Ciencia y Tecnología
Mientras medio mundo está preocupado por el envejecimiento, una industria se frota las manos: la del ascensor
El mundo envejece. Y a buen ritmo además. Si la Organización Mundial de la Salud (OMS) da en el clavo, en 2050 el porcentaje de personas mayores de 60 años duplicará al de 2015. De representar el 12% pasará a suponer cerca del 22%. Más allá de los porcentajes, ese envejecimiento se traduce en desafíos en materia económica, sanitaria y social. También en jugosas oportunidades de negocio, como la que cree tener ante sí la industria de los ascensores.
En su caso, un mundo más envejecido será un mundo con más trabajo.
¿Qué ha pasado? Que TK Elevator ha sacudido el sector de los ascensores al reconocer abiertamente que el paulatino envejecimiento del planeta (bien visible ya en Europa o países como Japón o Corea) supone una lucrativa oportunidad de negocio. El motivo es sencillo: a más ancianos, mayor necesidad de elevadores en los edificios. Sobre todo porque también estos y sus servicios envejecen.
“Una tendencia creciente”. Si las palabras de TK han generado tanta expectación es porque no es una empresa cualquiera. La firma, con sede en Düsseldorf, es un peso pesado dentro del sector, donde se encarga tanto de fabricar maquinaria como de mantenerla. Sus modelos pueden encontrarse en rascacielos emblemáticos de Nueva York, aunque el grueso de su negocio parte de edificios mucho más modestos ocupados por viviendas, oficinas o comercios.
Su vaticinio sobre el futuro del sector en un mundo cada vez más envejecido tampoco lo ha hecho en cualquier lugar. Lo ha compartido con uno de los diarios más influyentes de EEUU, Financial Times. “A medida que la población envejece existe la necesidad de instalar ascensores. Vemos que esto se está convirtiendo en una tendencia creciente”, reconoce el director ejecutivo de la firma, Uday Yadavl.
El ejemplo de Japón. Durante su entrevista Yadaval citó un caso concreto: Japón, quizás uno de los países que de forma más clara está sufriendo los vientos del invierno demográfico. A pesar de todos sus intentos por reactivar su motor poblacional (y no han sido pocos), la natalidad sigue en niveles históricamente bajos mientras en las calles resulta cada vez más fácil encontrar ancianos.
Según Our World in Data, el país presenta la “tasa de dependencia de la vejez” (la relación entre personas mayores de 64 años y gente en edad de trabajar) más alta del mundo: en 2021 superó el 50%, lo que significa que solo hay dos personas en edad laboral por cada anciano. Y desde entonces los indicadores demográficos no han mejorado precisamente. Se calcula que alrededor del 30% de la población del país tiene 65 o más años, lo que equivale a decenas de millones de personas.
Un fenómeno extendido. Japón no es la única nación que se enfrenta al envejecimiento poblacional, un problema con el que lidia Europa y otros países, como Corea del Sur o China. En general la OMS ha alertado de que la tendencia parece estar acelerándose a nivel global y recuerda que en 2020 el número de personas de 60 o más años superó al de los niños de menos de cinco.
“En 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrán 60 años o más”, insiste la OMS, que recuerda que para entonces la población mundial de más de 60 años sumará 1.400 millones de personas, muy por encima de los 1.000 de 2020.
Demografía (y algo más). No se trata solo de que en las ciudades resida cada vez más gente mayor que necesite ascensores para llegar a sus viviviendas, es que los propios edificios necesitan reformas. Al fin y al cabo envejecemos nosotros… y los bloques en los que residimos. Yadav estima que en todo el mundo hay unos 22 millones de ascensores, de los que un tercio (30%) tienen ya más de dos décadas.
En la práctica eso se traduce en una inmensa cantidad de instalaciones que probablemente necesiten mejoras y puestas a punto, una demanda que, asegura el directivo de TK Elevator, ya está “creciendo de una manera significa”.
“Más que notable”. Aunque su peso en el sector le da una relevancia especial, Yadav no es el primero que ha reconocido públicamente las buenas previsiones que maneja la industria del ascensor. El pasado verano Roland Berger publicó un informe en el que deslizaba varias pinceladas sobre el mercado mundial de los elevadores, valorado según sus cálculos en 107.000 millones de dólares.
Tras “varios altibajos” en los últimos años, marcados por el COVID-19 o la crisis inmobiliaria de China, las empresas afrontan ahora un “panorama de crecimiento más que notable”. Una tendencia que conecta al sector con la floreciente silver economy, la economía impulsada precisamente por el envejecimiento.
Imágenes | Zhuojun Yu (Unsplash)
–
La noticia
Mientras medio mundo está preocupado por el envejecimiento, una industria se frota las manos: la del ascensor
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
El mundo envejece. Y a buen ritmo además. Si la Organización Mundial de la Salud (OMS) da en el clavo, en 2050 el porcentaje de personas mayores de 60 años duplicará al de 2015. De representar el 12% pasará a suponer cerca del 22%. Más allá de los porcentajes, ese envejecimiento se traduce en desafíos en materia económica, sanitaria y social. También en jugosas oportunidades de negocio, como la que cree tener ante sí la industria de los ascensores.
