Ciencia y Tecnología
La Edad Media parece una era oscura. Hasta que descubres que eran capaces de contar hasta 9.999 con los dedos de las manos
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 <img src="https://i.blogs.es/7b1943/portadacontar/1024_2000.jpeg" alt="La Edad Media parece una era oscura. Hasta que descubres que eran capaces de contar hasta 9.999 con los dedos de las manos">
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<p>Los historiadores llevan décadas intentando <a class="text-outboundlink" href="https://www.xataka.com/magnet/la-edad-media-no-fue-tan-oscura-como-nos-la-contaron" data-vars-post-title="La Edad Media no fue tan oscura como nos la contaron" data-vars-post-url="https://www.xataka.com/magnet/la-edad-media-no-fue-tan-oscura-como-nos-la-contaron">librarla de su mala fama</a>, pero aun así es difícil no sentir una punzada de compasión cuando uno piensa en la Edad Media. Lógico. Llevamos grabada a fuego la idea de que fue una época de guerras, <a class="text-outboundlink" href="https://www.xataka.com/magnet/peste-negra-seguia-ocultando-enigma-casi-siete-siglos-despues-respuesta-estaba-unos-arboles-pirineos" data-vars-post-title="La Peste Negra seguía ocultando un enigma casi siete siglos después. La respuesta estaba en unos árboles de los Pirineos" data-vars-post-url="https://www.xataka.com/magnet/peste-negra-seguia-ocultando-enigma-casi-siete-siglos-despues-respuesta-estaba-unos-arboles-pirineos">epidemias</a>, hambrunas, guerras y superstición en la que la humanidad se alejó de los avances de los siglos anteriores para lanzarse a los brazos de la barbarie.</p>
<p><!-- BREAK 1 --></p>
<p>La cosa cambia cuando averiguas que un monje del siglo VIII era capaz de hacer algo que probablemente a ti (y a la mayoría) te parecerá imposible: <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53012948">contar hasta 9.999 con las manos</a>, representando cualquier número solo con sus dedos.</p>
<p><!-- BREAK 2 --></p>
<p><strong>¿Contar con las manos?</strong> Exacto. Si lo seguimos haciendo <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-65126694">de una forma rudimentaria</a> (y limitada) hoy, en una época en la que casi todos andamos con un teléfono en el bolsillo, imagínate cómo de importante era el arte de contar con los dedos hace siglos. ¿Cómo hacer sumas uy restas cuando no tienes nada en lo que apoyarte? Y por nada no nos referimos a una calculadora o un ábaco primitivo, sino herramientas tan básicas como papel y un lápiz o boli para tomar nota.</p>
<p><!-- BREAK 3 --></p>
<p>Durante siglos quienes querían hacer cálculos se contentaban con lo que tenían más a mano. Y habitualmente eso era (valga la redundancia) sus propias manos, sus 10 dedos y el universo de combinaciones que abrían sus articulaciones y sobre todo la imaginación. El resultado es un arte antiquísimo que ha caído en desuso con los siglos, pero llegó a adquirir <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.historyofinformation.com/detail.php?id=1487">un nivel de perfección asombroso</a>. De hecho puede remontarse hasta la antigüedad, mucho antes de la Edad Media.</p>
<p><!-- BREAK 4 --></p>
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<p> <img alt="Geo" class="centro_sinmarco" src="https://i.blogs.es/de5e1e/geo/450_1000.jpeg"></p></div>
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<p><strong>Un nombre: Beda Venerabilis</strong>. Si conocemos la peculiar forma que tenían nuestros antepasados para contar cifras astronómicas con los dedos de las manos es gracias en gran medida a un monje benedictino que vivió entre los siglos VII y VIII en lo que hoy es Reino Unido. Su nombre: Beda, aunque habitualmente se le conoce como san <a rel="noopener, noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Beda">Beda el Venerable</a>. En el 725 el religioso escribió <a rel="noopener, noreferrer" href="https://old.katab.asia/special/De_temporum_ratione.pdf">&#8216;De temporum ratione&#8217;</a> (&#8216;El cálculo del tiempo&#8217;), un tratado que habla del cosmos, los calendarios y la mejor forma de calcular la fecha de la Pascua, un tema relevante en su día. </p>
