Ciencia y Tecnología
El gran salto del submarino S-80 está en su autonomía bajo el agua: Navantia acaba de recibir una pieza clave para conseguirlo
Si uno mira la evolución de los submarinos convencionales, hay una constante que se repite: la carrera por permanecer bajo el agua el mayor tiempo posible. No se trata solo de velocidad o armamento, sino de autonomía en inmersión, un factor que condiciona directamente la discreción de la plataforma y su capacidad de patrulla. Cuando un submarino tiene que interrumpir ese ciclo para ventilar, gestionar gases o recargar energía, su margen operativo se reduce. Por esto, buena parte de la ingeniería detrás de los nuevos submarinos se centre precisamente en resolver ese problema. Y ahí es donde entra en juego la tecnología que España está integrando en el programa S-80.
El salto del submarino S-80. Amper, a través de su filial de ingeniería Proes-OSL Iberia, entregó a Navantia los reactores catalíticos de monóxido de carbono (CO) e hidrógeno (H₂) destinados a los submarinos S-83 “Cosme García” y S-84 “Mateo García de los Reyes”. Estos equipos forman parte del sistema de revitalización de la atmósfera, integrado en el compartimento AIP. Según explica la propia empresa, el proyecto arrancó en 2022 y los equipos ya han recibido la certificación oficial de Navantia tras completar las verificaciones técnicas correspondientes.
Una pieza clave. La entrega anunciada por Amper tiene que ver con un elemento muy concreto del ecosistema técnico del submarino, el sistema encargado de mantener la atmósfera interior dentro de parámetros seguros durante la operación. Revitalización de la atmósfera en el submarino. Los reactores desarrollados por la compañía permiten eliminar de forma controlada monóxido de carbono y de hidrógeno en el compartimento donde se integra el sistema AIP. La tecnología emplea un proceso de combustión catalítica que depura esos gases y contribuye a mantener aire respirable a bordo.
En detalle. El S-80 incorpora un sistema AIP desarrollado por Navantia denominado BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology). Este sistema produce hidrógeno a bordo mediante un reformador que utiliza bioetanol almacenado en el submarino. Ese hidrógeno se combina después con oxígeno en una pila de combustible que genera electricidad para alimentar los sistemas de la nave durante la inmersión, una arquitectura pensada para ampliar la autonomía operativa sin depender exclusivamente de las baterías.
Qué significa permanecer semanas bajo el agua. Navantia explica que el sistema BEST AIP está concebido para permitir que los submarinos convencionales puedan mantenerse sumergidos durante periodos prolongados en diferentes condiciones ambientales. En ese escenario, la unidad reduce la necesidad de interrumpir su ciclo de inmersión para gestionar energía o atmósfera interior. Navantia vincula esa mayor autonomía con un área de patrulla ampliada y con un “Coeficiente de Indiscreción nulo”, un término que emplea para describir una disminución de la probabilidad de ser detectado durante la misión.
Submarino moderno. El diseño del S-80 responde a la idea de un submarino oceánico moderno capaz de operar en misiones prolongadas. Navantia describe la plataforma como un sistema altamente automatizado que puede ser operado por una tripulación de 32 marinos, con ocho plazas adicionales para personal embarcado. La nave tiene aproximadamente 80 metros de eslora, unos 7 metros de diámetro y un desplazamiento en inmersión cercano a las 3.000 toneladas. Además, puede superar los 19 nudos de velocidad bajo el agua y alcanzar profundidades superiores a los 300 metros durante la operación.
En apariencia se trata solo de un componente más dentro de la larga lista de equipos que forman un submarino. Sin embargo, sistemas como estos forman parte de una lógica mucho más amplia dentro del diseño del S-80. Cada uno de ellos contribuye a sostener la operación del submarino durante periodos más largos sin necesidad de modificar su perfil de inmersión. A medida que las siguientes unidades de la serie integren estos desarrollos desde su configuración inicial, el programa S-80 irá mostrando hasta qué punto estas tecnologías pueden traducirse en una mayor autonomía operativa bajo el agua.
