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El “efecto yo-yo” le pasa factura a Sainz
Por mucho que el día de hoy pedía ser conservador, la cuarta etapa del Dakar se podría resumir rápidamente en la exhibición de un Henk Lategan que voló; mientras que todos los pilotos que salieron ganando durante el día anterior cumplieron con su penitencia. Ese castigo no pilló por sorpresa a nadie, pero lo que sí lo hizo fue un crono más abultado de lo esperado, al menos en la casa de Ford. La sangría de tiempos volvió a ser dolorosa para todos aquellos que cumplían con la misión de abrir pista y aunque en la marca del óvalo sus estimaciones decían que la pérdida rondaría los quince minutos según pudo saber AS, ese tiempo ya era irrecuperable después del kilómetro 162 en la Raptor de Carlos Sainz.


El español perdió más tiempo del estimado en Ford, pero se mantiene cuarto en la general y la segunda parte de la maratón debería favorecerle. El triunfo fue para Lategan.
