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En la última crisis de chips, Ford tuvo parados 45.000 coches en un parking: ya avisa de una nueva tormenta en el horizonte

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En la última crisis de chips, Ford tuvo parados 45.000 coches en un parking: ya avisa de una nueva tormenta en el horizonte

Tiempos de espera de meses para recibir un coche, fabricantes que empaquetaban sus vehículos cargados de opcionales para venderlos más caros con la promesa de que llegarían antes a sus clientes y un mercado de segunda mano disparado, azuzado por la eterna espera para hacerse con un coche nuevo. 

Son ecos de un pasado que está a la vuelta de la esquina, la escasez de chips provocada por la parada de fábricas durante la pandemia de Covid-19, el aumento de la demanda de productos electrónicos y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. 

Las consecuencias fueron, como decimos, diversas pero sobre todo dañinas para quien esperaba un coche nuevo. De coches que llegaban con funciones capadas a vehículos que, directamente, prescindían de cuadros de instrumentos digitales. Fábricas paradas o a medio gas que llegaron a provocar una caída del 21% en la producción mundial de vehículos. 

Pero ninguna información ni ningún dato resume tan bien la situación vivida como una fotografía. Aquella en la que se veía visualizaban 45.000 automóviles de Ford aparcados a la intemperie en el Kentucky Speedway’s a la espera de que le llegaran los chips necesarios para ponerlos en la calle. 

Ahora, es Ford la que ya advierte de que una nueva crisis asoma en el horizonte.

La IA, por supuesto

Recogíamos ayer, 17 de enero, que todo indica que podemos esperar una larga vida de las consolas de última generación. No porque su hardware esté por explotar o porque los juegos intergeneracionales sigan estirándose hasta el día de hoy. El motivo que retrasará la llegada de las sucesoras de las consolas actuales tiene nombre y apellido: inteligencia artificial. 

El problema es que el 90% de la producción mundial de DRAM la controlan Samsung, SK Hynix y Micron. Tres empresas que tienen entre sus manos una demanda que les supera con creces y que anticipa una escasez productiva como consecuencia de unos centros de datos para la inteligencia artificial que están arrasando el mercado. 

El problema no sólo es que las empresas más interesadas en potenciar la inteligencia artificial estén asegurándose componentes, el problema es que pagan mejor que nadie. Y eso afecta tanto a los fabricantes como a los consumidores, quienes han visto una escalada de precios en los componentes que parece no tener fin. 

La última voz de alarma llega desde Ford. Sherry House, CFO de la compañía, señaló que, de momento, tienen componentes suficientes para sacar adelante su producción pero que son conscientes de la presión que hay sobre el precio de los mismos en el mercado. “Y eso ya forma parte de nuestro plan de futuro”, señalaba House en palabras recogidas por The Drive

La situación es peliaguda. Como sucediera años atrás, analistas del mercado ya aseguran a Bloomberg que se están registrando “compras de pánico”, es decir, adquisiciones en masa para garantizarse un stock antes de que el componente suba rápidamente de precio. Esas compras de pánico tienen dos problemas evidentes. El primero es que la producción de componentes queda comprometida. El segundo es el aumento de precio a futuro. 

A principios de la década, descubrimos por las malas la dependencia del sector del automóvil tiene de la producción de chips. En diciembre de 2023, Micron ya apuntaba a que en apenas tres años la presencia de componentes como memorias RAM se iba a triplicar, pasando de unos 90 GB de memoria de media a 278 GB en 2026. 

Hay que tener en cuenta que desde mayo de 2024 todos los coches que se venden como nuevos en la Unión Europea deben contar con una potente carga de sistemas ADAS de ayuda a la conducción. En China, la cuota de vehículos equipados con este tipo de ayudas se ha disparado, en parte por el impulso que BYD ha dado al mercado garantizando servicios avanzados de ayuda a la conducción en los vehículos de menor precio. 

Explicaba mi compañero Javier Pastor hace solo unas semanas que los sistemas de infoentretenimiento, han necesitado en los últimos años entre 1 y 2 GB de DRAM para mover los gráficos propios y dar soporte a Android Auto y Apple CarPlay. Pero los requisitos se han duplicado en los últimos lanzamientos. 

Y la proliferación de los sistemas ADAS, cada vez más complejos en los coches más modernos, tampoco ayudan. Solo el sistema Hardware 4 (el usado actualmente por Tesla) hace uso de 16 GB de RAM. El BMW iX3, el vehículo más avanzado de la compañía en estos momentos, presumía de contar con cuatro “supercerebros” en su interior, con chips dedicados en exclusiva a las funciones dinámicas del vehículo, los sistemas ADAS y la gestión del sistema de infoentretenimiento.

“Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software”. 

El problema es profundo porque afecta a todo tipo de componentes. En octubre, la crisis de Nexperia ya hizo ver las orejas al lobo. Y es que no solo es una cuestión de avanzados sistemas de infoentretenimiento o ayuda a la conducción para los vehículos más caros del mercado. Las funciones más básicas de un coche, como subir las ventanillas, también necesitan de este tipo de componentes, lo que deja inutilizable un vehículo por el menor problema. 

