Ciencia y Tecnología
Si la pregunta es qué hacer con los abetos de Navidad, Madrid lo tiene claro: replantarlos en el monte no es una opción
Finiquitadas las fiestas toca descolgar los espumillones, desmontar el Belén, guardar las guirnaldas, luces, Papanoeles colgantes y demás ornato navideño y hacerse la misma pregunta de todos los años: ¿Dónde diablos guardar todos esos adornos? Y sobre todo, ¿qué hacemos con el árbol, ese abeto de más de un metro de alto que compramos en un vivero allá por el mes de diciembre y se ha pasado semanas presidiendo nuestro salón cargado de bolas y leds parpadeantes?
En Madrid han decidido adelantarse a esa pregunta dejando algo claro: los árboles de Navidad no deben arrojarse a cualquier contenedor y por supuesto tampoco pueden abandonarse en la calle. Ni siquiera es correcto llevarlos al monte para plantarlos allí, por bonito que eso suene. Hay otra solución.
¿Qué ha pasado? Que (con permiso de Vigo) la Navidad se ha acabado. Y eso implica que miles y miles de hogares españoles se están entregando a la laboriosa tarea de desmontar sus belenes, descolgar espumillones, meter en cajas las luces, figuritas de muñecos de nieve y Papanoeles colgantes y sobre todo desarmar sus árboles. Quienes hayan optado por abetos artificiales (o los hayan alquilado) no tendrán problema, pero la cosa cambia en los hogares con árboles naturales.

¿Qué hacemos con el árbol? La gran pregunta. Al fin y al cabo un árbol no debe tratarse como un desperdicio urbano más. Lo recordaba esta misma semana el Ayuntamiento de Madrid con un mensaje claro: “Su abandono en la vía pública o su depósito en contenedores no autorizados supone un impacto negativo tanto para el medio ambiente como para la gestión adecuada de los residuos”.
Incluso Ecoembes reconoce que el tema genera dudas y anima a trasplantarlos siempre que los árboles sean reales, estén vivos y resulte “posible”. De no ser así recuerda que deben llevarse a un punto limpio, igual que los sintéticos.
¿Lo replantamos entonces? No tan rápido. Para evitar que la gente dé una segunda vida a sus árboles en la sierra, el miércoles (justo después de Reyes) la Comunidad de Madrid emitió un comunicado en el que recuerda que, por más bucólico que parezca, esa solución es una pésima idea y está prohibida.
El motivo es sencillo. Como recuerda el Gobierno regional, lo habitual es que en Navidad la casas se decoren con abetos de la variedad Abies alba, autóctona del norte peninsular. Si nos dedicamos a replantarlos sin criterio en otras regiones, con otros ecosistemas, corremos el riesgo de acabar dañando la flora local.
¿Está prohibid0? La advertencia de la Comunidad es muy clara. En su nota recuerda “la prohibición de replantar los abetos navideños en espacios naturales de la región” y cita la Ley de Montes, entre otras normas estatales. “Al tratarse de especies ajenas al entorno pueden provocar desequilibrios en los ecosistemas, ser fuente de plagas o enfermedades y aumentar el riesgo de incendio forestal”.
En vez de buscar un claro en el monte para plantar nuestro árbol de Navidad, el órgano regional anima a contactar con los ayuntamientos y usar sus servicios de recogida. El objetivo: que nuestro abeto sea reubicado en un parque o jardín urbano, donde crecerá a salvo sin “poner en riesgo la biodiversidad”.
¿Qué hacer en Madrid? En realidad los madrileños lo tienen muy fácil. El mismo día en que la Comunidad advertía de la prohibición de plantar abetos en los montes de la región, el Ayuntamiento de la capital anunciaba su campaña de recogida de árboles de Navidad. Durante lo que queda de enero, las familias que quieran deshacerse de su abeto podrán depositarlo en dos puntos: uno está en el Vivero de Estufas de El Retiro, el otro en el Vivero Casa de Campo. Quien quiera usar el servicio los encontrará abiertos todos los días, mañana y tarde.
