante el vuelo. Y si pensamos en familias, especialmente con niños pequeños, Air New Zealand contempla configuraciones distintas.

Ahora bien, antes de imaginar un descanso perfecto, conviene tener en cuenta algunas condiciones. En el caso de Air New Zealand, como hemos visto, la disponibilidad depende del avión, la ruta y de factores operativos o regulatorios, y no todas las configuraciones están siempre accesibles. Además, el precio no es fijo, ya que se paga el billete de cada pasajero más un coste adicional por esta opción, mientras que United todavía no ha detallado precios, aunque sí ha señalado que su despliegue será progresivo.
En conjunto, estas propuestas no cambian por completo lo que significa volar en clase turista, pero sí introducen un matiz interesante. La idea no es replicar una suite de primera clase, sino ofrecer algo más de margen para descansar dentro de las limitaciones habituales. Ese equilibrio entre coste y comodidad es el que parece estar guiando estos desarrollos.
Imágenes | United Airlines
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La noticia
Dormir en clase turista ha sido misión imposible. Algunas aerolíneas están probando tres asientos que se convierten en cama
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.
Viajar en clase turista en un vuelo de larga distancia suele implicar aceptar un peaje bastante claro: dormir mal o, directamente, no dormir. Lo hemos vivido todos, asientos estrechos, poco espacio para estirar las piernas y una postura que rara vez invita al descanso. Esa incomodidad no es un detalle menor, forma parte de la experiencia de volar en este segmento. Y, sin embargo, es precisamente ahí, en ese problema tan cotidiano, donde algunas aerolíneas están empezando a explorar soluciones dentro de la propia cabina económica.
Si nos vamos al extremo opuesto, la referencia de lo que sería volar con comodidad absoluta la hemos visto muchas veces en campañas de aerolíneas. El anuncio de Emirates con Jennifer Aniston lo ilustra bien, pasando de una cabina sin servicios destacables a una suite privada con cama completamente plana, es decir, al extremo premium de la experiencia. La propuesta no se limita a mejorar el confort, redefine por completo la vida a bordo.
Un intento de hacer habitable la clase turista
Y en ese punto es donde empezamos a ver movimientos concretos. United acaba de anunciar una propuesta de este tipo con su llamado Relax Row, una opción dentro de su propia clase económica que busca precisamente aliviar ese problema. La compañía lo plantea como una fila específica que, una vez en vuelo, puede adaptarse para estirarnos o descansar con algo más de espacio. La aerolínea prevé lanzarlo en 2027, situarlo entre United Economy y United Premium Plus y desplegarlo de forma progresiva en más de 200 Boeing 787 y Boeing 777 de aquí a 2030.
Pero lo cierto es que esta idea no es completamente nueva. Air New Zealand lleva tiempo explorando este concepto con su conocido Skycouch, una propuesta que también parte de una fila de asientos en clase económica. En su caso, el sistema permite elevar los reposapiernas hasta formar una superficie continua sobre la que podemos estirarnos. No equivale a una cama de cabina premium, pero sí ofrece un espacio más versátil que el asiento convencional y la propia aerolínea lo presenta como una forma de ganar comodidad sin pagar una cabina superior.
Si bajamos al detalle, lo interesante no es tanto la configuración en sí, sino lo que permite una vez estamos en vuelo. Ambas propuestas buscan ampliar la superficie disponible para que podamos estirarnos de verdad, algo que en turista no suele ser habitual. Air New Zealand concreta esa zona en unos 1,55 metros de largo y 74 centímetros de ancho, acompañada de ropa de cama adicional, un cubreasiento y cinturones o sistemas de sujeción específicos para usarlo con seguridad. United, por su parte, añade un colchón adaptado, mantas, almohadas extra y kits pensados para hacer más llevadero el descanso.
Con todo esto, la pregunta lógica es a quién le compensa realmente este tipo de opción. El vídeo promocional de United permite hacernos una idea. Si viajamos solos, disponer de todo ese espacio nos da una superficie mucho más aprovechable para estirarnos. En el caso de parejas, la idea pasa por compartirlo de una forma más flexible, alternando posturas o usándolo para descansar mejor durante el vuelo. Y si pensamos en familias, especialmente con niños pequeños, Air New Zealand contempla configuraciones distintas.
Ahora bien, antes de imaginar un descanso perfecto, conviene tener en cuenta algunas condiciones. En el caso de Air New Zealand, como hemos visto, la disponibilidad depende del avión, la ruta y de factores operativos o regulatorios, y no todas las configuraciones están siempre accesibles. Además, el precio no es fijo, ya que se paga el billete de cada pasajero más un coste adicional por esta opción, mientras que United todavía no ha detallado precios, aunque sí ha señalado que su despliegue será progresivo.
En Xataka
El canario en la mina de la nueva crisis del petróleo son las aerolíneas: ya están cancelando vuelos por falta de fuel
En conjunto, estas propuestas no cambian por completo lo que significa volar en clase turista, pero sí introducen un matiz interesante. La idea no es replicar una suite de primera clase, sino ofrecer algo más de margen para descansar dentro de las limitaciones habituales. Ese equilibrio entre coste y comodidad es el que parece estar guiando estos desarrollos.
Imágenes | United Airlines
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– La noticia
Dormir en clase turista ha sido misión imposible. Algunas aerolíneas están probando tres asientos que se convierten en cama
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.

