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El Gobierno de México dice que la crisis del sarampión es un “problema global”. Los datos dicen que es una crisis autoinfligida

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El Gobierno de México dice que la crisis del sarampión es un "problema global". Los datos dicen que es una crisis autoinfligida

México está atravesando un momento bastante crítico en lo que al sarampión se refiere, puesto que los contagios no paran de aumentar en diferentes puntos del país e incluso con varias decenas de fallecidos por la infección. Y aquí la pregunta que nos podemos hacer es bastante obvia: ¿Cómo es posible que esto haya ocurrido con una enfermedad que prácticamente estaba bajo control?

Las declaraciones. En las oficinas de la Secretaría de Salud de México han encontrado un paraguas retórico para la tormenta que les está cayendo encima, apuntando al  “contexto global”. Según la narrativa oficial, el repunte de sarampión que atraviesa el país es simplemente el eco local de una tendencia que también se está viviendo en otros países, por lo que puede servir como consuelo político no ser el único país en atravesar esta crisis.

El problema de esa defensa es que, cuando uno deja de mirar el mapamundi y hace zoom en los datos nacionales de cada país, la excusa se desmorona. Todo esto porque México no está sufriendo el sarampión “como todos los demás” sino que lo está sufriendo con una intensidad y una letalidad que evidencian grietas estructurales en su propio sistema de salud pública.

El sarampión está aquí. Para entender la defensa del Gobierno mexicano, primero hay que concederles la parte de razón que tienen. El sarampión, una enfermedad de la que muchos se habían olvidado por su alto control, ha tenido un revival desagradable en los últimos años. Para que nos hagamos una idea, la propia OMS registró más de 552.000 casos sospechosos en 179 países durante 2025, lo que se acompañó de unas coberturas de vacunación que fueron decayendo globalmente mientras el mundo miraba casi exclusivamente al COVID-19.

De esta manera, es un hecho que el virus está circulando y, en los países americanos, la Organización Panamericana de la Salud ya alertó de un gran aumento en los casos de sarampión entre 2024 y 2025 en las diferentes regiones. 

La excepción mexicana. Sin embargo, escudarse en la tendencia global para explicar lo que ocurre en suelo mexicano es hacer trampas al solitario. La clave en este caso está en las cifras del mes de febrero, que pintan un escenario bastante desproporcionado respecto a sus vecinos. 

Para que nos hagamos una idea, México acumula más de 9.400 casos confirmados desde finales de 2025 hasta mediados de 2026. Y para ponerlo en contexto, en todo 2025 América sumó 14.891 casos, por lo que México no es una estadística más, sino que es el epicentro del problema en el hemisferio, concentrando gran parte de los contagios de Norteamérica. 

Su mortalidad. Mientras que en otros países los diferentes brotes se van conteniendo, en México el número de fallecimientos se cuenta por decenas. Ahora mismo en México se contabilizan 29 fallecimientos en siete estados, y el dato más preocupante viene de Chihuahua, que acumula 21 de estas muertes, seguido por una situación preocupante en la Ciudad de México con dos fallecimientos y Jalisco, que aglutina el 60% de los casos de 2026. 

El problema extra es que no son focos aislados, sino que hay transmisión activa en 32 estados y 335 municipios, por lo que el virus se mueve con una libertad que sugiere que los cortafuegos epidemiológicos han fallado.

Las razones. Si el virus es el mismo para todos, ¿por qué México se lleva la peor parte? La respuesta no está en el extranjero, sino en la gestión interna de los últimos años. La prensa local aquí apunta a un desmantelamiento de los sistemas de vigilancia y también a un colapso en el sistema de vacunación rutinario que ha afectado a los niños de 1 a 4 años. 

Ahora mismo las autoridades sanitarias presumen de haber aplicado millones de dosis de vacuna contra el sarampión, la rubéola o la parotiditis, pero la realidad a pie de calle es distinta. En este caso, las coberturas en zonas rurales han caído muy por debajo del 95% necesario para la inmunidad de rebaño y también influye la alta movilidad poblacional, la desinformación antivacunas y una respuesta tardía que priorizó la narrativa política sobre la contención sanitaria.

