Economía
La innovación tecnológica impulsa la agropecuaria dominicana
La innovación tecnológica se consolida como un motor clave para transformar y fortalecer el sector agropecuario de República Dominicana, en un contexto donde la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad se han convertido en ejes estratégicos para garantizar la seguridad alimentaria y la competitividad. Así lo destacó Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), durante la conferencia “Innovación agropecuaria para el sector agro de RD”, celebrada en el marco de la Feria Agropecuaria 2026.
De acuerdo con el dirigente agropecuario, el país presenta una ventaja significativa en la región, pues produce más del 85% de los alimentos de la canasta básica, incluyendo productos esenciales como arroz, plátano, yuca, guandules, huevo y carne de pollo. Afirmó que este nivel de autosuficiencia contrasta con otras economías de Centroamérica, como El Salvador, que apenas alcanza el 40% de su producción interna, lo que resalta el potencial del sector agropecuario dominicano.
Sin embargo, según Benítez, este desempeño no se sostiene únicamente en prácticas tradicionales, sino que la evolución de la agricultura ha estado marcada por grandes transformaciones históricas.
“Desde los primeros asentamientos humanos, pasando por la mecanización agrícola a finales del siglo XIX, hasta la llamada revolución verde, que permitió aumentar los rendimientos de cultivos como el maíz y el trigo, elevando la producción de 12 libras a un quintal, el sector ha experimentado cambios profundos impulsados por la ciencia y la tecnología”, sostuvo.
El dirigente agropecuario enfatizó que el mundo atraviesa una nueva etapa: la cuarta revolución agrícola, caracterizada por la integración de la biotecnología, la digitalización y la agricultura de precisión. Este proceso comenzó a acelerarse con la popularización del internet entre 1995 y 1997, lo que facilitó el acceso a información, mercados y herramientas digitales para la gestión agrícola.
En ese sentido, destacó que la tecnología ha redefinido la forma de producir, pues los agricultores pueden monitorear sus fincas en tiempo real mediante sistemas satelitales como Landsat y Sentinel, que permiten identificar niveles de humedad, condiciones del suelo y estado de los cultivos.
“Esta información, procesada con inteligencia artificial, llega directamente a dispositivos móviles, facilitando la toma de decisiones”, dijo.
De igual manera, subrayó que la automatización ha ganado terreno. Desde la década de 1990 se han desarrollado sistemas robotizados para tareas como el ordeño, así como drones agrícolas que optimizan la aplicación de insumos. “Un ejemplo concreto es el uso de drones con capacidad de hasta 100 litros, que han permitido reducir en aproximadamente 60% los costos operativos, además de disminuir el tiempo de trabajo de 15 días a apenas un día y medio en labores como la fumigación”, comentó.
A nivel global, Benítez refirió que el mercado de estas tecnologías ha crecido de forma acelerada. Empresas como DJI Enterprise concentran alrededor del 92% del mercado mundial de drones, lo que evidencia la expansión de estas herramientas en la agricultura moderna.
Avances tecnológicos
Más allá de estas herramientas, el sector continúa incorporando nuevas soluciones tecnológicas. El presidente de la JAD indicó que un avance relevante es el uso de tecnologías de trazabilidad basadas en blockchain, que permiten registrar cada etapa de la producción de forma segura e inalterable. En República Dominicana, esta innovación ya se aplica en proyectos como el cacao, donde se trabaja con más de 700 productores en Monte Plata, garantizando transparencia en la cadena de valor.
Asimismo, la capacidad de procesamiento de datos ha alcanzado niveles sin precedentes. “La computación cuántica, por ejemplo, permite procesar hasta 652 millones de bits por segundo”,explicó.
Retos
El presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, señaló que persiste una dualidad en la estructura productiva. Afirma que mientras grandes empresas adoptan tecnologías, muchos pequeños productores aún dependen de prácticas tradicionales y tienen acceso limitado a información y recursos, lo que refleja una brecha que condiciona el desarrollo equilibrado del sector.
Subrayó que otro de los principales retos es el costo de acceso a la tecnología, lo que limita su adopción masiva. A esto se suma la necesidad de ampliar las carteras de financiamiento a largo plazo para facilitar la inversión en innovación. Otro reto crítico es el capital humano.
Según Benítez, existe una brecha significativa en la formación de profesionales capacitados para gestionar fincas con enfoque tecnológico.
En respuesta a esta situación, indicó, se han desarrollado iniciativas de capacitación. La JAD, en alianza con instituciones académicas, ha formado a 225 líderes de cooperativas en temas de gobernanza, además de impartir programas de formación gerencial.
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