Ciencia y Tecnología
Españoles, la guerra de precios en las gasolineras ha comenzado. Y Repsol es la primera en lanzar su ataque
El precio de la gasolina se ha disparado. El diésel está por las nubes. Ya se ha dejado caer que el Gobierno ha estudiado descuentos a la compra de carburante como ya hiciera en 2022. Y mientras los españoles buscan las gasolineras más baratas para repostar, las estaciones de servicio acaban de abrir una guerra para seguir captando clientes.
Por las nubes. Si hablamos de precios medios, todavía estamos lejos de las cifras que acabamos pagando por la gasolina y el diésel en 2022. En los días que siguieron a los primeros compases de la Guerra de Ucrania, la gasolina llegó a reflejar un precio medio en España de 2,152 euros/litro y el diésel de 2,106 euros/litro, según recoge el portal dieselgasolina.com que monitoriza el precio de todas las estaciones de servicio del país.
Hoy, 19 de marzo, la gasolina refleja un precio medio de 1,784 euros/litro de media. La gasolina 98 ya escala a 1,938 euros/litro. El diésel básico ya se paga a 1,906 euros/litro y el "premium" a 1,988 euros/litro. Con estos datos, la gasolina está a unos 40 céntimos/litro de lo que se llegó a pagar en 2022 pero el diésel ya se encuentra a 20 céntimos/litro.
No solo eso. Si echamos la vista atrás nos encontramos un encarecimiento brutal. El 1 de marzo, el precio medio de la gasolina era de 1,495 euros/litro. Es decir, en 19 días el precio medio se ha encarecido en casi 30 céntimos/litro. Lo del diésel es todavía más preocupante, subiendo casi 50 céntimos/litro desde los 1,447 que reflejaba de media el 1 de marzo.
Un alivio al bolsillo. Al menos, en lo cosmético. Eso es lo que sucedió en 2022 cuando el Gobierno aplicó una rebaja en los combustibles de 20 céntimos/litro. Fue una tarifa plana para todos los conductores que alivió parcialmente el efecto de subida de los carburantes, sin tener en cuenta si el cliente lo hacía para uso recreacional, para ir al trabajo o porque era un profesional que lo necesitaba para prestar sus servicios.
Sin embargo, los precios siguieron subiendo y apenas unos días después de que empezara a aplicarse la ayuda, que llegó cuando la gasolina marcaba 1,84 euros/litro, ya estábamos pagando lo mismo que antes de la subvención. ¿Aprovecharon las comercializadoras para seguir subiendo precios y aumentar su negocio? La CNMC sospechaba que sí.
Repsol aprieta. Aunque los rumores apuntan a una posible subvención nuevamente, las petroleras ya han empezado a tomar posiciones ante una nueva guerra de precios. La más ambiciosa ha sido Repsol que tiene en su programa Waylet la mejor herramienta para fidelizar a los clientes. La compañía ha anunciado que duplica sus descuentos con Waylet. Es decir, ahora descuentan 10 céntimos/litro por cada repostaje.
Pero es que Repsol ha convertido Waylet en un ecosistema propio del que se hace complicado salir. Si tienes la luz contratada con Repsol, el ahorro se duplica y pasa de 10 céntimos/litro a 20 céntimos/litro. Y si tienes otros servicios contratados, como seguros de coche o de hogar, el descuento es de 40 céntimos/litro.
A ello se suman los descuentos con cada recarga de coches eléctricos y las tarifas domésticas o suscripciones fuera del hogar por lo que han conseguido posicionarse como una opción muy atractiva para quien tiene ambas tecnologías en casa, combustión y electricidad.
Una guerra de precios. Repsol, eso sí, es la empresa que tiene los precios más altos del mercado, según dieselgasolina.com. De media, la gasolina en Repsol cuesta 1,763 euros/litro y el diésel 1,861 euros/litro. Moeve, la segunda comercializadora más cara, queda lejísimos, con un precio medio de 1,693 euros/litro y 1,760 euros/litro para la gasolina y el diésel respectivamente. La brecha con las low cost es gigantesca. Alcampo vende ahora mismo la gasolina a 1,594 euros/litro y el diésel a 1,706 euros/litro.
Sin embargo, Repsol tiene un motivo para apretar: las low cost. Explican en Expansión que estas estaciones de servicio son más sensibles a las subidas de precio porque el volumen de cada compra es menor. No cuentan con la capacidad de almacenaje de las grandes compañías, lo que les obliga a comprar más a menudo y, por tanto, cada vez más caro cuando el precio se dispara. Esto reduce sus márgenes de beneficio.
