Ciencia & Tecnologia
Miles de españoles iban a viajar este año a Vietnam o Japón a través del Golfo: la guerra de Irán lo ha puesto en jaque
Entre Galicia y Teherán hay más de 5.000 km y poco o nada se parece la situación que se vive en la península Ibérica con la que atraviesa el golfo Pérsico. Sin embargo aquí un servidor, quien escribe estas líneas desde tierras gallegas, se ha encontrado con que la situación de Oriente Medio ha puesto patas arriba sus planes de viaje. Y no es el único. En toda Europa (y más allá) miles de personas están replanteándose sus vacaciones por la inestabilidad en el Golfo, lo que ya amenaza con alterar los flujos del turismo internacional a corto plazo.
El motivo es muy sencillo: Oriente Medio no es solo una pieza clave en el mercado del petróleo (algo ya de por sí crucial), también lo es en el mapa de las interconexiones áreas, sobre todo entre Europa y Asia. Y eso afecta a quien planea volar este año a Vietnam, Japón o Tailandia, entre otros destinos.
Un sector revuelto. Más allá de la política iraní, el mercado energético o la amenaza general de que la subida del crudo acabe trasladándose a la cesta de la compra, hay un sector que está sufriendo de forma muy especial lo que ocurre en Oriente Medio: el turístico. El Golfo no es solo uno de los grandes pulmones de la industria petrolera, es también una pieza crucial en el mapa del turismo.
Primero por el atractivo creciente de destinos como Dubái, sobre todo entre los expats. Segundo (y esta es la clave) porque en las últimas décadas la región ha sabido asentarse como el gran nodo de conexión entre Europa, Asia y África.
Hasta qué punto es importante el Golfo en la operativa de las aerolíneas internacionales quedó claro en los días posteriores al ataque estadounidense-israelí sobre Irán. La respuesta de Teherán, que lanzó ataques hacia sus vecinos en represalia por el apoyo que prestan a EEUU, dejó fuera de juego a aeropuertos como los de Dubái, Abu Dabi, Doha o Kuwait (entre otros), desatando lo que algunos analistas consideran la mayor crisis aeronáutica desde la pandemia.

¿Tan grave fue? Sí. Y así os lo contamos en su momento. Que aeródromos como el de Dubái tuviesen que cerrar sus puertas por seguridad afectó a miles de expats occidentales que de repente se vieron sin opciones de volver a sus países. La situación llegó al extremo de que algunos condujeron durante horas para probar suerte en Omán. Otros pagaron grandes sumas para fletar jets.
El caso es que los expats no fueron los únicos perjudicados. La 'onda expansiva' de la guerra golpeó también a turistas occidentales que estaban de vacaciones en Asia y de la noche a la mañana se encontraron con que las terminales de Oriente Medio en las que debían hacer escala para regresar a Europa (Doha, Dubái, Abu Dabi) estaban bloqueadas. Una joven española se quejaba en X esos días de estar "atrapada" en Tailandia. "Los vuelos están por 4.000 euros o hay overbooking", se lamentaba. El Gobierno acabó repatriando turistas de Oriente Medio.
Y llegó la resaca. De lo anterior hace ya más de una semana, pero eso no significa que las aguas hayan vuelto a la normalidad en la operativa aeroportuaria y mucho menos en el sector turístico. Para empezar porque parte del Golfo sigue siendo aún un área intocable para las aerolíneas. Llega con echar un vistazo a los mapas de monitorización de vuelos de Flight Radar para comprobar el enorme boquete que sigue abierto principalmente sobre Irán, Iraq, Siria y Jordania.

Anuncio de Emirates.
Pendientes del espacio aéreo. La realidad a 17 de marzo es que la guerra sigue condicionando la operativa de las aerolíneas en la zona. En su último parte sobre tráfico, OPS Group confirmaba el lunes que gran parte del espacio aéreo de Oriente Medio sigue marcado por el conflicto, bien cerrado (Irán, Irak, Bahréin, Kuwait y Siria) o bien sujeto a una operativa más o menos restringida, como es el caso sobre todo de Israel, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar.
De hecho la plataforma recuerda que el corredor más habitual del golfo Pérsico para los vuelos entre Europa y Asia sigue muy alterado por la guerra, lo que está llevando a las aerolíneas a buscar rutas alternativas, bien desviándose al norte, hacia el Cáucaso, o por el sur, a través de Egipto, Arabia Saudí u Omán.
