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El pilotaje en MotoGP: ¿qué aportan realmente ‘tocar rodilla’ y ‘sacar la pierna’?
La rodilla se desliza por el asfalto, y la pierna queda suspendida en el aire al frenar: así es como los pilotos de MotoGP pilotan al límite. Mira cómo les ayudan estas técnicas.
Quienes siguen el Mundial de MotoGP conocen las espectaculares imágenes a las que nos vamos a referir: los pilotos llegan al límite, la rodilla roza el asfalto, y al frenar bruscamente, de repente una pierna cuelga junto a la moto. Pero, ¿por qué lo hacen los pilotos de la categoría reina?
Lo que parece espectacular y, a veces, incluso acrobático, no son meros elementos de espectáculo, sino técnicas de pilotaje esenciales que permiten el máximo nivel de control, estabilidad y seguridad. En este artículo analizamos la evolución histórica y las ventajas físicas de estas técnicas.
Arrastrar la rodilla en MotoGP: una técnica con historia
El roce de rodillas con el asfalto tiene su origen a principios de la década de 1970. En aquella época, los pilotos pilotaban de forma mucho más erguida y mantenían el cuerpo, en gran medida, sobre el centro de la moto. Con corredores como Jarno Saarinen y, sobre todo, Kenny Roberts Sr., comenzó un cambio de mentalidad y el estilo de conducción se transformó.
Desplazaban conscientemente su cuerpo hacia el interior de la curva, se colgaban literalmente de la moto y utilizaban la rodilla como punto de contacto con la pista. Esta nueva forma de pilotar cambió para siempre el deporte del motociclismo y se convirtió en la norma en el Mundial de Velocidad.
Hoy en día, la rodilla sirve principalmente como ayuda sensorial. El piloto siente exactamente cuánto se ha inclinado la moto y cuánto margen tiene. Al mismo tiempo, el centro de gravedad se desplaza hacia el interior, lo que hace que la moto tenga que inclinarse menos a la misma velocidad. Esto mejora el agarre, aumenta la velocidad en las curvas y proporciona más estabilidad.
No es raro que los pilotos hayan podido evitar una caída inminente gracias al contacto con el suelo de la rodilla, o incluso del codo. Con el desarrollo de los neumáticos, la electrónica y la aerodinámica, las inclinaciones extremas son hoy en día algo habitual, lo que convierte el roce de la rodilla en una parte integral de la técnica de conducción moderna.
Sacar la pierna en MotoGP: más que un simple recurso estilístico
Además de rozar la rodilla, también llama la atención el estiramiento de la pierna al frenar. Esta técnica se utiliza sobre todo en zonas de frenado fuerte, normalmente al final de rectas largas. El piloto retira el pie interior de la estribera y estira la pierna antes de volver a colocarla, justo antes de girar.
Esta técnica se hizo famosa gracias a Valentino Rossi, que la utilizó en 2005 en el Gran Premio de España, en una maniobra de adelantamiento legendaria. Desde entonces, sacar la pierna se ha consolidado en MotoGP y casi todos los pilotos la utilizan.

Marco Bezzecchi estira la pierna al frenar para ganar estabilidad.
Foto: Icon Sportswire
La razón principal es la mejora de la estabilidad al frenar. Al sacar la pierna, cambia el centro de gravedad del cuerpo, lo que hace que la moto sea más estable y ayuda al piloto a controlar mejor las fuerzas de frenado extremas. Además, la pierna estirada también tiene un efecto aerodinámico, como un pequeño paracaídas que alivia la carga sobre el torso y ayuda a frenar.
Muchos corredores también informan de un efecto psicológico que no debe subestimarse. La pierna proporciona seguridad y forma parte de una secuencia de movimientos entrenada. Los pilotos más pequeños se benefician especialmente de ello, ya que tienen menos efecto palanca sobre la parte superior del cuerpo y se sientan más estables en la moto gracias a esta técnica.
No todas las curvas requieren el uso de la rodilla o la pierna
No obstante, es importante comprender que los pilotos de MotoGP no utilizan la rodilla o la pierna de esta manera en todas las situaciones. En curvas cerradas y lentas, la inclinación a menudo no es lo suficientemente grande como para apoyar la rodilla en el suelo de forma útil.
Cuando llueve, se conduce en una posición mucho más erguida para mantener más margen y adherencia. Tampoco hay tiempo ni necesidad de utilizar estas técnicas en las chicanes o en los cambios de dirección rápidos. Por lo tanto, rozar la rodilla y estirar la pierna son herramientas que se utilizan de forma selectiva, no ejercicios obligatorios rígidos.
Ambas técnicas ayudan a los pilotos a controlar su máquina con mayor precisión, a tomar las curvas a mayor velocidad y a mantener la estabilidad incluso en situaciones límite.
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