Foto | Ephrain Mairena y Aakash Malik

En Xataka | La crisis de la RAM es tan grande que incluso empresas que no tenían nada que ver se plantean fabricarlas. Como Tesla


La noticia

En la última crisis de chips, Ford tuvo parados 45.000 coches en un parking: ya avisa de una nueva tormenta en el horizonte

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Alberto de la Torre

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​Tiempos de espera de meses para recibir un coche, fabricantes que empaquetaban sus vehículos cargados de opcionales para venderlos más caros con la promesa de que llegarían antes a sus clientes y un mercado de segunda mano disparado, azuzado por la eterna espera para hacerse con un coche nuevo. 
Son ecos de un pasado que está a la vuelta de la esquina, la escasez de chips provocada por la parada de fábricas durante la pandemia de Covid-19, el aumento de la demanda de productos electrónicos y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. 
Las consecuencias fueron, como decimos, diversas pero sobre todo dañinas para quien esperaba un coche nuevo. De coches que llegaban con funciones capadas a vehículos que, directamente, prescindían de cuadros de instrumentos digitales. Fábricas paradas o a medio gas que llegaron a provocar una caída del 21% en la producción mundial de vehículos. 
Pero ninguna información ni ningún dato resume tan bien la situación vivida como una fotografía. Aquella en la que se veía visualizaban 45.000 automóviles de Ford aparcados a la intemperie en el Kentucky Speedway’s a la espera de que le llegaran los chips necesarios para ponerlos en la calle. 
Ahora, es Ford la que ya advierte de que una nueva crisis asoma en el horizonte.

En Xataka

China no sólo ha dejado de depender de otros países para los chips de sus coches: está haciendo que dependan de ella

La IA, por supuestoRecogíamos ayer, 17 de enero, que todo indica que podemos esperar una larga vida de las consolas de última generación. No porque su hardware esté por explotar o porque los juegos intergeneracionales sigan estirándose hasta el día de hoy. El motivo que retrasará la llegada de las sucesoras de las consolas actuales tiene nombre y apellido: inteligencia artificial. 

El problema es que el 90% de la producción mundial de DRAM la controlan Samsung, SK Hynix y Micron. Tres empresas que tienen entre sus manos una demanda que les supera con creces y que anticipa una escasez productiva como consecuencia de unos centros de datos para la inteligencia artificial que están arrasando el mercado. 

El problema no sólo es que las empresas más interesadas en potenciar la inteligencia artificial estén asegurándose componentes, el problema es que pagan mejor que nadie. Y eso afecta tanto a los fabricantes como a los consumidores, quienes han visto una escalada de precios en los componentes que parece no tener fin. 

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La industria de los semiconductores se ha estirado al máximo por culpa de la IA. Y los coches autónomos la van a estirar aún más

La última voz de alarma llega desde Ford. Sherry House, CFO de la compañía, señaló que, de momento, tienen componentes suficientes para sacar adelante su producción pero que son conscientes de la presión que hay sobre el precio de los mismos en el mercado. “Y eso ya forma parte de nuestro plan de futuro”, señalaba House en palabras recogidas por The Drive. 
La situación es peliaguda. Como sucediera años atrás, analistas del mercado ya aseguran a Bloomberg que se están registrando “compras de pánico”, es decir, adquisiciones en masa para garantizarse un stock antes de que el componente suba rápidamente de precio. Esas compras de pánico tienen dos problemas evidentes. El primero es que la producción de componentes queda comprometida. El segundo es el aumento de precio a futuro. 
A principios de la década, descubrimos por las malas la dependencia del sector del automóvil tiene de la producción de chips. En diciembre de 2023, Micron ya apuntaba a que en apenas tres años la presencia de componentes como memorias RAM se iba a triplicar, pasando de unos 90 GB de memoria de media a 278 GB en 2026. 

Hay que tener en cuenta que desde mayo de 2024 todos los coches que se venden como nuevos en la Unión Europea deben contar con una potente carga de sistemas ADAS de ayuda a la conducción. En China, la cuota de vehículos equipados con este tipo de ayudas se ha disparado, en parte por el impulso que BYD ha dado al mercado garantizando servicios avanzados de ayuda a la conducción en los vehículos de menor precio. 
Explicaba mi compañero Javier Pastor hace solo unas semanas que los sistemas de infoentretenimiento, han necesitado en los últimos años entre 1 y 2 GB de DRAM para mover los gráficos propios y dar soporte a Android Auto y Apple CarPlay. Pero los requisitos se han duplicado en los últimos lanzamientos. 
Y la proliferación de los sistemas ADAS, cada vez más complejos en los coches más modernos, tampoco ayudan. Solo el sistema Hardware 4 (el usado actualmente por Tesla) hace uso de 16 GB de RAM. El BMW iX3, el vehículo más avanzado de la compañía en estos momentos, presumía de contar con cuatro “supercerebros” en su interior, con chips dedicados en exclusiva a las funciones dinámicas del vehículo, los sistemas ADAS y la gestión del sistema de infoentretenimiento.

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“Un coche moderno hace uso de las llamadas ECUs (Electronic Control Units) para temas como el control de la transmisión, del sistema de airbag o del propio motor. Es normal que cuenten con entre 50 y 150 de estas centralitas o microcontroladores , y casi todos ellos contienen memoria RAM para datos temporales y una ROM para el firmware y el software”. 

El problema es profundo porque afecta a todo tipo de componentes. En octubre, la crisis de Nexperia ya hizo ver las orejas al lobo. Y es que no solo es una cuestión de avanzados sistemas de infoentretenimiento o ayuda a la conducción para los vehículos más caros del mercado. Las funciones más básicas de un coche, como subir las ventanillas, también necesitan de este tipo de componentes, lo que deja inutilizable un vehículo por el menor problema. 

Foto | Ephrain Mairena y Aakash Malik

En Xataka | La crisis de la RAM es tan grande que incluso empresas que no tenían nada que ver se plantean fabricarlas. Como Tesla

– La noticia

En la última crisis de chips, Ford tuvo parados 45.000 coches en un parking: ya avisa de una nueva tormenta en el horizonte

fue publicada originalmente en

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por
Alberto de la Torre

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