¿Qué dicen las compañías? Oriente Medio no solo destaca por su posición geográfica. También acoge algunas de las aerolíneas más importantes del sector, como Qatar Airways, Emirates y Etihad. Y sus parrillas todavía distan mucho de haberse normalizado. Ayer mismo Al Jazeera informaba de que Qatar Airways ha anunciado un programa de vuelos limitados desde y hacia Doha por la guerra. De hecho su operativa seguirá restringida al menos hasta el 28 de marzo.
"Las operaciones de vuelo regulares de Qatar Airways siguen suspendidas temporalmente debido al cierre del espacio aéreo catarí", explica la empresa. "La aerolínea reanudará sus operaciones una vez que la Autoridad de Aviación Civil de Qatar anuncie la reapertura total y segura del espacio aéreo qatarí".
No es la única. Etihad Airways también indica en su web que, al menos de momento, "opera un programa limitado de vuelos comerciantes entre Abu Dabi y varios destinos clave". Incluso da la opción de cambiar reservas sin coste extra.

Anuncio de Qatar.
"Un horario reducido". Otra compañía que tampoco ha vuelto a la normalidad es Emirates. En las últimas horas publicaba una actualización en la que aclara el estado de su parrilla de vuelos: "Tras la apertura parcial del espacio aéreo de la región, Emirates opera con un calendario de vuelos reducido".
Lufthansa también ha suspendido operaciones con Dubái, Dabi, Amán y Ebril hasta la semana que viene. Las conexiones con Tel Aviv, Beirut y Teherán siguen marcadas y en algún caso no se recuperarán hasta avanzado abril. En general, el medio especializado Condé Nast Traveler informaba el viernes 13 de que hay un número relevante de aerolíneas con su operativa alterada de una forma u otra.
¿Qué podemos esperar ahora? La situación en hubs como Dubái ha mejorado desde el bloqueo total que siguió al ataque del 28 de febrero, pero el panorama continúa sin ser el anterior a esa fecha. La Autoridad de Aviación Civil de Dubái habla ya abiertamente de una "reanudación gradual de algunos vuelos".
Queda la incógnita de cómo afectará ese panorama a la demanda y en qué medida influirá en los europeos que están planeando sus vacaciones. Por lo pronto ya hay expertos que piden cautela a la hora de cancelar vuelos para no perder derechos. Las aerolíneas podrían dirigir además parte de su tráfico de interconexión hacia aeropuertos más seguros, como Estambul, hubs europeos o de otras áreas de África, consolidando los desvíos del tráfico aéreo que ya aprecia OPS.

Anuncio de Lufthansa.
El gran riesgo. No todo es logística. La industria del turismo se apoya sobre otro gran pilar: la confianza. Cuando viaja, la gente quiere sentirse confortable y segura. Durante años Emiratos Árabes cuidó ese valor hasta convertirse en un destino en alza entre occidentales, pero han llegado dos semanas de guerra para cambiar el panorama. Y eso es algo que no solo se puede aplicar a EAU.
Hace Mabrian calculo el "índice de percepción se seguridad" de algunos países afectados por la onda expansiva del conflicto y se encontró con una sorpresa: una caída en la confianza con la que los viajeros miran a Bahréin, Omán y Catar. Lo llamativo es que la sensación de fiabilidad también se ha resentido en EAU, Arabia Saudí e incluso más allá, Egipto y Turquía, dos potencias turísticas.
Las percepciones son volátiles, cambian con rapidez (la guerra de Irán es buena prueba), pero teniendo en cuenta que muchas familias están planificando ya sus vacaciones del año hay quien anticipa que parte de la demanda basculará hacia destinos que se perciben más seguros, como las Islas Canarias o Baleares.
¿Puede haber más consecuencias? Que Oriente Medio siga con espacios bloqueados y otros que aún no funcionan al 100% es relevante por varias razones. Espacios vetados pueden equivaler a rodeos en los vuelos y los rodeos se traducen a su vez en mayores distancias recorridas y, por lo tanto, consumo de carburante. ¿Por qué es eso relevante? Por el riesgo de que acabe afectando los costes.