Y aunque en el medio aseguran que las low cost siguen siendo más baratas, lo cierto es que el margen se estrecha. Cuando la diferencia es pequeña es más fácil que Repsol gane adeptos y fidelice al cliente con grandes descuentos ya que la "gasolina barata" pierde gran parte de su atractivo. Esta pérdida de competitividad se traduce en los resultados de dieselgasolina.com que recoge que Ballenoil tiene, ahora mismo, más cara la gasolina que Moeve, justo un escalón por debajo de Repsol.
Bajo la lupa. Los agresivos descuentos de la gasolina han avivado el debate de hasta qué punto las petroleras se están aprovechando de la situación. En 2022, Repsol ya aprovechó para hacer agresivos descuentos. Esos, según la CNMC, se aprovecharon para intentar sacar del mercado a las gasolineras de menor tamaño. Aquellos días, las estaciones de servicio low cost ya aseguraban que la subvención del Gobierno las ahogaba por las particularidades de su modelo de negocio.
Hace solo unos días, la OCU ya denunció ante la CNMC que las subidas que se estaban produciendo con el precio del carburante estaban siendo abusivas. Rescataban que según el Boletín Oficial de la Unión Europea, España era el tercer país en el que más se habían subido los precios y que el coste del diésel era superior a la media europea. Como en el caso de Expansión según sus cálculos las low cost eran las que reflejaban subidas más llamativas.
Queda por ver cuál es la respuesta del resto de estaciones de servicio. Repsol ya ha demostrado que tiene margen de maniobra. En 2022, las petroleras que entraron al juego lo hicieron de la misma manera, con amplios descuentos dentro de sus planes de fidelización. Y eso tiene unos claros perjudicados: las low cost.
Foto | Juanedc
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La noticia
Españoles, la guerra de precios en las gasolineras ha comenzado. Y Repsol es la primera en lanzar su ataque
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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El precio de la gasolina se ha disparado. El diésel está por las nubes. Ya se ha dejado caer que el Gobierno ha estudiado descuentos a la compra de carburante como ya hiciera en 2022. Y mientras los españoles buscan las gasolineras más baratas para repostar, las estaciones de servicio acaban de abrir una guerra para seguir captando clientes.
Por las nubes. Si hablamos de precios medios, todavía estamos lejos de las cifras que acabamos pagando por la gasolina y el diésel en 2022. En los días que siguieron a los primeros compases de la Guerra de Ucrania, la gasolina llegó a reflejar un precio medio en España de 2,152 euros/litro y el diésel de 2,106 euros/litro, según recoge el portal dieselgasolina.com que monitoriza el precio de todas las estaciones de servicio del país.
Hoy, 19 de marzo, la gasolina refleja un precio medio de 1,784 euros/litro de media. La gasolina 98 ya escala a 1,938 euros/litro. El diésel básico ya se paga a 1,906 euros/litro y el "premium" a 1,988 euros/litro. Con estos datos, la gasolina está a unos 40 céntimos/litro de lo que se llegó a pagar en 2022 pero el diésel ya se encuentra a 20 céntimos/litro.
No solo eso. Si echamos la vista atrás nos encontramos un encarecimiento brutal. El 1 de marzo, el precio medio de la gasolina era de 1,495 euros/litro. Es decir, en 19 días el precio medio se ha encarecido en casi 30 céntimos/litro. Lo del diésel es todavía más preocupante, subiendo casi 50 céntimos/litro desde los 1,447 que reflejaba de media el 1 de marzo.
En Xataka
Nada más empezar la guerra de Irán las gasolineras españolas ya habían hecho algo: empezar a subir los precios
Un alivio al bolsillo. Al menos, en lo cosmético. Eso es lo que sucedió en 2022 cuando el Gobierno aplicó una rebaja en los combustibles de 20 céntimos/litro. Fue una tarifa plana para todos los conductores que alivió parcialmente el efecto de subida de los carburantes, sin tener en cuenta si el cliente lo hacía para uso recreacional, para ir al trabajo o porque era un profesional que lo necesitaba para prestar sus servicios.
Sin embargo, los precios siguieron subiendo y apenas unos días después de que empezara a aplicarse la ayuda, que llegó cuando la gasolina marcaba 1,84 euros/litro, ya estábamos pagando lo mismo que antes de la subvención. ¿Aprovecharon las comercializadoras para seguir subiendo precios y aumentar su negocio? La CNMC sospechaba que sí.