<p><!-- BREAK 5 --></p>
<p>Antes de abordar la mayoría de esas cuestiones, el autor toca sin embargo una cuestión más sencilla e importante: <em>&#8220;De computo vel loquela digitorum&#8221;</em>, cómo hacer cuentas con los dedos de las manos. Beda no nos expone un sistema ideado por él, sino que nos describe un arte práctico que hiende sus raíces tiempo atrás.</p>
<p><!-- BREAK 6 --></p>
<p><strong>El poder de una mano</strong>. &#8220;Antes de que empecemos, con la ayuda de Dios, a hablar de la cronología y su cálculo, consideramos necesario primero mostrar brevemente la muy necesaria y práctica técnica de contar con los dedos&#8221;, <a rel="noopener, noreferrer" href="https://culturacientifica.com/2018/12/26/contar-hasta-un-millon-con-los-dedos-de-las-manos/">arranca</a> Beda en el primer capítulo. A partir de ahí se explaya explicando cómo debemos colocar los dedos para mostrar los números del 1 al 9.999. Complicando algo más el sistema puede llegarse a 999.999. Incluso hay un símbolo para el millón </p>
<p><!-- BREAK 7 --></p>
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<p> <img alt="Pacioli" class="centro_sinmarco" src="https://i.blogs.es/8cb86f/pacioli/450_1000.jpeg"></p>
<p> <span>&#8220;Somma di arithmetica&#8221;, de Luca Pacioli.</span>
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<p><strong>¿Y cómo diablos lo hacen?</strong> Con imaginación, ingenio y también una cierta agilidad con las manos. Sobre todo si lo que queremos es representar cifras altas. En <em>Cultura Científica</em> el profesor de matemáticas de la UPV/EHU Raúl Ibáñez firma <a rel="noopener, noreferrer" href="https://culturacientifica.com/2018/12/26/contar-hasta-un-millon-con-los-dedos-de-las-manos/">un interesante artículo</a> que detalla cómo funciona el sistema, incluyendo gráficos y citas traducidas del propio Beda, quien en primer lugar nos explica cómo colocar los dedos de la mano izquierda para representar número bajos.</p>
<p><!-- BREAK 8 --></p>
<p>&#8220;Cuando digas uno, doblando el dedo meñique izquierdo, colócalo en la articulación media de la palma. Cuando digas dos, dobla el segundo dedo colocándolo en el mismo lugar&#8221;, <a rel="noopener, noreferrer" href="https://culturacientifica.com/2018/12/26/contar-hasta-un-millon-con-los-dedos-de-las-manos/">aclara el monje benedictino</a>, quien prosigue explicándonos con paciencia cómo mostrar cifras con la mano izquierda, pasar a las decenas o dar el salto a las centenas y millares con ayuda de la derecha. </p>
<p><!-- BREAK 9 --></p>
<p>La clave está en el significado de cada mano y grupos de dedos, a los que se asigna el valor de las unidades de millar, centenares, decenas y unidades. Si queremos ir más allá y expresar decenas de miles o incluso cientos de miles solo tendremos que variar la posición de cada una de las manos respecto al cuerpo.</p>
<p><!-- BREAK 10 --></p>
<p><strong>Más allá de la Edad Media</strong>. En <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53012948">un vídeo</a> publicado en 2020 por la BBC, Seb Falk, autor de &#8216;The Light Ages&#8217;, <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53012948">explica también</a> cómo se las apañaban hace siglos para representar cantidades astronómicas con los dedos. Lo más sorprendente es que el sistema es muy anterior a Vera. &#8220;Fue usado desde la época de los romanos hasta la Plena Edad Media (s. XI al XIII) en toda Europa&#8221;, relata el historiador.</p>
