Economía
“La tormenta energética del Golfo: petróleo caro, inflación importada y mercados globales bajo presión”
La guerra en Irán ha dejado de ser un episodio geopolítico regional para convertirse en un fenómeno con profundas implicaciones económicas globales. El estrecho de Hormuz -por donde transita una fracción crítica del petróleo y del gas natural licuado que alimenta a la economía mundial- vuelve a ocupar el centro del tablero energético internacional.
El reciente informe del Joint War Committee (JWC) de Lloyd’s, que amplió las zonas marítimas consideradas de alto riesgo en el Golfo Pérsico y áreas adyacentes, confirma que el conflicto ha entrado en una fase en la que el riesgo ya no es solamente militar, sino también logístico, asegurador y financiero.
En este contexto, el encarecimiento simultáneo del petróleo, de los seguros marítimos y de los fletes internacionales amenaza con reactivar presiones inflacionarias en diversas economías, justo cuando los bancos centrales comenzaban a consolidar el proceso de desinflación posterior al ciclo inflacionario de los últimos años.
1. Cuando el seguro de riesgos se convierte en geopolítica: la advertencia de Lloyd’s sobre las nuevas zonas de peligro marítimo
El mercado mundial del transporte marítimo tiene un termómetro silencioso, pero extremadamente influyente: el Joint War Committee (JWC) del mercado asegurador de Lloyd’s of London. Cada vez que este comité actualiza su lista de zonas marítimas consideradas de riesgo agravado para la navegación- los mercados energéticos, las navieras y los operadores logísticos saben que algo serio está ocurriendo en el tablero geopolítico.
El 3 de marzo de 2026, mediante la circular JWLA-033, el JWC amplió significativamente el perímetro de riesgo en Medio Oriente y el corredor marítimo que conecta Asia con Europa. La decisión incorpora nuevas aguas consideradas de alto riesgo para la navegación comercial, incluyendo áreas cercanas a:
- Bahréin
- Kuwait
- Qatar
- Omán
- Djibouti
Al mismo tiempo, el comité extendió el radio de alerta hacia algunos de los corredores marítimos más estratégicos del comercio mundial:
- Golfo Pérsico / Golfo Arábigo
- Golfo de Omán
- Océano Índico
- Golfo de Adén
- Sur del Mar Rojo
Cuando una zona entra en la lista del JWC, el efecto sobre el comercio marítimo es inmediato. Los armadores y operadores deben notificar previamente a los aseguradores antes de transitar por la zona, lo que activa automáticamente primas adicionales de riesgo de guerra (War Additional Premiums).
La magnitud del impacto económico puede ser considerable. Las primas de seguro marítimo, que en condiciones normales rondan 0.20%–0.30% del valor del buque, han llegado en episodios de tensión reciente a niveles cercanos al 3% por tránsito, multiplicando el costo del transporte energético en cuestión de días.
En términos formales, Lloyd’s no cierra rutas marítimas. No tiene esa función. Sin embargo, el efecto práctico puede ser similar. Cuando el seguro se vuelve extremadamente caro -o incierto- muchos operadores simplemente evitan navegar por esas aguas.
Y cuando los buques dejan de navegar por una ruta estratégica, el comercio mundial se vuelve más lento, más caro y más volátil.
En otras palabras, antes de que el petróleo suba en los mercados, la señal suele aparecer primero en el precio de los seguros marítimos.
2. Presión en el cuello de botella energético del planeta
El Estrecho de Hormuz sigue siendo uno de los puntos más estratégicos de la economía mundial.
De acuerdo con la Energy Information Administration (EIA):
- Más de una quinta parte del consumo mundial de petróleo pasa por Hormuz.
- •Cerca de una cuarta parte del comercio marítimo global de petróleo transita por esta ruta.
- Aproximadamente 20% del comercio mundial de gas natural licuado (LNG) también depende de este corredor.
La importancia del estrecho no reside únicamente en su volumen, sino en la falta de rutas alternativas eficientes.
Aunque algunos productores del Golfo han intentado redirigir exportaciones hacia puertos del Mar Rojo o del Mediterráneo, la infraestructura disponible no puede reemplazar completamente el flujo habitual de Hormuz.
El resultado es un mercado energético extremadamente sensible a cualquier interrupción.
3. Petróleo, fletes y seguros: el triple shock del comercio energético
Los mercados energéticos han reaccionado rápidamente a las tensiones en el Golfo.