Imágenes | Umair Dingmar (Unsplash) y Flight Radar
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La noticia
Miles de españoles iban a viajar este año a Vietnam o Japón a través del Golfo: la guerra de Irán lo ha puesto en jaque
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
Entre Galicia y Teherán hay más de 5.000 km y poco o nada se parece la situación que se vive en la península Ibérica con la que atraviesa el golfo Pérsico. Sin embargo aquí un servidor, quien escribe estas líneas desde tierras gallegas, se ha encontrado con que la situación de Oriente Medio ha puesto patas arriba sus planes de viaje. Y no es el único. En toda Europa (y más allá) miles de personas están replanteándose sus vacaciones por la inestabilidad en el Golfo, lo que ya amenaza con alterar los flujos del turismo internacional a corto plazo.
El motivo es muy sencillo: Oriente Medio no es solo una pieza clave en el mercado del petróleo (algo ya de por sí crucial), también lo es en el mapa de las interconexiones áreas, sobre todo entre Europa y Asia. Y eso afecta a quien planea volar este año a Vietnam, Japón o Tailandia, entre otros destinos.
Un sector revuelto. Más allá de la política iraní, el mercado energético o la amenaza general de que la subida del crudo acabe trasladándose a la cesta de la compra, hay un sector que está sufriendo de forma muy especial lo que ocurre en Oriente Medio: el turístico. El Golfo no es solo uno de los grandes pulmones de la industria petrolera, es también una pieza crucial en el mapa del turismo.
Primero por el atractivo creciente de destinos como Dubái, sobre todo entre los expats. Segundo (y esta es la clave) porque en las últimas décadas la región ha sabido asentarse como el gran nodo de conexión entre Europa, Asia y África.
Hasta qué punto es importante el Golfo en la operativa de las aerolíneas internacionales quedó claro en los días posteriores al ataque estadounidense-israelí sobre Irán. La respuesta de Teherán, que lanzó ataques hacia sus vecinos en represalia por el apoyo que prestan a EEUU, dejó fuera de juego a aeropuertos como los de Dubái, Abu Dabi, Doha o Kuwait (entre otros), desatando lo que algunos analistas consideran la mayor crisis aeronáutica desde la pandemia.
¿Tan grave fue? Sí. Y así os lo contamos en su momento. Que aeródromos como el de Dubái tuviesen que cerrar sus puertas por seguridad afectó a miles de expats occidentales que de repente se vieron sin opciones de volver a sus países. La situación llegó al extremo de que algunos condujeron durante horas para probar suerte en Omán. Otros pagaron grandes sumas para fletar jets.
El caso es que los expats no fueron los únicos perjudicados. La 'onda expansiva' de la guerra golpeó también a turistas occidentales que estaban de vacaciones en Asia y de la noche a la mañana se encontraron con que las terminales de Oriente Medio en las que debían hacer escala para regresar a Europa (Doha, Dubái, Abu Dabi) estaban bloqueadas. Una joven española se quejaba en X esos días de estar "atrapada" en Tailandia. "Los vuelos están por 4.000 euros o hay overbooking", se lamentaba. El Gobierno acabó repatriando turistas de Oriente Medio.
Y llegó la resaca. De lo anterior hace ya más de una semana, pero eso no significa que las aguas hayan vuelto a la normalidad en la operativa aeroportuaria y mucho menos en el sector turístico. Para empezar porque parte del Golfo sigue siendo aún un área intocable para las aerolíneas. Llega con echar un vistazo a los mapas de monitorización de vuelos de Flight Radar para comprobar el enorme boquete que sigue abierto principalmente sobre Irán, Iraq, Siria y Jordania.
Anuncio de Emirates.
Pendientes del espacio aéreo. La realidad a 17 de marzo es que la guerra sigue condicionando la operativa de las aerolíneas en la zona. En su último parte sobre tráfico, OPS Group confirmaba el lunes que gran parte del espacio aéreo de Oriente Medio sigue marcado por el conflicto, bien cerrado (Irán, Irak, Bahréin, Kuwait y Siria) o bien sujeto a una operativa más o menos restringida, como es el caso sobre todo de Israel, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar.
De hecho la plataforma recuerda que el corredor más habitual del golfo Pérsico para los vuelos entre Europa y Asia sigue muy alterado por la guerra, lo que está llevando a las aerolíneas a buscar rutas alternativas, bien desviándose al norte, hacia el Cáucaso, o por el sur, a través de Egipto, Arabia Saudí u Omán.