<p><!-- BREAK 11 --></p>
<p>&#8220;Así como cuando escribimos tenemos una columna para las unidades, otra para las decenas, para los cientos y los miles, ellos dedican los dedos meñique, anular y corazón de la mano izquierda a las unidades y el índice y pulgar a las decenas. En la derecha, el pulgar e índice indican los cientos y los otros dedos, los miles&#8221;.</p>
<p><!-- BREAK 12 --></p>
<p>En resumen: diez dedos, 9.999 números. Todo es cuestión de interiorizar el sistema, entender su dinámica y jugar con las posiciones. Lo cierto es que el método resulta tan curioso que ha despertado el interés de autores posteriores a Beda, como el matemático <a rel="noopener, noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Jacob_Leupold">Jacob Leupold</a>, quien lo aborda en un tratado del siglo XVIII; o el famoso <a rel="noopener, noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luca_Pacioli">Luca Pacioli</a>, que lo refiere<a rel="noopener, noreferrer" href="https://culturacientifica.com/2018/12/26/contar-hasta-un-millon-con-los-dedos-de-las-manos/"> (con algún cambio)</a> en <a rel="noopener, noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Summa_de_arithmetica">&#8216;Summa&#8217;</a>.</p>
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<p><strong>¿Por qué complicarse tanto?</strong> En una época en la que estamos habituados a andar con <em>smartphones</em> (con sus respectivas calculadoras) en los bolsillos y no cuesta encontrar papel y tinta, quizás nos sorprenda el sistema del que nos habla Beda el Venerable. La cosa cambia cuando pensamos en los recursos de los que disponían hace siglos. Y del abanico de posibilidades que abría un sistema así, que solo necesita algo tan simple y universal como los dedos de las manos.</p>
<p><!-- BREAK 14 --></p>
<p>&#8220;Era un código, un lenguaje de signos, que se usaba en los mercados, pues era una manera eficaz de comunicarse en medio del ruido y a distancia&#8221;, <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53012948">relata Falk</a>, quien recuerda que aun hoy no es extraño ver a corredores de bolsa haciéndose signos. &#8220;Los que más lo utilizaban eran los monjes, no solo para comunicarse en los monasterios, donde el silencio era preciado, sino que usaban sus manos para memorizar textos filosóficos y fórmulas matemáticas&#8221;. El propio Beda <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53012948">reconoce</a> que si se cambian los números por letras servía para enviar mensajes cifrados.</p>
<p><!-- BREAK 15 --></p>
<p>Imágenes | <a rel="noopener, noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Middle_Ages#/media/File:Studying_astronomy_and_geometry.jpg">Wikipedia 1</a>, <a rel="noopener, noreferrer" href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/22/PACIOLI%2C_Luca_%28Lucas_de_Burgo_S._Sepulchri%3B_c.1445-1517%29._Somma_di_arithmetica%2C_geometria%2C_proporzioni_e_proporzionalit%C3%A0._Venice-_Paganinus_de_Paganinis.jpg">2</a> y <a rel="noopener, noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Bede#/media/File:BL_Yates_Thompson_MS_26_f.2r_(cropped).png">3</a></p>
<p>En Xataka | <a class="text-outboundlink" href="https://www.xataka.com/magnet/edad-media-era-habitual-dormir-dentro-armarios-madera-gran-pregunta-que-dejamos-hacerlo" data-vars-post-title="En la Edad Media era habitual dormir dentro de armarios de madera. La gran pregunta es por qué dejamos de hacerlo" data-vars-post-url="https://www.xataka.com/magnet/edad-media-era-habitual-dormir-dentro-armarios-madera-gran-pregunta-que-dejamos-hacerlo">En la Edad Media era habitual dormir dentro de armarios de madera. La gran pregunta es por qué dejamos de hacerlo</a></p>
<p> &#8211; <br /> La noticia<br />
