Ciencia y Tecnología
Turquía está a partir un piñón con España en su disputa contra EEUU. Y ha prometido algo: poner pelo a todos los españoles calvos
Cuando el gobierno español se negó a sumarse al apoyo al ataque a Irán por parte Estados Unidos e Israel, algo inesperado ocurrió en las redes sociales turcas: una avalancha de memes, declaraciones de afecto y promesas de descuentos en clínicas de injerto capilar. El fenómeno no es espontáneo ni caprichoso: hay una historia de gestos concretos detrás, y dice mucho sobre cómo la geopolítica se procesa hoy en internet.
No a la guerra. El Gobierno de Sánchez se ha negado desde el primer momento a que Estados Unidos utilice las bases de Rota y Morón de la Frontera, situadas en el sur de España y operadas de manera conjunta entre EEUU y España bajo un acuerdo firmado en 1953, pero cuya soberanía sigue siendo española. La reacción de Washington fue inmediata: en una rueda de prensa en la Casa Blanca junto al canciller alemán Friedrich Merz, Trump calificó a España de “socio terrible” y anunció que cortaría todas las relaciones comerciales con el país.
El presidente Sánchez respondió remitiéndose a la ya legendaria consigna de “No a la guerra”, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue aún más directa: España “no será vasalla” de ningún otro país.

Novedoso. Se trata de una posición inaudita en el contexto europeo: el Reino Unido, que inicialmente también se negó al uso de sus bases para atacar Irán, acabó autorizándolas bajo la fórmula de “defensa colectiva” ante los contraataques iraníes. Francia y Alemania tampoco condenaron los ataques estadounidenses de manera directa.
España, sin embargo, calificó la intervención de “injustificable” y “peligrosa”, y alineó su lectura con la del derecho internacional, no con la de sus socios atlánticos. La postura ha generado tanto el rechazo de partidos como PP y Vox como la alianza, aunque sea en forma de meme, de ultraizquierdistas y ultraderechistas bajo una misma bandera.
Llegan los memes. Entre las reacciones más singulares que ha despertado este posicionamiento está la oleada de afecto que, vía meme, está llegando desde nada menos que Turquía. Abiertas declaraciones de amor a través del Mediterráneo, apoyo incondicional sin perder el humor y ofertas para calvos españoles que deseen implantes capilares. Es un movimiento que ha surgido de forma espontánea y sin importar si desde aquí no nos llegan distorsionados (la mayoría están en turco y hacen referencia a su propia mitología memética), pero la oleada es fascinante. Aunque tiene unos precedentes muy claros.
Ayuda en los incendios. Uno de los motivos que ondean los turcos para adorar a España es el envío en agosto de 2021 de dos aviones Canadair a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE junto a un equipo de 27 personas. España no fue el primer país en responder, pero actuó rápido. Los incendios de aquel verano fueron los peores en la historia moderna de Turquía: casi 95.000 hectáreas habían ardido en ese punto del año.
Las zonas afectadas (Antalya, Muğla, la Costa Turquesa) concentraban parte del turismo de verano y comunidades rurales enteras vieron sus bosques calcinados en días. La indignación interna fue considerable, porque el gobierno de Erdoğan admitió no tener aeronaves de extinción, y la ayuda exterior adquirió un gran peso simbólico.
Reconocimiento de Palestina. En mayo de 2024, España hizo efectivo el reconocimiento del Estado palestino junto a Irlanda y Noruega. Israel retiró de inmediato a sus embajadores en Madrid, Dublín y Oslo, pero la reacción del mundo árabe fue la opuesta: Arabia Saudí lo calificó de “decisión positiva” que afirma el derecho a la autodeterminación palestina, Egipto lo describió como “un paso bienvenido” y Qatar lo recibió como un avance hacia la solución del conflicto.
Turquía no tiene mayoría árabe, pero sí musulmana, así como una posición histórica de apoyo al pueblo palestino y una política exterior que, bajo el mandato de Erdoğan, ha mantenido distancias crecientes con Israel. El reconocimiento español de 2024 nos situó como uno de los pocos países europeos occidentales dispuestos a pagar un coste diplomático real por una causa que en la sociedad turca genera una adhesión masiva. Era, además, una decisión del gobierno español con un respaldo social amplio.
Les gustan los memes. El meme político en Turquía tiene una larga tradición que usa una ironía de alta intensidad. La cultura de internet turca (una de las más activas de la región) ha producido memes sobre las relaciones con Rusia, sobre Erdoğan y la oposición o sobre la posición de Turquía en la OTAN. Porque Turquía es miembro de la OTAN pero mantiene relaciones comerciales con Rusia, se opone a la intervención militar en Irán y ha sido crítica con la política israelí en Gaza desde mucho antes de que ese posicionamiento fuera popular en Europa. En ese mapa, España aparece en 2026 como el único gran país europeo occidental que habla el mismo idioma geopolítico que Ankara.
El clímax: los calvos. Quizás el destilado perfecto de los memes que plasman el romance entre Turquía y España sean los que hacen referencia a Turquía como superpotencia del implante capilar. Los turcos han agarrado a calvos notorios del folclore español (es decir, futbolistas) y les han plantado frondosas melenas o han jugado al antes y el después. Nada une más a los pueblos que maquear a los futbolistas como si fueran las muñecas de Famosa.
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En Xataka | Ir de vacaciones a Grecia no es raro. Lo raro es que hay miles de turcos yendo a un Lidl griego
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La noticia
Turquía está a partir un piñón con España en su disputa contra EEUU. Y ha prometido algo: poner pelo a todos los españoles calvos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
.
