Economía
Complejidad o repetición 3/10
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<p>No todas las economías que se expanden transforman su estructura productiva. La diferencia entre aumentar el volumen y aumentar la complejidad determina si un país escala en capacidades o simplemente amplía el patrón existente. La República Dominicana ha mostrado dinamismo agregado durante décadas, pero la cuestión estratégica no es cuánto se expande la producción, sino si el sistema productivo avanza hacia actividades de mayor sofisticación, mayor aprendizaje y mayor capacidad de competir con economías más avanzadas.</p>
<p>Escalar no significa producir más de lo mismo. Significa producir bienes y servicios distintos, con mayor contenido de conocimiento, mayor integración tecnológica y mayor capacidad de sostener salarios reales más altos sin fragilidad externa o interna. Sin ese cambio cualitativo, la expansión puede convertirse en una ampliación cuantitativa de la misma estructura productiva, sin alterar su jerarquía tecnológica ni su posición relativa en la economía internacional.</p>
<p>Aquí entra una distinción clave: el PIB mide volumen. La complejidad sugiere densidad de capacidades.</p>
<p>Una manera directa de observar la estructura productiva es examinar el contenido tecnológico de las exportaciones manufactureras. No porque exportar sea un fin en sí mismo, sino porque producir bienes con mayor sofisticación obliga a incorporar estándares, certificaciones, ingeniería, logística avanzada y procesos acumulativos de aprendizaje. Otra aproximación complementaria es la noción de complejidad económica desarrollada por Ricardo Hausmann y César Hidalgo, que vincula la diversidad y sofisticación de los bienes exportados con el acervo de conocimiento productivo incorporado en una economía. Ambas perspectivas apuntan en la misma dirección: la estructura productiva revela la profundidad del aprendizaje acumulado.</p>
<p>En 2023, las exportaciones de alta tecnología representaron 6.03% de las exportaciones manufactureras de la República Dominicana. En el agregado de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ese mismo indicador fue aproximadamente 22% en 2024.</p>
<p>La brecha es estructural. No se trata de una diferencia coyuntural, sino de una distancia en el tipo de bienes que cada economía logra producir y colocar en mercados internacionales, y en la densidad tecnológica que incorporan esos bienes.</p>
<p>Un país puede crecer exportando productos de baja o media complejidad. Pero si aspira a converger hacia estándares OCDE, necesita aumentar progresivamente la proporción de bienes y servicios con mayor contenido tecnológico, mayor encadenamiento productivo y mayor capacidad de generar spillovers sobre el resto de la economía.</p>
<p>La complejidad también se expresa en la inversión sistemática en conocimiento. En el conjunto de la OCDE, el gasto en investigación y desarrollo se sitúa en torno al 3.0% del PIB (2022). Esa cifra refleja una arquitectura institucional que prioriza innovación, medición y mejora continua, y que articula empresas, universidades y Estado en procesos de acumulación tecnológica sostenida.</p>
<p>En la República Dominicana, los registros internacionales muestran niveles muy inferiores y, en algunos años, incluso ausencia de datos consolidados en bases comparables. La diferencia no es meramente estadística. Cuando la inversión en conocimiento es baja o poco institucionalizada, la economía depende más de la acumulación de factores tradicionales que del aumento sostenido de productividad derivado del aprendizaje, la experimentación y la adaptación tecnológica.</p>
<p>La convergencia exige una trayectoria verificable de acumulación de capacidades, no solo expansión de sectores existentes.</p>
<p>El escalamiento tampoco ocurre si el tejido empresarial permanece fragmentado. La economía dominicana presenta una dualidad persistente: una franja de empresas formales e integradas a cadenas globales -particularmente en zonas francas- y un universo mucho más amplio de unidades de baja escala con menor productividad y limitada incorporación tecnológica.</p>
<p>Este patrón se refleja en el mercado laboral. Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central, la tasa de informalidad laboral fue 54.8% al cierre de 2024 y descendió a 53.4% en el primer trimestre de 2025, el nivel más bajo de la serie reciente. La mejora es relevante, pero el dato estructural permanece: más de la mitad de los ocupados trabajan en condiciones informales.</p>