 <a href="https://www.xataka.com/magnet/edad-media-parece-era-oscura-que-descubres-que-eran-capaces-contar-9-999-dedos-manos?utm_source=feedburner&;utm_medium=feed&;utm_campaign=21_Feb_2026"><br />
 <em> La Edad Media parece una era oscura. Hasta que descubres que eran capaces de contar hasta 9.999 con los dedos de las manos </em><br />
 </a><br />
 fue publicada originalmente en<br />
 <a href="https://www.xataka.com/?utm_source=feedburner&;utm_medium=feed&;utm_campaign=21_Feb_2026"><br />
 <strong> Xataka </strong><br />
 </a><br />
 por <a href="https://www.xataka.com/autor/carlos-prego?utm_source=feedburner&;utm_medium=feed&;utm_campaign=21_Feb_2026"><br />
 Carlos Prego<br />
 </a><br />
 . </p>
<p>​Los historiadores llevan décadas intentando librarla de su mala fama, pero aun así es difícil no sentir una punzada de compasión cuando uno piensa en la Edad Media. Lógico. Llevamos grabada a fuego la idea de que fue una época de guerras, epidemias, hambrunas, guerras y superstición en la que la humanidad se alejó de los avances de los siglos anteriores para lanzarse a los brazos de la barbarie.</p>
<p>La cosa cambia cuando averiguas que un monje del siglo VIII era capaz de hacer algo que probablemente a ti (y a la mayoría) te parecerá imposible: contar hasta 9.999 con las manos, representando cualquier número solo con sus dedos.</p>
<p>¿Contar con las manos? Exacto. Si lo seguimos haciendo de una forma rudimentaria (y limitada) hoy, en una época en la que casi todos andamos con un teléfono en el bolsillo, imagínate cómo de importante era el arte de contar con los dedos hace siglos. ¿Cómo hacer sumas uy restas cuando no tienes nada en lo que apoyarte? Y por nada no nos referimos a una calculadora o un ábaco primitivo, sino herramientas tan básicas como papel y un lápiz o boli para tomar nota.</p>
<p>Durante siglos quienes querían hacer cálculos se contentaban con lo que tenían más a mano. Y habitualmente eso era (valga la redundancia) sus propias manos, sus 10 dedos y el universo de combinaciones que abrían sus articulaciones y sobre todo la imaginación. El resultado es un arte antiquísimo que ha caído en desuso con los siglos, pero llegó a adquirir un nivel de perfección asombroso. De hecho puede remontarse hasta la antigüedad, mucho antes de la Edad Media.</p>
<p>Un nombre: Beda Venerabilis. Si conocemos la peculiar forma que tenían nuestros antepasados para contar cifras astronómicas con los dedos de las manos es gracias en gran medida a un monje benedictino que vivió entre los siglos VII y VIII en lo que hoy es Reino Unido. Su nombre: Beda, aunque habitualmente se le conoce como san Beda el Venerable. En el 725 el religioso escribió &#8216;De temporum ratione&#8217; (&#8216;El cálculo del tiempo&#8217;), un tratado que habla del cosmos, los calendarios y la mejor forma de calcular la fecha de la Pascua, un tema relevante en su día. </p>
<p>Antes de abordar la mayoría de esas cuestiones, el autor toca sin embargo una cuestión más sencilla e importante: &#8220;De computo vel loquela digitorum&#8221;, cómo hacer cuentas con los dedos de las manos. Beda no nos expone un sistema ideado por él, sino que nos describe un arte práctico que hiende sus raíces tiempo atrás.</p>
<p>El poder de una mano. &#8220;Antes de que empecemos, con la ayuda de Dios, a hablar de la cronología y su cálculo, consideramos necesario primero mostrar brevemente la muy necesaria y práctica técnica de contar con los dedos&#8221;, arranca Beda en el primer capítulo. A partir de ahí se explaya explicando cómo debemos colocar los dedos para mostrar los números del 1 al 9.999. Complicando algo más el sistema puede llegarse a 999.999. Incluso hay un símbolo para el millón </p>
<p> &#8220;Somma di arithmetica&#8221;, de Luca Pacioli.</p>