Cuando el gobierno español se negó a sumarse al apoyo al ataque a Irán por parte Estados Unidos e Israel, algo inesperado ocurrió en las redes sociales turcas: una avalancha de memes, declaraciones de afecto y promesas de descuentos en clínicas de injerto capilar. El fenómeno no es espontáneo ni caprichoso: hay una historia de gestos concretos detrás, y dice mucho sobre cómo la geopolítica se procesa hoy en internet.
No a la guerra. El Gobierno de Sánchez se ha negado desde el primer momento a que Estados Unidos utilice las bases de Rota y Morón de la Frontera, situadas en el sur de España y operadas de manera conjunta entre EEUU y España bajo un acuerdo firmado en 1953, pero cuya soberanía sigue siendo española. La reacción de Washington fue inmediata: en una rueda de prensa en la Casa Blanca junto al canciller alemán Friedrich Merz, Trump calificó a España de “socio terrible” y anunció que cortaría todas las relaciones comerciales con el país.
El presidente Sánchez respondió remitiéndose a la ya legendaria consigna de “No a la guerra”, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue aún más directa: España “no será vasalla” de ningún otro país.
Novedoso. Se trata de una posición inaudita en el contexto europeo: el Reino Unido, que inicialmente también se negó al uso de sus bases para atacar Irán, acabó autorizándolas bajo la fórmula de “defensa colectiva” ante los contraataques iraníes. Francia y Alemania tampoco condenaron los ataques estadounidenses de manera directa.
España, sin embargo, calificó la intervención de “injustificable” y “peligrosa”, y alineó su lectura con la del derecho internacional, no con la de sus socios atlánticos. La postura ha generado tanto el rechazo de partidos como PP y Vox como la alianza, aunque sea en forma de meme, de ultraizquierdistas y ultraderechistas bajo una misma bandera.
En Xataka
El ‘no’ de España al uso de sus bases en la ofensiva contra Irán ya tiene respuesta: Trump amenaza con “cortar todo el comercio”
Llegan los memes. Entre las reacciones más singulares que ha despertado este posicionamiento está la oleada de afecto que, vía meme, está llegando desde nada menos que Turquía. Abiertas declaraciones de amor a través del Mediterráneo, apoyo incondicional sin perder el humor y ofertas para calvos españoles que deseen implantes capilares. Es un movimiento que ha surgido de forma espontánea y sin importar si desde aquí no nos llegan distorsionados (la mayoría están en turco y hacen referencia a su propia mitología memética), pero la oleada es fascinante. Aunque tiene unos precedentes muy claros.
Ayuda en los incendios. Uno de los motivos que ondean los turcos para adorar a España es el envío en agosto de 2021 de dos aviones Canadair a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE junto a un equipo de 27 personas. España no fue el primer país en responder, pero actuó rápido. Los incendios de aquel verano fueron los peores en la historia moderna de Turquía: casi 95.000 hectáreas habían ardido en ese punto del año.
Las zonas afectadas (Antalya, Muğla, la Costa Turquesa) concentraban parte del turismo de verano y comunidades rurales enteras vieron sus bosques calcinados en días. La indignación interna fue considerable, porque el gobierno de Erdoğan admitió no tener aeronaves de extinción, y la ayuda exterior adquirió un gran peso simbólico.
Reconocimiento de Palestina. En mayo de 2024, España hizo efectivo el reconocimiento del Estado palestino junto a Irlanda y Noruega. Israel retiró de inmediato a sus embajadores en Madrid, Dublín y Oslo, pero la reacción del mundo árabe fue la opuesta: Arabia Saudí lo calificó de “decisión positiva” que afirma el derecho a la autodeterminación palestina, Egipto lo describió como “un paso bienvenido” y Qatar lo recibió como un avance hacia la solución del conflicto.
Turquía no tiene mayoría árabe, pero sí musulmana, así como una posición histórica de apoyo al pueblo palestino y una política exterior que, bajo el mandato de Erdoğan, ha mantenido distancias crecientes con Israel. El reconocimiento español de 2024 nos situó como uno de los pocos países europeos occidentales dispuestos a pagar un coste diplomático real por una causa que en la sociedad turca genera una adhesión masiva. Era, además, una decisión del gobierno español con un respaldo social amplio.
En Xataka
Si la pregunta es qué parte de Europa está al alcance de los misiles de Irán, la respuesta es sencilla: una bastante grande
Les gustan los memes. El meme político en Turquía tiene una larga tradición que usa una ironía de alta intensidad. La cultura de internet turca (una de las más activas de la región) ha producido memes sobre las relaciones con Rusia, sobre Erdoğan y la oposición o sobre la posición de Turquía en la OTAN. Porque Turquía es miembro de la OTAN pero mantiene relaciones comerciales con Rusia, se opone a la intervención militar en Irán y ha sido crítica con la política israelí en Gaza desde mucho antes de que ese posicionamiento fuera popular en Europa. En ese mapa, España aparece en 2026 como el único gran país europeo occidental que habla el mismo idioma geopolítico que Ankara.
El clímax: los calvos. Quizás el destilado perfecto de los memes que plasman el romance entre Turquía y España sean los que hacen referencia a Turquía como superpotencia del implante capilar. Los turcos han agarrado a calvos notorios del folclore español (es decir, futbolistas) y les han plantado frondosas melenas o han jugado al antes y el después. Nada une más a los pueblos que maquear a los futbolistas como si fueran las muñecas de Famosa.
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En Xataka | Ir de vacaciones a Grecia no es raro. Lo raro es que hay miles de turcos yendo a un Lidl griego
– La noticia
Turquía está a partir un piñón con España en su disputa contra EEUU. Y ha prometido algo: poner pelo a todos los españoles calvos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
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