Imágenes | NAVANTIA
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La noticia
El gran salto del submarino S-80 está en su autonomía bajo el agua: Navantia acaba de recibir una pieza clave para conseguirlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.
Si uno mira la evolución de los submarinos convencionales, hay una constante que se repite: la carrera por permanecer bajo el agua el mayor tiempo posible. No se trata solo de velocidad o armamento, sino de autonomía en inmersión, un factor que condiciona directamente la discreción de la plataforma y su capacidad de patrulla. Cuando un submarino tiene que interrumpir ese ciclo para ventilar, gestionar gases o recargar energía, su margen operativo se reduce. Por esto, buena parte de la ingeniería detrás de los nuevos submarinos se centre precisamente en resolver ese problema. Y ahí es donde entra en juego la tecnología que España está integrando en el programa S-80.
El salto del submarino S-80. Amper, a través de su filial de ingeniería Proes-OSL Iberia, entregó a Navantia los reactores catalíticos de monóxido de carbono (CO) e hidrógeno (H₂) destinados a los submarinos S-83 “Cosme García” y S-84 “Mateo García de los Reyes”. Estos equipos forman parte del sistema de revitalización de la atmósfera, integrado en el compartimento AIP. Según explica la propia empresa, el proyecto arrancó en 2022 y los equipos ya han recibido la certificación oficial de Navantia tras completar las verificaciones técnicas correspondientes.
Una pieza clave. La entrega anunciada por Amper tiene que ver con un elemento muy concreto del ecosistema técnico del submarino, el sistema encargado de mantener la atmósfera interior dentro de parámetros seguros durante la operación. Revitalización de la atmósfera en el submarino. Los reactores desarrollados por la compañía permiten eliminar de forma controlada monóxido de carbono y de hidrógeno en el compartimento donde se integra el sistema AIP. La tecnología emplea un proceso de combustión catalítica que depura esos gases y contribuye a mantener aire respirable a bordo.
En detalle. El S-80 incorpora un sistema AIP desarrollado por Navantia denominado BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology). Este sistema produce hidrógeno a bordo mediante un reformador que utiliza bioetanol almacenado en el submarino. Ese hidrógeno se combina después con oxígeno en una pila de combustible que genera electricidad para alimentar los sistemas de la nave durante la inmersión, una arquitectura pensada para ampliar la autonomía operativa sin depender exclusivamente de las baterías.
Qué significa permanecer semanas bajo el agua. Navantia explica que el sistema BEST AIP está concebido para permitir que los submarinos convencionales puedan mantenerse sumergidos durante periodos prolongados en diferentes condiciones ambientales. En ese escenario, la unidad reduce la necesidad de interrumpir su ciclo de inmersión para gestionar energía o atmósfera interior. Navantia vincula esa mayor autonomía con un área de patrulla ampliada y con un “Coeficiente de Indiscreción nulo”, un término que emplea para describir una disminución de la probabilidad de ser detectado durante la misión.
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Submarino moderno. El diseño del S-80 responde a la idea de un submarino oceánico moderno capaz de operar en misiones prolongadas. Navantia describe la plataforma como un sistema altamente automatizado que puede ser operado por una tripulación de 32 marinos, con ocho plazas adicionales para personal embarcado. La nave tiene aproximadamente 80 metros de eslora, unos 7 metros de diámetro y un desplazamiento en inmersión cercano a las 3.000 toneladas. Además, puede superar los 19 nudos de velocidad bajo el agua y alcanzar profundidades superiores a los 300 metros durante la operación.
En apariencia se trata solo de un componente más dentro de la larga lista de equipos que forman un submarino. Sin embargo, sistemas como estos forman parte de una lógica mucho más amplia dentro del diseño del S-80. Cada uno de ellos contribuye a sostener la operación del submarino durante periodos más largos sin necesidad de modificar su perfil de inmersión. A medida que las siguientes unidades de la serie integren estos desarrollos desde su configuración inicial, el programa S-80 irá mostrando hasta qué punto estas tecnologías pueden traducirse en una mayor autonomía operativa bajo el agua.
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El gran salto del submarino S-80 está en su autonomía bajo el agua: Navantia acaba de recibir una pieza clave para conseguirlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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