Economía
Los modelos de riesgo dominicanos están fallando a la economía
Buena parte de la economía dominicana sigue operando fuera de los registros formales. No por falta de disciplina, sino por falta de imaginación en cómo medimos el riesgo. Nuestros modelos crediticios continúan calificando papeles, mientras la economía real se sostiene sobre una confiabilidad que casi nunca entra en las bases de datos.
Desde Successment Venture Labs, en colaboración con ZARI Mobility y bajo el paraguas conceptual de Casa de Mentor, desarrollamos un diagnóstico nacional: “El costo del modelado de riesgo obsoleto en la República Dominicana”. Más que un estudio, funciona como un espejo: muestra cómo sistemas de evaluación desactualizados mantienen la inclusión en el discurso y una parte importante de la productividad en la sombra.
El paradigma actual del riesgo
Hoy, las instituciones financieras tienden a prestar a quien luce estable en el papel, no necesariamente a quien ha demostrado estabilidad en su vida económica. Solo una fracción de los adultos accede a crédito formal, mientras el resto -choferes, vendedores, trabajadores por cuenta propia, proveedores de servicios- sostiene buena parte de la actividad diaria sin que su comportamiento económico quede debidamente registrado.
Esa brecha entre lo formal y lo observado en la calle implica confundir cumplimiento documental con carácter económico. Y esa confusión se traduce en oportunidades de inversión no aprovechadas, proyectos productivos que no despegan y crecimiento que podría ser mayor.
El comportamiento como señal de confiabilidad
La forma en que nos movemos, cumplimos horarios y honramos compromisos dice mucho más sobre nuestra confiabilidad que un historial de crédito limitado o inexistente. El modelo desarrollado por ZARI explora cómo señales conductuales -regularidad en los desplazamientos, conducción responsable, patrones de pago consistentes- pueden incorporarse a la evaluación de riesgo.
Cuando este tipo de información se integra de manera responsable al análisis crediticio, los resultados cambian: se reduce la percepción de riesgo donde hay disciplina comprobable, mejora la recuperación y disminuye la necesidad de depender exclusivamente de garantías tradicionales. No es un ejercicio de caridad, sino un ajuste de modelo.
Incluso escenarios conservadores muestran que si una proporción moderada de trabajadores informales pudiera acceder a microcréditos productivos, el volumen de financiamiento nuevo a la economía podría ser significativo, sin requerir subsidios generalizados ni cambios abruptos en las tasas.
Hacia un marco nacional de datos de riesgo
El diagnóstico propone un Marco Nacional de Coordinación de Datos Crediticios, liderado por entidades públicas y financieras con mandato en inclusión y productividad. Su objetivo sería armonizar información financiera y conductual bajo reglas claras de gobernanza de datos, de manera que la confiabilidad medible -y no solo el nivel de formalidad- tenga peso en el acceso al crédito.
No se trata de “fintech” en sentido estrecho, sino de soberanía sobre los parámetros que definen el riesgo país a nivel micro. Quien define cómo se mide el riesgo, en la práctica, define quién puede invertir, crecer y participar de manera plena en la economía.
De la retórica a la infraestructura
Para los responsables de política pública, el mensaje es directo: modernizar los modelos de riesgo no es opcional si se quiere ampliar la base productiva sin comprometer la estabilidad. Para el sector privado, la inclusión deja de ser solo un tema de responsabilidad social y se convierte en un frente de negocio: más información de calidad implica mejores decisiones de crédito.
Para los innovadores, el desafío está en construir soluciones que conecten estos nuevos tipos de datos con productos financieros responsables, transparentes y sostenibles. La próxima fase de crecimiento no se definirá solo en los comités de crédito, sino también en las arquitecturas de datos que se decida adoptar.
La inclusión financiera, entendida como acceso a productos ajustados al comportamiento real de las personas y empresas, es cada vez más una cuestión de infraestructura. Los países que logren actualizar sus modelos de riesgo estarán mejor posicionados para movilizar capital hacia sectores hoy subatendidos y, con ello, fortalecer su crecimiento de largo plazo.
El informe técnico bilingüe “El costo del modelado de riesgo obsoleto en la República Dominicana” (octubre 2025) desarrolla en detalle estas propuestas y está disponible para instituciones interesadas en explorar este enfoque con mayor profundidad.
Fuentes de contexto:
Análisis técnico y estimaciones de Successment Venture Labs, ZARI Mobility y Casa de Mentor sobre modelado de riesgo crediticio en República Dominicana; datos de inclusión financiera y acceso al crédito del Banco Central de la República Dominicana; indicadores de profundización financiera de la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana; análisis regional sobre inclusión financiera del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y estudios sobre uso de datos alternativos y behavioral data en scoring crediticio de Alliance for Financial Inclusion.