¿Hay condiciones? Sí. La campaña no está pensado para cualquier tipo de árbol. La idea es que los madrileños entreguen sus abetos vivos, con el cepellón cohesionado y húmedo. De hecho los técnicos no recogerán ejemplares secos, con ramas sueltas o aquellos en los que el cepellón esté tan deshecho o sin raíces que resulta imposible recuperarlo. Por si quedara alguna duda, el Consistorio aclara que los puntos de recogida son para árboles naturales, no de plástico.
“Con esta iniciativa se pretende fomentar hábitos responsables entre los ciudadanos, especialmente en períodos de elevado consumo como las fiestas navideñas, así como reforzar la cultura del reciclaje y el respeto por el medio ambiente una vez finalizadas las celebraciones”, añade el organismo.
¿Es algo nuevo? No. El año pasado el Ayuntamiento ya lanzó una campaña similar durante la que recogió 597 abetos tras las fiestas. De ellos se salvaron 168, el 28,1%. La idea es que esos ejemplares afortunados, que llegan en un estado lo suficientemente bueno como para que los jardineros puedan cuidarlos, acaben replantándose en espacios verdes. A la hora de escoger ubicación los técnicos tienen en cuenta que no son especies autóctonas para no dañar el entorno.
Los árboles en mal estado corren otra suerte. El personal del Ayuntamiento los traslada a la Planta de Transformación de Residuos Vegetales de Mijas Calientes para someterlos a un proceso de compostaje y crear un fertilizando orgánico que más tarde se usan en los parques, jardines y demás zonas verdes de la capital.
La idea, aclara el Ayuntamiento, es “cerrar el ciclo de aprovechamiento de residuos vegetales”. En la pasada campaña (2024-2025) ese fue el destino de 429 abetos. Por lo general, se recuperan entre el 25 y 30% de los abetos recogidos.
Imágenes | Ayuntamiento de Madrid y Frames For Your Heart (Unsplash)
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La noticia
Si la pregunta es qué hacer con los abetos de Navidad, Madrid lo tiene claro: replantarlos en el monte no es una opción
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Finiquitadas las fiestas toca descolgar los espumillones, desmontar el Belén, guardar las guirnaldas, luces, Papanoeles colgantes y demás ornato navideño y hacerse la misma pregunta de todos los años: ¿Dónde diablos guardar todos esos adornos? Y sobre todo, ¿qué hacemos con el árbol, ese abeto de más de un metro de alto que compramos en un vivero allá por el mes de diciembre y se ha pasado semanas presidiendo nuestro salón cargado de bolas y leds parpadeantes?
En Madrid han decidido adelantarse a esa pregunta dejando algo claro: los árboles de Navidad no deben arrojarse a cualquier contenedor y por supuesto tampoco pueden abandonarse en la calle. Ni siquiera es correcto llevarlos al monte para plantarlos allí, por bonito que eso suene. Hay otra solución.
¿Qué ha pasado? Que (con permiso de Vigo) la Navidad se ha acabado. Y eso implica que miles y miles de hogares españoles se están entregando a la laboriosa tarea de desmontar sus belenes, descolgar espumillones, meter en cajas las luces, figuritas de muñecos de nieve y Papanoeles colgantes y sobre todo desarmar sus árboles. Quienes hayan optado por abetos artificiales (o los hayan alquilado) no tendrán problema, pero la cosa cambia en los hogares con árboles naturales.
¿Qué hacemos con el árbol? La gran pregunta. Al fin y al cabo un árbol no debe tratarse como un desperdicio urbano más. Lo recordaba esta misma semana el Ayuntamiento de Madrid con un mensaje claro: “Su abandono en la vía pública o su depósito en contenedores no autorizados supone un impacto negativo tanto para el medio ambiente como para la gestión adecuada de los residuos”.
Incluso Ecoembes reconoce que el tema genera dudas y anima a trasplantarlos siempre que los árboles sean reales, estén vivos y resulte “posible”. De no ser así recuerda que deben llevarse a un punto limpio, igual que los sintéticos.