Imágenes |  Jezael Melgoza

En Xataka | El mito de los 37º: cada vez tenemos más claro que no existe una temperatura “normal” del cuerpo


La noticia

El Gobierno de México dice que la crisis del sarampión es un “problema global”. Los datos dicen que es una crisis autoinfligida

fue publicada originalmente en

Xataka

por
José A. Lizana

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​México está atravesando un momento bastante crítico en lo que al sarampión se refiere, puesto que los contagios no paran de aumentar en diferentes puntos del país e incluso con varias decenas de fallecidos por la infección. Y aquí la pregunta que nos podemos hacer es bastante obvia: ¿Cómo es posible que esto haya ocurrido con una enfermedad que prácticamente estaba bajo control?
Las declaraciones. En las oficinas de la Secretaría de Salud de México han encontrado un paraguas retórico para la tormenta que les está cayendo encima, apuntando al  “contexto global”. Según la narrativa oficial, el repunte de sarampión que atraviesa el país es simplemente el eco local de una tendencia que también se está viviendo en otros países, por lo que puede servir como consuelo político no ser el único país en atravesar esta crisis.
El problema de esa defensa es que, cuando uno deja de mirar el mapamundi y hace zoom en los datos nacionales de cada país, la excusa se desmorona. Todo esto porque México no está sufriendo el sarampión “como todos los demás” sino que lo está sufriendo con una intensidad y una letalidad que evidencian grietas estructurales en su propio sistema de salud pública.

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La diferencia entre los datos del sarampión en Estados Unidos y en España está en las vacunas y se resume en una cifra: 95%

El sarampión está aquí. Para entender la defensa del Gobierno mexicano, primero hay que concederles la parte de razón que tienen. El sarampión, una enfermedad de la que muchos se habían olvidado por su alto control, ha tenido un revival desagradable en los últimos años. Para que nos hagamos una idea, la propia OMS registró más de 552.000 casos sospechosos en 179 países durante 2025, lo que se acompañó de unas coberturas de vacunación que fueron decayendo globalmente mientras el mundo miraba casi exclusivamente al COVID-19.
De esta manera, es un hecho que el virus está circulando y, en los países americanos, la Organización Panamericana de la Salud ya alertó de un gran aumento en los casos de sarampión entre 2024 y 2025 en las diferentes regiones. 

La excepción mexicana. Sin embargo, escudarse en la tendencia global para explicar lo que ocurre en suelo mexicano es hacer trampas al solitario. La clave en este caso está en las cifras del mes de febrero, que pintan un escenario bastante desproporcionado respecto a sus vecinos. 
Para que nos hagamos una idea, México acumula más de 9.400 casos confirmados desde finales de 2025 hasta mediados de 2026. Y para ponerlo en contexto, en todo 2025 América sumó 14.891 casos, por lo que México no es una estadística más, sino que es el epicentro del problema en el hemisferio, concentrando gran parte de los contagios de Norteamérica. 
Su mortalidad. Mientras que en otros países los diferentes brotes se van conteniendo, en México el número de fallecimientos se cuenta por decenas. Ahora mismo en México se contabilizan 29 fallecimientos en siete estados, y el dato más preocupante viene de Chihuahua, que acumula 21 de estas muertes, seguido por una situación preocupante en la Ciudad de México con dos fallecimientos y Jalisco, que aglutina el 60% de los casos de 2026. 
El problema extra es que no son focos aislados, sino que hay transmisión activa en 32 estados y 335 municipios, por lo que el virus se mueve con una libertad que sugiere que los cortafuegos epidemiológicos han fallado.

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Teníamos un gravísimo problema con nuestra resistencia a los antibióticos. Ahora estamos más cerca de resolverlo

Las razones. Si el virus es el mismo para todos, ¿por qué México se lleva la peor parte? La respuesta no está en el extranjero, sino en la gestión interna de los últimos años. La prensa local aquí apunta a un desmantelamiento de los sistemas de vigilancia y también a un colapso en el sistema de vacunación rutinario que ha afectado a los niños de 1 a 4 años. 

Ahora mismo las autoridades sanitarias presumen de haber aplicado millones de dosis de vacuna contra el sarampión, la rubéola o la parotiditis, pero la realidad a pie de calle es distinta. En este caso, las coberturas en zonas rurales han caído muy por debajo del 95% necesario para la inmunidad de rebaño y también influye la alta movilidad poblacional, la desinformación antivacunas y una respuesta tardía que priorizó la narrativa política sobre la contención sanitaria.

Imágenes |  Jezael Melgoza

En Xataka | El mito de los 37º: cada vez tenemos más claro que no existe una temperatura “normal” del cuerpo

– La noticia

El Gobierno de México dice que la crisis del sarampión es un “problema global”. Los datos dicen que es una crisis autoinfligida

fue publicada originalmente en

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José A. Lizana

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