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Fuenlabrada construye un búnker para la última donación de Amancio Ortega: un acelerador de protones contra el cáncer

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Fuenlabrada construye un búnker para la última donación de Amancio Ortega: un acelerador de protones contra el cáncer

En el hospital madrileño de Fuenlabrada están levantando algo que, desde fuera, no parece gran cosa: un edificio de dos plantas con paredes de hormigón de tres metros de grosor, un tejado que hubo que abrir con una grúa y unos cimientos diseñados para soportar decenas de toneladas de maquinaria. Dentro de ese búnker se guarda uno de los activos más valiosos que ha recibido la sanidad pública española en décadas.

Esa joya tecnológica que protegen con hormigón es el acelerador de protones donado por la Fundación Amancio Ortega: una de las diez máquinas de última generación que el fundador de Inditex acordó ceder al sistema público de salud en octubre de 2021 en una donación valorada en 280 millones de euros. El objetivo es instalarlas en siete comunidades autónomas y transformar el tratamiento del cáncer en España.

Un búnker de hormigón a medida. Construir este tipo de tecnología no es como instalar un escáner o un aparato de rayos X. La radiación que emite un acelerador de protones obliga a levantar un edificio específico que actúe como barrera de contención. En Fuenlabrada eso se ha convertido en paredes de hormigón de tres metros de grosor. Las obras del búnker comenzaron en julio de 2024 y el gobierno autonómico ha destinado 13 millones de euros a financiar la construcción del nuevo edificio.

Según un comunicado de la Comunidad de Madrid, el resultado es una estructura de dos plantas con más de 2.000 metros cuadrados de superficie total, conectada parcialmente con la zona de oncología ya existente. La planta baja, de unos 1.300 metros cuadrados, albergará las áreas de diagnóstico, tratamiento y preparación de pacientes. La primera planta, de 875 metros cuadrados, se destinará a mantenimiento, suministros, despachos médicos y formación.

Las piezas que entraron por el tejado. El equipo de protonterapia se compone de dos elementos principales, y ambos ya se encuentran dentro del búnker. El primero es el Ciclotrón, el dispositivo que genera y acelera los protones que luego se usan como "munición" contra las células cancerígenas. Mide ocho metros de altura y pesa casi 50 toneladas. Para colocarlo en su sitio fue necesario abrir el tejado del edificio y recurrir a una grúa de gran tonelaje para instalarlo en el interior del búnker.

El segundo elemento es el Gantry, el brazo giratorio que dirige la radiación hacia el tumor con precisión milimétrica. Este componente supera los 11 metros de altura y alcanza las 75 toneladas de peso. Su capacidad de rotación completa es lo que permite atacar el tumor desde cualquier ángulo y reducir los daños en los tejidos sanos del entorno. En este vídeo se muestra el proceso de instalación de una de estas máquinas en el New York Proton Center, utilizando un proceso muy similar al que se ha utilizado en el hospital de Fuenlabrada.

Los protones cambian las reglas del juego. La protonterapia no es una versión mejorada de la radioterapia convencional, sino que trabaja con haces de protones de alta energía capaces de concentrar el impacto exactamente en el tumor y detenerse ahí, sin seguir irradiando los tejidos que hay detrás. Eso la convierte en una herramienta especialmente útil para tratar tumores de difícil acceso, como tumores cerebrales, en cuello, médula espinal, pulmón, oculares, sarcomas, etc., y para pacientes pediátricos, donde minimizar los efectos secundarios a largo plazo es crítico.

Hasta ahora, en España solo existían dos centros con esta tecnología, ambos privados: el Hospital Quirón de Pozuelo de Alarcón y la Clínica Universidad de Navarra. Gracias a la donación de la Fundación Amancio Ortega, en breve se inaugurarán 10 nuevos centros de protonterapia en hospitales públicos distribuidos por todo el territorio nacional.

Un reactor nuclear en el sótano. La llegada de las dos piezas principales no significa que el equipo esté listo para usarse. Solo se han instalado los elementos principales en su lugar. A lo largo de los próximos 12 meses los ingenieros llevarán a cabo el ensamblaje completo de ambos componentes, su calibración y la puesta en marcha del acelerador.

Es un proceso que implica pruebas continuas para verificar y controlar la radiación antes de que se acerque cualquier paciente. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya emitió en diciembre de 2025 una autorización favorable, con condiciones, para la instalación radiactiva del hospital: un requisito imprescindible antes de que la unidad pueda operar.

No será el primero, pero suma. El de Fuenlabrada no será el primer dispositivo de estas características de la sanidad pública en ofrecer tratamientos de protonterapia. El centro de Galicia, en Santiago de Compostela, es el que va más avanzado en su instalación y ya tiene completamente instalado el acelerador Proteus One.

En este caso han sido necesarios dos búnkeres (uno para tratamiento y otro para investigación) y prevé atender a los primeros pacientes a finales de 2026 o principios de 2027, con capacidad para 250 pacientes al año por sala. El hospital madrileño, por su parte, apunta a que su unidad estará operativa a lo largo del primer trimestre de 2027.

En Xataka | Amancio Ortega: el multimillonario que vive como un vecino más (salvo por los jets privados y los superyates)

Imagen | GTRES, New York Proton Center


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Fuenlabrada construye un búnker para la última donación de Amancio Ortega: un acelerador de protones contra el cáncer

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Rubén Andrés

.

 En el hospital madrileño de Fuenlabrada están levantando algo que, desde fuera, no parece gran cosa: un edificio de dos plantas con paredes de hormigón de tres metros de grosor, un tejado que hubo que abrir con una grúa y unos cimientos diseñados para soportar decenas de toneladas de maquinaria. Dentro de ese búnker se guarda uno de los activos más valiosos que ha recibido la sanidad pública española en décadas.
Esa joya tecnológica que protegen con hormigón es el acelerador de protones donado por la Fundación Amancio Ortega: una de las diez máquinas de última generación que el fundador de Inditex acordó ceder al sistema público de salud en octubre de 2021 en una donación valorada en 280 millones de euros. El objetivo es instalarlas en siete comunidades autónomas y transformar el tratamiento del cáncer en España.
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Es un proceso que implica pruebas continuas para verificar y controlar la radiación antes de que se acerque cualquier paciente. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya emitió en diciembre de 2025 una autorización favorable, con condiciones, para la instalación radiactiva del hospital: un requisito imprescindible antes de que la unidad pueda operar.

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