¿Lo replantamos entonces? No tan rápido. Para evitar que la gente dé una segunda vida a sus árboles en la sierra, el miércoles (justo después de Reyes) la Comunidad de Madrid emitió un comunicado en el que recuerda que, por más bucólico que parezca, esa solución es una pésima idea y está prohibida.
El motivo es sencillo. Como recuerda el Gobierno regional, lo habitual es que en Navidad la casas se decoren con abetos de la variedad Abies alba, autóctona del norte peninsular. Si nos dedicamos a replantarlos sin criterio en otras regiones, con otros ecosistemas, corremos el riesgo de acabar dañando la flora local.
¿Está prohibid0? La advertencia de la Comunidad es muy clara. En su nota recuerda “la prohibición de replantar los abetos navideños en espacios naturales de la región” y cita la Ley de Montes, entre otras normas estatales. “Al tratarse de especies ajenas al entorno pueden provocar desequilibrios en los ecosistemas, ser fuente de plagas o enfermedades y aumentar el riesgo de incendio forestal”.
En vez de buscar un claro en el monte para plantar nuestro árbol de Navidad, el órgano regional anima a contactar con los ayuntamientos y usar sus servicios de recogida. El objetivo: que nuestro abeto sea reubicado en un parque o jardín urbano, donde crecerá a salvo sin “poner en riesgo la biodiversidad”.
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¿Qué hacer en Madrid? En realidad los madrileños lo tienen muy fácil. El mismo día en que la Comunidad advertía de la prohibición de plantar abetos en los montes de la región, el Ayuntamiento de la capital anunciaba su campaña de recogida de árboles de Navidad. Durante lo que queda de enero, las familias que quieran deshacerse de su abeto podrán depositarlo en dos puntos: uno está en el Vivero de Estufas de El Retiro, el otro en el Vivero Casa de Campo. Quien quiera usar el servicio los encontrará abiertos todos los días, mañana y tarde.
¿Hay condiciones? Sí. La campaña no está pensado para cualquier tipo de árbol. La idea es que los madrileños entreguen sus abetos vivos, con el cepellón cohesionado y húmedo. De hecho los técnicos no recogerán ejemplares secos, con ramas sueltas o aquellos en los que el cepellón esté tan deshecho o sin raíces que resulta imposible recuperarlo. Por si quedara alguna duda, el Consistorio aclara que los puntos de recogida son para árboles naturales, no de plástico.
“Con esta iniciativa se pretende fomentar hábitos responsables entre los ciudadanos, especialmente en períodos de elevado consumo como las fiestas navideñas, así como reforzar la cultura del reciclaje y el respeto por el medio ambiente una vez finalizadas las celebraciones”, añade el organismo.
¿Es algo nuevo? No. El año pasado el Ayuntamiento ya lanzó una campaña similar durante la que recogió 597 abetos tras las fiestas. De ellos se salvaron 168, el 28,1%. La idea es que esos ejemplares afortunados, que llegan en un estado lo suficientemente bueno como para que los jardineros puedan cuidarlos, acaben replantándose en espacios verdes. A la hora de escoger ubicación los técnicos tienen en cuenta que no son especies autóctonas para no dañar el entorno.
Los árboles en mal estado corren otra suerte. El personal del Ayuntamiento los traslada a la Planta de Transformación de Residuos Vegetales de Mijas Calientes para someterlos a un proceso de compostaje y crear un fertilizando orgánico que más tarde se usan en los parques, jardines y demás zonas verdes de la capital.
La idea, aclara el Ayuntamiento, es “cerrar el ciclo de aprovechamiento de residuos vegetales”. En la pasada campaña (2024-2025) ese fue el destino de 429 abetos. Por lo general, se recuperan entre el 25 y 30% de los abetos recogidos.
Imágenes | Ayuntamiento de Madrid y Frames For Your Heart (Unsplash)
En Xataka | En España los hogares han cambiado tanto que en Navidad ya no piensan en regalos para familiares. Los compran para perros
– La noticia
Si la pregunta es qué hacer con los abetos de Navidad, Madrid lo tiene claro: replantarlos en el monte no es una opción
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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