En su caso, un mundo más envejecido será un mundo con más trabajo.
¿Qué ha pasado? Que TK Elevator ha sacudido el sector de los ascensores al reconocer abiertamente que el paulatino envejecimiento del planeta (bien visible ya en Europa o países como Japón o Corea) supone una lucrativa oportunidad de negocio. El motivo es sencillo: a más ancianos, mayor necesidad de elevadores en los edificios. Sobre todo porque también estos y sus servicios envejecen.
En Xataka
En España hay ya 148 mayores de 64 años por cada 100 jóvenes. Y eso es una bomba de relojería para la economía
“Una tendencia creciente”. Si las palabras de TK han generado tanta expectación es porque no es una empresa cualquiera. La firma, con sede en Düsseldorf, es un peso pesado dentro del sector, donde se encarga tanto de fabricar maquinaria como de mantenerla. Sus modelos pueden encontrarse en rascacielos emblemáticos de Nueva York, aunque el grueso de su negocio parte de edificios mucho más modestos ocupados por viviendas, oficinas o comercios.
Su vaticinio sobre el futuro del sector en un mundo cada vez más envejecido tampoco lo ha hecho en cualquier lugar. Lo ha compartido con uno de los diarios más influyentes de EEUU, Financial Times. “A medida que la población envejece existe la necesidad de instalar ascensores. Vemos que esto se está convirtiendo en una tendencia creciente”, reconoce el director ejecutivo de la firma, Uday Yadavl.
El ejemplo de Japón. Durante su entrevista Yadaval citó un caso concreto: Japón, quizás uno de los países que de forma más clara está sufriendo los vientos del invierno demográfico. A pesar de todos sus intentos por reactivar su motor poblacional (y no han sido pocos), la natalidad sigue en niveles históricamente bajos mientras en las calles resulta cada vez más fácil encontrar ancianos.
Según Our World in Data, el país presenta la “tasa de dependencia de la vejez” (la relación entre personas mayores de 64 años y gente en edad de trabajar) más alta del mundo: en 2021 superó el 50%, lo que significa que solo hay dos personas en edad laboral por cada anciano. Y desde entonces los indicadores demográficos no han mejorado precisamente. Se calcula que alrededor del 30% de la población del país tiene 65 o más años, lo que equivale a decenas de millones de personas.
En Xataka
Si en tu edificio hay ancianos se puede instalar un ascensor sin el ok de la junta. La clave: la Ley de Propiedad Horizontal
Un fenómeno extendido. Japón no es la única nación que se enfrenta al envejecimiento poblacional, un problema con el que lidia Europa y otros países, como Corea del Sur o China. En general la OMS ha alertado de que la tendencia parece estar acelerándose a nivel global y recuerda que en 2020 el número de personas de 60 o más años superó al de los niños de menos de cinco.
“En 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrán 60 años o más”, insiste la OMS, que recuerda que para entonces la población mundial de más de 60 años sumará 1.400 millones de personas, muy por encima de los 1.000 de 2020.
Demografía (y algo más). No se trata solo de que en las ciudades resida cada vez más gente mayor que necesite ascensores para llegar a sus viviviendas, es que los propios edificios necesitan reformas. Al fin y al cabo envejecemos nosotros… y los bloques en los que residimos. Yadav estima que en todo el mundo hay unos 22 millones de ascensores, de los que un tercio (30%) tienen ya más de dos décadas.
En la práctica eso se traduce en una inmensa cantidad de instalaciones que probablemente necesiten mejoras y puestas a punto, una demanda que, asegura el directivo de TK Elevator, ya está “creciendo de una manera significa”.
“Más que notable”. Aunque su peso en el sector le da una relevancia especial, Yadav no es el primero que ha reconocido públicamente las buenas previsiones que maneja la industria del ascensor. El pasado verano Roland Berger publicó un informe en el que deslizaba varias pinceladas sobre el mercado mundial de los elevadores, valorado según sus cálculos en 107.000 millones de dólares.
Tras “varios altibajos” en los últimos años, marcados por el COVID-19 o la crisis inmobiliaria de China, las empresas afrontan ahora un “panorama de crecimiento más que notable”. Una tendencia que conecta al sector con la floreciente silver economy, la economía impulsada precisamente por el envejecimiento.
Imágenes | Zhuojun Yu (Unsplash)
En Xataka | En Japón ya no hay dudas de que viven peor que hace 30 años. Literalmente, las casas son cada vez más pequeñas
– La noticia
Mientras medio mundo está preocupado por el envejecimiento, una industria se frota las manos: la del ascensor
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.


