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Leody Taveras busca en Baltimore su último chance
A sus 27 años, el dominicano Leody Taveras se encuentra en una etapa decisiva de su carrera: el punto donde el potencial debe convertirse en producción constante.
Tras un 2025 irregular, en el que pasó por Texas y Seattle, su llegada a Baltimore representa una nueva oportunidad para establecerse finalmente como jardinero regular en Grandes Ligas, algo que su talento siempre ha insinuado pero que aún no ha consolidado.
El recorrido reciente explica las dudas. En 2025, Taveras tuvo una línea ofensiva discreta de .205/.226/.304 en 180 apariciones al plato en MLB, repartidas entre Rangers y Mariners, lo que lo relegó a un rol secundario.
Sin embargo, en Triple-A mostró otra cara con un OPS de .809 en 81 juegos, lo que evidencia que su talento ofensivo sigue presente, aunque inconsistente al más alto nivel.
Primavera escasa
Ayer en la victoria de los Orioles 2-0 sobre los Nacionales, fue precisamente Taveras el que dio el batazo ganador con un jonrón de dos carreras. Una vez más dio esos flashes de ser el que siempre se ha esperado, al conectar hacia el right field con una velocidad de salida de 104.9 millas por hora.
Pero fue como bateador emergente.
En 2026, su Spring Training ha ofrecido señales mixtas pero alentadoras. En 14 juegos acumula promedio de .205 con 8 hits, además de 6 carreras impulsadas y 3 bases robadas.
Su contexto contractual también es complicado: firmó el 6 de noviembre de 2025 un pacto de un año por 2 millones de dólares, una apuesta de bajo riesgo para el equipo.
No llega como titular asegurado, sino como una pieza que debe ganarse su lugar, probablemente compitiendo por un rol de cuarto jardinero o incluso iniciando en Triple-A, lo que los Orioles podrían informar en las próximas horas.

En la pasada campaña de Lidom con las Águilas Cibaeñas, Taveras bateó para .230 (de 61-14), con 3 jonrones, nueve empujadas en 18 partidos.
Sus condiciones
Lo que mantiene vivo su caso son las herramientas que lo convirtieron en uno de los mejores prospectos de los Rangers, y por el que pagaron un bono de US$ 2.1 millones en 2015.
Taveras fue valorado durante esos años por su combinación de velocidad élite, defensa en el jardín central y capacidad de batear a ambos lados del plato.
En ligas menores llegó a registrar temporadas con más de 30 bases robadas y un perfil defensivo considerado de impacto inmediato en MLB, proyectándose como un center fielder titular con habilidades de “cinco herramientas”.
Su físico (6’2”, 195 libras) y rango defensivo lo colocaban entre los jóvenes más prometedores de su organización y aunque fue parte del equipo que en 2023 consiguió la primera Serie Mundial de la franquicia, el tema es que no pudo batear.
Solo tuvo promedio de .266 y un OPS+ de 100, que al año siguiente, bajó a 87.