En Xataka
Con la subida escalando a un ritmo vertiginoso, ya solo queda una duda: qué puede hacer el Gobierno para pararlo
Repsol aprieta. Aunque los rumores apuntan a una posible subvención nuevamente, las petroleras ya han empezado a tomar posiciones ante una nueva guerra de precios. La más ambiciosa ha sido Repsol que tiene en su programa Waylet la mejor herramienta para fidelizar a los clientes. La compañía ha anunciado que duplica sus descuentos con Waylet. Es decir, ahora descuentan 10 céntimos/litro por cada repostaje.
Pero es que Repsol ha convertido Waylet en un ecosistema propio del que se hace complicado salir. Si tienes la luz contratada con Repsol, el ahorro se duplica y pasa de 10 céntimos/litro a 20 céntimos/litro. Y si tienes otros servicios contratados, como seguros de coche o de hogar, el descuento es de 40 céntimos/litro.
A ello se suman los descuentos con cada recarga de coches eléctricos y las tarifas domésticas o suscripciones fuera del hogar por lo que han conseguido posicionarse como una opción muy atractiva para quien tiene ambas tecnologías en casa, combustión y electricidad.
Una guerra de precios. Repsol, eso sí, es la empresa que tiene los precios más altos del mercado, según dieselgasolina.com. De media, la gasolina en Repsol cuesta 1,763 euros/litro y el diésel 1,861 euros/litro. Moeve, la segunda comercializadora más cara, queda lejísimos, con un precio medio de 1,693 euros/litro y 1,760 euros/litro para la gasolina y el diésel respectivamente. La brecha con las low cost es gigantesca. Alcampo vende ahora mismo la gasolina a 1,594 euros/litro y el diésel a 1,706 euros/litro.
Sin embargo, Repsol tiene un motivo para apretar: las low cost. Explican en Expansión que estas estaciones de servicio son más sensibles a las subidas de precio porque el volumen de cada compra es menor. No cuentan con la capacidad de almacenaje de las grandes compañías, lo que les obliga a comprar más a menudo y, por tanto, cada vez más caro cuando el precio se dispara. Esto reduce sus márgenes de beneficio.
Y aunque en el medio aseguran que las low cost siguen siendo más baratas, lo cierto es que el margen se estrecha. Cuando la diferencia es pequeña es más fácil que Repsol gane adeptos y fidelice al cliente con grandes descuentos ya que la "gasolina barata" pierde gran parte de su atractivo. Esta pérdida de competitividad se traduce en los resultados de dieselgasolina.com que recoge que Ballenoil tiene, ahora mismo, más cara la gasolina que Moeve, justo un escalón por debajo de Repsol.
En Xataka
Hay una guerra soterrada por vendernos la gasolina más barata posible. Una que ya domina Ballenoil y Plenergy
Bajo la lupa. Los agresivos descuentos de la gasolina han avivado el debate de hasta qué punto las petroleras se están aprovechando de la situación. En 2022, Repsol ya aprovechó para hacer agresivos descuentos. Esos, según la CNMC, se aprovecharon para intentar sacar del mercado a las gasolineras de menor tamaño. Aquellos días, las estaciones de servicio low cost ya aseguraban que la subvención del Gobierno las ahogaba por las particularidades de su modelo de negocio.
Hace solo unos días, la OCU ya denunció ante la CNMC que las subidas que se estaban produciendo con el precio del carburante estaban siendo abusivas. Rescataban que según el Boletín Oficial de la Unión Europea, España era el tercer país en el que más se habían subido los precios y que el coste del diésel era superior a la media europea. Como en el caso de Expansión según sus cálculos las low cost eran las que reflejaban subidas más llamativas.
Queda por ver cuál es la respuesta del resto de estaciones de servicio. Repsol ya ha demostrado que tiene margen de maniobra. En 2022, las petroleras que entraron al juego lo hicieron de la misma manera, con amplios descuentos dentro de sus planes de fidelización. Y eso tiene unos claros perjudicados: las low cost.
Foto | Juanedc
En Xataka | Miedo a una gasolina a 2 euros el litro: el sector ya se prepara para lo peor tras el inicio de la guerra en Irán
– La noticia
Españoles, la guerra de precios en las gasolineras ha comenzado. Y Repsol es la primera en lanzar su ataque
fue publicada originalmente en
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por
Alberto de la Torre
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