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Ciencia y Tecnología

El sistema inmunitario tiene un nuevo "anzuelo" contra el cáncer de próstata: así funcionan las células T "con turbo"

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El sistema inmunitario tiene un nuevo "anzuelo" contra el cáncer de próstata: así funcionan las células T "con turbo"

El sistema inmunitario en nuestro organismo es una máquina biológica fascinante que nos protege ante cualquier tipo de amenaza, como por ejemplo las odiosas células tumorales. Pero estas células son realmente inteligentes, y tienen la capacidad de camuflarse de nuestras defensas, como ocurre en el cáncer de próstata, donde las células tumorales se parecen tanto a las células sanas que nuestras defensas apenas lo reconocen o lo hacen con una fuerza tan débil que el tumor logra escapar. 

¿Qué hacíamos hasta ahora? La solución de la medicina pasaba por aumentar la 'afinidad' de las células defensivas al máximo para que destruyeran a las células tumorales. ¿El problema? Que a veces se pasaban de frenada y atacaban al tejido sano, haciendo que sea más dañino que beneficioso. Pero ahora esto es algo que se trata de solucionar con el diseño de "anzuelos" a escala molecular. 

El problema. Si nos metemos más en el fondo de este problema, hay que saber que las células T, que son parte del sistema inmunitario, tienen en su superficie unos receptores que literalmente se unen de manera específica con las proteínas extrañas de las células tumorales para poder identificarlas, como si fuera un portero de discoteca pidiendo el DNI para detectar a aquellos que no pueden entrar. 

En el cáncer de próstata, una de las dianas a buscar es la proteína PAP, que indica al sistema inmunitario que debe comenzar a atacar, aunque el problema es que la afinidad no es muy buena, por lo que literalmente se les pasaba identificar a muchas de estas. El problema radica en que aumentar la afinidad de esta célula provoca el efecto contrario, al volverse hiperactivas y desarrollar una 'reactividad cruzada' que ataca por error al organismo sano y genera un alto nivel de toxicidad. 

De esta manera, había que conseguir aumentar la afinidad, pero sin que sea tóxico. 

La solución. Aquí es donde entra la brillantez de un nuevo trabajo publicado en Science que se apoya en conceptos demostrados por equipos anteriores que trataron de conseguir esta mejor afinidad. Lo que vieron aquí es que la solución no era aumentar el "pegamento" de la célula en general para que se uniera mejor, sino diseñar lo que han bautizado como 'catch bonds'. 

Catch bonds. Para entender su funcionamiento, simplemente hay que imaginar un cinturón de seguridad o un anzuelo de pesca. En condiciones normales, la unión es bastante suave, pero si se aplica una gran fuerza mecánica, el enlace cambia su estructura y se agarra con mucha más fuerza. 

De esta manera, los científicos tomaron un receptor natural débil específico para la proteína PAP y le introdujeron mutaciones muy precisas. El resultado es un receptor modificado genéticamente que actúa como un anzuelo. 

Mejores células. Al introducir estos coatch bonds, los investigadores lograron crear células T 'con turbo' y en las pruebas demostraron que estas células podían unirse mucho mejor a las células del cáncer de próstata y también las conseguían destruir de una manera más eficiente. 

Pero lo más importante aquí es que se mantiene una reactividad cruzada bajísima, por lo que tienen la capacidad de ignorar los tejidos sanos y solo desplegar el potencial destructivo cuando el "anzuelo" mecánico entra en acción sobre el objetivo concreto. 

En Xataka | Ni curar ni morir: por qué la próxima gran revolución contra el cáncer consiste en hacerlo crónico


La noticia

El sistema inmunitario tiene un nuevo "anzuelo" contra el cáncer de próstata: así funcionan las células T "con turbo"

fue publicada originalmente en

Xataka

por
José A. Lizana

.

 El sistema inmunitario en nuestro organismo es una máquina biológica fascinante que nos protege ante cualquier tipo de amenaza, como por ejemplo las odiosas células tumorales. Pero estas células son realmente inteligentes, y tienen la capacidad de camuflarse de nuestras defensas, como ocurre en el cáncer de próstata, donde las células tumorales se parecen tanto a las células sanas que nuestras defensas apenas lo reconocen o lo hacen con una fuerza tan débil que el tumor logra escapar. 

¿Qué hacíamos hasta ahora? La solución de la medicina pasaba por aumentar la 'afinidad' de las células defensivas al máximo para que destruyeran a las células tumorales. ¿El problema? Que a veces se pasaban de frenada y atacaban al tejido sano, haciendo que sea más dañino que beneficioso. Pero ahora esto es algo que se trata de solucionar con el diseño de "anzuelos" a escala molecular. 

En Xataka

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El problema. Si nos metemos más en el fondo de este problema, hay que saber que las células T, que son parte del sistema inmunitario, tienen en su superficie unos receptores que literalmente se unen de manera específica con las proteínas extrañas de las células tumorales para poder identificarlas, como si fuera un portero de discoteca pidiendo el DNI para detectar a aquellos que no pueden entrar. 

En el cáncer de próstata, una de las dianas a buscar es la proteína PAP, que indica al sistema inmunitario que debe comenzar a atacar, aunque el problema es que la afinidad no es muy buena, por lo que literalmente se les pasaba identificar a muchas de estas. El problema radica en que aumentar la afinidad de esta célula provoca el efecto contrario, al volverse hiperactivas y desarrollar una 'reactividad cruzada' que ataca por error al organismo sano y genera un alto nivel de toxicidad. 

De esta manera, había que conseguir aumentar la afinidad, pero sin que sea tóxico. 

La solución. Aquí es donde entra la brillantez de un nuevo trabajo publicado en Science que se apoya en conceptos demostrados por equipos anteriores que trataron de conseguir esta mejor afinidad. Lo que vieron aquí es que la solución no era aumentar el "pegamento" de la célula en general para que se uniera mejor, sino diseñar lo que han bautizado como 'catch bonds'. 

Catch bonds. Para entender su funcionamiento, simplemente hay que imaginar un cinturón de seguridad o un anzuelo de pesca. En condiciones normales, la unión es bastante suave, pero si se aplica una gran fuerza mecánica, el enlace cambia su estructura y se agarra con mucha más fuerza. 

De esta manera, los científicos tomaron un receptor natural débil específico para la proteína PAP y le introdujeron mutaciones muy precisas. El resultado es un receptor modificado genéticamente que actúa como un anzuelo. 

Mejores células. Al introducir estos coatch bonds, los investigadores lograron crear células T 'con turbo' y en las pruebas demostraron que estas células podían unirse mucho mejor a las células del cáncer de próstata y también las conseguían destruir de una manera más eficiente. 

Pero lo más importante aquí es que se mantiene una reactividad cruzada bajísima, por lo que tienen la capacidad de ignorar los tejidos sanos y solo desplegar el potencial destructivo cuando el "anzuelo" mecánico entra en acción sobre el objetivo concreto. 

En Xataka | Ni curar ni morir: por qué la próxima gran revolución contra el cáncer consiste en hacerlo crónico

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