Ciencia y Tecnología
Así se ve el remanente de la supernova de Kepler tras 25 años de observaciones
Datos del Observatorio Chandra permiten ver la evolución del remanente de la supernova de Kepler durante 25 años, el registro temporal más largo jamás publicado por la NASA sobre una explosión estelar.
Datos del Observatorio Chandra permiten ver la evolución del remanente de la supernova de Kepler durante 25 años, el registro temporal más largo jamás publicado por la NASA sobre una explosión estelar.
Un nuevo video publicado por el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA revela la evolución del remanente de la supernova de Kepler —también conocida como SN 1604— durante más de 20 años.
Se trata del registro temporal más extenso jamás publicado por Chandra, posible gracias a la extraordinaria longevidad del observatorio. El video incluye observaciones realizadas en los años 2000, 2004, 2006, 2014 y 2025, revela un comunicado de la agencia espacial.
La supernova que iluminó el día
La supernova de Kepler fue observada por primera vez en 1604 y debe su nombre al astrónomo alemán Johannes Kepler.
En ese entonces, el fenómeno fue tan intenso que el objeto se convirtió en la estrella más brillante del cielo nocturno, “tan brillante que fue visible durante el día por más de tres semanas”, destaca el medio especializado IFLScience.
Aunque la supernova brilló en 1604, su remanente no fue identificado hasta 1934. Desde entonces, ha sido observado por distintos telescopios y misiones espaciales.
¿Qué es el remanente de una supernova?
Los remanentes de supernova, formados por los escombros que deja una explosión estelar, suelen brillar intensamente en rayos X debido a que el material alcanza temperaturas de millones de grados.
El colapso de SN 1604 se produjo cuando una enana blanca explotó, probablemente tras absorber demasiado material de una estrella compañera o al fusionarse con otra enana blanca.
Según la NASA, este evento se clasifica como supernova de tipo Ia, una categoría clave para los astrónomos, ya que se utiliza para medir la expansión del universo.
Una historia que “apenas está comenzando”
Los vestigios de SN 1604 aún son rastreables en nuestra galaxia, a unos 17.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Ofiuco.
Su relativa cercanía ha permitido a Chandra capturar imágenes detalladas de los restos y de su evolución a lo largo del tiempo.
“La trama de la historia de Kepler apenas está comenzando a desarrollarse. Es extraordinario que podamos observar cómo estos restos de una estrella destruida chocan con material ya expulsado al espacio”, afirma el líder de la investigación, Jessye Gassel, estudiante de posgrado de la Universidad George Mason, en Virginia.
Diferencias extremas de velocidad
El análisis permitió detectar notables diferencias en la velocidad de expansión del remanente. Las regiones más rápidas se desplazan hacia la parte inferior de la imagen a unos 22,2 millones de kilómetros por hora, aproximadamente el 2 % de la velocidad de la luz.
En contraste, las zonas más lentas avanzan hacia la parte superior a unos 6,4 millones de kilómetros por hora, cerca del 0,5 % de la velocidad de la luz.
Esta disparidad se debe a que el gas con el que colisiona el remanente en la parte superior es más denso que el de la parte inferior. Esta diferencia ofrece a los científicos pistas clave sobre el entorno en el que ocurrió la explosión estelar.
Claves sobre la explosión y su entorno
El equipo también analizó el grosor de los bordes que forman la onda expansiva, el frente inicial de la explosión y el primero en interactuar con el material circundante.
Al medir su anchura y velocidad, los astrónomos obtienen información adicional tanto sobre la naturaleza de la explosión como sobre el medio que la rodea.
“Las explosiones de supernova y los elementos que expulsan al espacio son la sangre vital de nuevas estrellas y planetas. Comprender exactamente cómo se comportan es crucial para conocer nuestra historia cósmica”, concluye Brian Williams, investigador de Chandra especializado en la supernova de Kepler.
Editado por Jose Urrejola, con información de NASA, Universe Today e IFLScience.
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