<p>La comparación internacional introduce perspectiva. Entre países de la OCDE, la informalidad laboral es considerablemente menor en la mayoría de los casos. México registra alrededor de 31%, Costa Rica cerca de 27%, Chile alrededor de 25%, y en economías de ingreso alto la informalidad suele situarse en rangos mucho más bajos, generalmente por debajo del 20%. Solo Colombia presenta un nivel cercano al dominicano, alrededor de 53%.</p>
<p>La informalidad no es únicamente un problema social. Es un límite productivo y tecnológico. Empresas informales tienden a invertir menos en tecnología, capacitar menos a su personal, operar con menor acceso a financiamiento estructurado y participar escasamente en procesos de certificación y estandarización internacional. Esa combinación restringe la capacidad de absorber conocimiento externo, de integrarse en cadenas más sofisticadas y de escalar organizacionalmente. Una economía con informalidad elevada puede expandirse, pero enfrenta mayores dificultades para convertir esa expansión en aprendizaje acumulativo y diversificación sofisticada.</p>
<p>El escalamiento productivo requiere algo más que inversión agregada. Requiere reasignación eficiente de recursos: que las empresas más productivas crezcan, que las menos eficientes se transformen o salgan del mercado, y que el capital y el trabajo fluyan hacia actividades de mayor valor agregado y mayor contenido tecnológico.</p>
<p>En economías OCDE, la competencia efectiva y la movilidad empresarial contribuyen de manera decisiva al aumento de productividad agregada y a la transformación estructural. Cuando la estructura empresarial está dominada por unidades pequeñas con baja integración tecnológica, limitada competencia efectiva y escasa articulación en cadenas complejas, la reasignación dinámica se debilita.</p>
<p>El resultado puede ser estabilidad con baja transformación estructural.</p>
<p>La convergencia no depende únicamente de cuánto se produce, sino de qué se produce y cómo se produce. Una economía que aumenta el contenido tecnológico de sus exportaciones, invierte sistemáticamente en innovación, reduce informalidad, facilita el crecimiento de empresas eficientes y promueve la diversificación hacia actividades de mayor sofisticación está acumulando capacidades.</p>
<p>Una economía que amplía el volumen sin alterar su composición puede sostener expansión durante años sin modificar su posición relativa frente a economías más avanzadas.</p>
<p>Aquí la pregunta se vuelve más exigente: ¿está el país construyendo una estructura productiva que aprende más rápido que antes y que diversifica hacia actividades de mayor complejidad?</p>
<p>Si la proporción de exportaciones sofisticadas permanece baja, si la inversión en conocimiento es limitada y si más de la mitad de la fuerza laboral permanece en la informalidad, la expansión puede convertirse en aumento de tamaño sin reconfiguración cualitativa de la estructura productiva.</p>
<p>La discusión económica dominicana suele organizarse por sectores: turismo, construcción, comercio, zonas francas. Ese enfoque describe actividad. Pero la convergencia exige reorganizar la conversación alrededor de capacidades, diversificación y sofisticación tecnológica.</p>
<p>No se trata solo de que un sector crezca, sino de que instale estándares tecnológicos y organizacionales que se difundan al resto de la economía. No se trata solo de atraer inversión, sino de internalizar conocimiento, fortalecer encadenamientos locales y ampliar la base empresarial capaz de competir en niveles tecnológicos más exigentes. No se trata solo de generar empleo, sino de formalizarlo, capacitarlo y hacerlo crecientemente productivo.</p>
<p>El crecimiento puede repetirse en magnitud. La complejidad se construye mediante acumulación sistemática de conocimiento, reasignación eficiente y escalamiento empresarial. Y mientras la estructura productiva no incorpore aprendizaje sostenido, diversificación sofisticada y expansión de empresas capaces de operar en niveles tecnológicos superiores, la distancia frente a economías de mayor sofisticación seguirá siendo estructural, no coyuntural.</p>
<p>La convergencia, entonces, no es una consecuencia automática del aumento del producto. Es el resultado de una decisión sostenida de transformar el tipo de economía que se construye, elevando de manera progresiva su complejidad y su capacidad de generar valor agregado con mayor densidad de conocimiento.</p>
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