Economica
Un marbete mal diseñado explica por qué recaudamos tan poco

En República Dominicana seguimos cobrando el marbete vehicular con un criterio tan simple como injusto: si el vehículo tiene menos de cinco años paga 3,000 pesos; si tiene más de cinco, paga 1,500. Ese es todo el razonamiento fiscal de la Dirección General de Impuestos Internos para uno de los impuestos más universales del país. No se evalúa el valor del vehículo, no se considera el uso que se le da, no se toma en cuenta el impacto ambiental y, peor aún, no se respeta el principio básico de capacidad contributiva.
El resultado es un sistema regresivo. Un vehículo económico, adquirido con esfuerzo y muchas veces financiado, paga lo mismo que un vehículo de lujo con varios años de uso. Un ciudadano que decide renovar su carro modesto es penalizado, mientras que quien posee un vehículo costoso solo tiene que esperar que pasen los años para pagar menos. Eso no es justicia tributaria. Es comodidad administrativa disfrazada de política fiscal.
Hoy el Estado dominicano recauda alrededor de 3,400 millones de pesos anuales por concepto de marbete. Para un país con más de dos millones de vehículos, con una red vial que requiere mantenimiento constante y con enormes desafíos en materia de transporte y movilidad, esa cifra resulta claramente insuficiente. No porque el ciudadano no pueda aportar más, sino porque el diseño del impuesto está mal concebido desde su origen.
Pero esta distorsión fiscal no se limita al marbete. Es un problema estructural que se repite en otros impuestos, tasas y contribuciones del sistema tributario dominicano. Gravamos mal, cobramos de forma desigual, perseguimos con rigor al contribuyente cautivo y, al mismo tiempo, toleramos niveles inaceptables de evasión, informalidad y subdeclaración. El problema no es que falten impuestos, el problema es que sobran distorsiones.
La solución, por tanto, no es una reforma fiscal apresurada que termine cargando nuevamente a la clase media y a los sectores productivos formales. La solución es cobrar mejor. Un marbete moderno y un sistema tributario moderno deben construirse sobre variables objetivas y verificables como el valor real, el uso económico, el impacto ambiental y la capacidad contributiva.
Un esquema progresivo permitiría que los vehículos privados de bajo valor mantengan tarifas bajas, mientras que los de mayor valor aporten más, como ocurre en cualquier sistema tributario serio. Los vehículos de lujo deben pagar más no como castigo, sino porque su capacidad económica es mayor. Los vehículos de carga y pasajeros, que generan ingresos y desgastan de forma intensiva la infraestructura vial, deben tener una tarifa acorde a su impacto real. Y los vehículos eléctricos deben recibir un trato preferencial, pero no estar completamente exentos, porque también utilizan las vías y los servicios públicos.
Aplicando un modelo de este tipo, la recaudación anual por marbete podría situarse entre 14,600 y 15,000 millones de pesos, más de cuatro veces lo que se recauda actualmente, sin afectar de forma significativa a los sectores de menores ingresos y sin crear nuevos impuestos. Todo utilizando información que la propia DGII ya posee sobre valor del vehículo, tipo, uso y tecnología.
Ojalá el nuevo incumbente de la Dirección General de Impuestos Internos asuma este desafío con visión y valentía. Si la DGII se enfoca en corregir distorsiones, perseguir con firmeza la evasión, aplicar tecnología, cruzar datos, cerrar brechas y modernizar la administración tributaria, el país no necesitaría nuevas reformas fiscales. Bastaría con recaudar lo que corresponde y hacerlo de manera justa.
A eso debe sumarse un mejor gasto público, mayor eficiencia del Estado y un combate real a la corrupción. Con esas tres variables alineadas, buena recaudación, buen gasto y cero tolerancia a la corrupción, República Dominicana tiene todo para convertirse en un verdadero Mónaco del Caribe, competitivo, atractivo para la inversión, justo para sus ciudadanos y sostenible en el tiempo.
No se trata de cobrar más por cobrar. Se trata de cobrar con lógica, con justicia y con visión de futuro. República Dominicana puede hacerlo mejor y ya va siendo hora de que lo haga.
Por Elvin Castillo
En República Dominicana seguimos cobrando el marbete vehicular con un criterio tan simple como injusto: si el vehículo tiene menos de cinco años paga 3,000 pesos; si tiene más de cinco, paga 1,500. Ese es todo el razonamiento fiscal de la Dirección General de Impuestos Internos para uno de los impuestos más universales del país. Economía, Opinión