En las últimas semanas:
- Brent ha superado los US$100 por barril, alcanzando picos cercanos a US$119.
- Los fletes de supertanqueros VLCC desde Medio Oriente hacia Asia han superado US$400,000 diarios.
- Las tarifas de transporte de gas natural licuado (LNG) han aumentado más de 40%.
- El transporte aéreo de mercancías ha registrado incrementos de hasta 70% en algunas rutas.
El aumento simultáneo del precio del petróleo, del seguro marítimo y de los fletes crea un fenómeno conocido como shock logístico-energético, en el que el costo total de movilizar energía se incrementa mucho más que el precio del crudo por sí solo. Esto equivale a decir, que el mundo en estos días, no solo paga más por el petróleo, sino también por transportarlo y asegurarlo.
4. Inflación global: una amenaza que vuelve
La inflación había comenzado a moderarse en la mayoría de las economías avanzadas antes del conflicto.
Datos recientes muestran que:
- Estados Unidos: inflación interanual cercana a 2.4%.
- Eurozona: alrededor de 1.9%.
- China: cerca de 1.3%.
- República Dominicana: 4.67% interanual.
Sin embargo, los shocks energéticos tienden a transmitirse rápidamente a:
Combustibles
- Transporte
- Electricidad
- Fertilizantes
- Alimentos.
Si el conflicto se prolonga durante marzo y abril, es probable que la inflación mundial sea revisada al alza, obligando a los bancos centrales a ajustar su política monetaria, retrasando los recortes de tasas de interés previstos para 2026.
5. Impacto macroeconómico en las principales economías
Estados Unidos
Estados Unidos enfrenta un escenario de inflación energética al alza y crecimiento moderado.
Si el petróleo se mantiene por encima de US$100, la Reserva Federal podría retrasar el ciclo de reducción de tasas de interés, prolongando una política monetaria restrictiva.
China
China mantiene una posición externa sólida, con amplios superávits de cuenta corriente.
No obstante, su economía depende significativamente de las importaciones energéticas provenientes del Golfo, lo que la hace sensible a cualquier disrupción prolongada en Hormuz.
Unión Europea
Europa sigue siendo la economía más vulnerable a los shocks energéticos.
Aunque el continente ha reducido su dependencia del gas ruso, sigue siendo altamente sensible al precio del petróleo y del LNG en los mercados internacionales.
6. República Dominicana: riesgos y transmisión del shock
Para la República Dominicana, la señal de política económica es más compleja -y más exigente- de lo que sugiere el precio spot del crudo.
Lo que debe monitorearse no es únicamente el barril, sino la cadena completa de transmisión externa:
- El precio del petróleo
- Las primas de seguro marítimo
- Los costos de fletes
- El precio del gas natural
- Los fertilizantes y petroquímicos.
Nuestro país es importador neto de combustibles, altamente dependiente del comercio marítimo y sensible a la inflación importada.
Si el estrés en Hormuz persiste durante el resto de marzo y parte de abril, el impacto podría manifestarse en:
- Mayor factura petrolera
- Aumento de costos logísticos
- Presión sobre bienes importados
- Inflación transable.
Las estimaciones más plausibles sugieren que la inflación dominicana podría moverse desde 4.67% hacia un rango cercano a 5%–5.4% si el shock energético se mantiene durante varias semanas.
No sería necesariamente un escenario de desestabilización macroeconómica, pero sí uno de mayor presión sobre precios, márgenes empresariales y costos de reposición de inventarios.
De la geopolítica a la política económica
Los shocks energéticos rara vez se limitan al precio del petróleo. Su impacto real se transmite a través de los seguros marítimos, los fletes y las rutas logísticas, encareciendo gradualmente el comercio internacional.
Para economías abiertas y dependientes de importaciones energéticas como la República Dominicana, la respuesta debe ser principalmente preventiva.
Algunas acciones resultan especialmente pertinentes:
- Monitorear no solo el precio del crudo, sino también los costos logísticos internacionales (seguros y fletes).
- Gestionar inventarios energéticos con criterio prudencial, para amortiguar episodios de volatilidad.
- Acelerar la diversificación de la matriz energética, ampliando la participación de fuentes renovables.
- Coordinar políticas macroeconómicas para limitar el traslado de estos costos hacia la inflación interna.
En síntesis, comprender cómo los riesgos geopolíticos se transmiten a la economía real permite anticipar tensiones externas y fortalecer la resiliencia económica interna.
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