<p>¿Y cómo diablos lo hacen? Con imaginación, ingenio y también una cierta agilidad con las manos. Sobre todo si lo que queremos es representar cifras altas. En Cultura Científica el profesor de matemáticas de la UPV/EHU Raúl Ibáñez firma un interesante artículo que detalla cómo funciona el sistema, incluyendo gráficos y citas traducidas del propio Beda, quien en primer lugar nos explica cómo colocar los dedos de la mano izquierda para representar número bajos.</p>
<p>&#8220;Cuando digas uno, doblando el dedo meñique izquierdo, colócalo en la articulación media de la palma. Cuando digas dos, dobla el segundo dedo colocándolo en el mismo lugar&#8221;, aclara el monje benedictino, quien prosigue explicándonos con paciencia cómo mostrar cifras con la mano izquierda, pasar a las decenas o dar el salto a las centenas y millares con ayuda de la derecha. </p>
<p>La clave está en el significado de cada mano y grupos de dedos, a los que se asigna el valor de las unidades de millar, centenares, decenas y unidades. Si queremos ir más allá y expresar decenas de miles o incluso cientos de miles solo tendremos que variar la posición de cada una de las manos respecto al cuerpo.</p>
<p>Más allá de la Edad Media. En un vídeo publicado en 2020 por la BBC, Seb Falk, autor de &#8216;The Light Ages&#8217;, explica también cómo se las apañaban hace siglos para representar cantidades astronómicas con los dedos. Lo más sorprendente es que el sistema es muy anterior a Vera. &#8220;Fue usado desde la época de los romanos hasta la Plena Edad Media (s. XI al XIII) en toda Europa&#8221;, relata el historiador.</p>
<p>&#8220;Así como cuando escribimos tenemos una columna para las unidades, otra para las decenas, para los cientos y los miles, ellos dedican los dedos meñique, anular y corazón de la mano izquierda a las unidades y el índice y pulgar a las decenas. En la derecha, el pulgar e índice indican los cientos y los otros dedos, los miles&#8221;.</p>
<p>En resumen: diez dedos, 9.999 números. Todo es cuestión de interiorizar el sistema, entender su dinámica y jugar con las posiciones. Lo cierto es que el método resulta tan curioso que ha despertado el interés de autores posteriores a Beda, como el matemático Jacob Leupold, quien lo aborda en un tratado del siglo XVIII; o el famoso Luca Pacioli, que lo refiere (con algún cambio) en &#8216;Summa&#8217;.</p>
<p>¿Por qué complicarse tanto? En una época en la que estamos habituados a andar con smartphones (con sus respectivas calculadoras) en los bolsillos y no cuesta encontrar papel y tinta, quizás nos sorprenda el sistema del que nos habla Beda el Venerable. La cosa cambia cuando pensamos en los recursos de los que disponían hace siglos. Y del abanico de posibilidades que abría un sistema así, que solo necesita algo tan simple y universal como los dedos de las manos.</p>
<p>&#8220;Era un código, un lenguaje de signos, que se usaba en los mercados, pues era una manera eficaz de comunicarse en medio del ruido y a distancia&#8221;, relata Falk, quien recuerda que aun hoy no es extraño ver a corredores de bolsa haciéndose signos. &#8220;Los que más lo utilizaban eran los monjes, no solo para comunicarse en los monasterios, donde el silencio era preciado, sino que usaban sus manos para memorizar textos filosóficos y fórmulas matemáticas&#8221;. El propio Beda reconoce que si se cambian los números por letras servía para enviar mensajes cifrados.</p>
<p>Imágenes | Wikipedia 1, 2 y 3</p>
<p>En Xataka | En la Edad Media era habitual dormir dentro de armarios de madera. La gran pregunta es por qué dejamos de hacerlo</p>
<p> &#8211; La noticia</p>
<p> La Edad Media parece una era oscura. Hasta que descubres que eran capaces de contar hasta 9.999 con los dedos de las manos </p>
<p> fue publicada originalmente en</p>
<p> Xataka </p>
<p> por<br />
 Carlos Prego</p>
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