¿Qué dicen las compañías? Oriente Medio no solo destaca por su posición geográfica. También acoge algunas de las aerolíneas más importantes del sector, como Qatar Airways, Emirates y Etihad. Y sus parrillas todavía distan mucho de haberse normalizado. Ayer mismo Al Jazeera informaba de que Qatar Airways ha anunciado un programa de vuelos limitados desde y hacia Doha por la guerra. De hecho su operativa seguirá restringida al menos hasta el 28 de marzo.
"Las operaciones de vuelo regulares de Qatar Airways siguen suspendidas temporalmente debido al cierre del espacio aéreo catarí", explica la empresa. "La aerolínea reanudará sus operaciones una vez que la Autoridad de Aviación Civil de Qatar anuncie la reapertura total y segura del espacio aéreo qatarí".
No es la única. Etihad Airways también indica en su web que, al menos de momento, "opera un programa limitado de vuelos comerciantes entre Abu Dabi y varios destinos clave". Incluso da la opción de cambiar reservas sin coste extra.
Anuncio de Qatar.
"Un horario reducido". Otra compañía que tampoco ha vuelto a la normalidad es Emirates. En las últimas horas publicaba una actualización en la que aclara el estado de su parrilla de vuelos: "Tras la apertura parcial del espacio aéreo de la región, Emirates opera con un calendario de vuelos reducido".
Lufthansa también ha suspendido operaciones con Dubái, Dabi, Amán y Ebril hasta la semana que viene. Las conexiones con Tel Aviv, Beirut y Teherán siguen marcadas y en algún caso no se recuperarán hasta avanzado abril. En general, el medio especializado Condé Nast Traveler informaba el viernes 13 de que hay un número relevante de aerolíneas con su operativa alterada de una forma u otra.
¿Qué podemos esperar ahora? La situación en hubs como Dubái ha mejorado desde el bloqueo total que siguió al ataque del 28 de febrero, pero el panorama continúa sin ser el anterior a esa fecha. La Autoridad de Aviación Civil de Dubái habla ya abiertamente de una "reanudación gradual de algunos vuelos".
Queda la incógnita de cómo afectará ese panorama a la demanda y en qué medida influirá en los europeos que están planeando sus vacaciones. Por lo pronto ya hay expertos que piden cautela a la hora de cancelar vuelos para no perder derechos. Las aerolíneas podrían dirigir además parte de su tráfico de interconexión hacia aeropuertos más seguros, como Estambul, hubs europeos o de otras áreas de África, consolidando los desvíos del tráfico aéreo que ya aprecia OPS.
Anuncio de Lufthansa.
El gran riesgo. No todo es logística. La industria del turismo se apoya sobre otro gran pilar: la confianza. Cuando viaja, la gente quiere sentirse confortable y segura. Durante años Emiratos Árabes cuidó ese valor hasta convertirse en un destino en alza entre occidentales, pero han llegado dos semanas de guerra para cambiar el panorama. Y eso es algo que no solo se puede aplicar a EAU.
Hace Mabrian calculo el "índice de percepción se seguridad" de algunos países afectados por la onda expansiva del conflicto y se encontró con una sorpresa: una caída en la confianza con la que los viajeros miran a Bahréin, Omán y Catar. Lo llamativo es que la sensación de fiabilidad también se ha resentido en EAU, Arabia Saudí e incluso más allá, Egipto y Turquía, dos potencias turísticas.
Las percepciones son volátiles, cambian con rapidez (la guerra de Irán es buena prueba), pero teniendo en cuenta que muchas familias están planificando ya sus vacaciones del año hay quien anticipa que parte de la demanda basculará hacia destinos que se perciben más seguros, como las Islas Canarias o Baleares.
¿Puede haber más consecuencias? Que Oriente Medio siga con espacios bloqueados y otros que aún no funcionan al 100% es relevante por varias razones. Espacios vetados pueden equivaler a rodeos en los vuelos y los rodeos se traducen a su vez en mayores distancias recorridas y, por lo tanto, consumo de carburante. ¿Por qué es eso relevante? Por el riesgo de que acabe afectando los costes.
Imágenes | Umair Dingmar (Unsplash) y Flight Radar
En Xataka | El símbolo más extremo de la turistificación de Madrid son los TukTuk. Y ya hay una iniciativa para prohibirlos
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Miles de españoles iban a viajar este año a Vietnam o Japón a través del Golfo: la guerra de Irán lo ha puesto en jaque
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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