Ciencia y Tecnología
A México le faltaba por conquistar una sola cosa en la cultura estadounidense: era la pizza y ya ha caído
En EEUU la pizza es religión. Y es lógico. No solo por su sabor. Varias generaciones se han criado viendo cómo las Tortuga Ninja o Scooby-Doo se ponían las botas con un plato que en Washington DC han elevado incluso a la categoría de indicador geopolítico. La gran pregunta es si ese amor por la masa, la salsa de tomate y la mozzarella está desvaneciéndose a medida que la comida mexicana conquista el corazón los estómagos de los estadounidenses.
Desde luego hay indicadores que así lo sugieren.
¿Qué ha pasado? Que Estados Unidos parece estar perdiendo interés por las pizzas. Su cadenas crecen más lento que el conjunto del sector de la fast-food, se resienten las ventas y hay estudios que sugieren que en el país ya resulta más fácil encontrar cafeterías o restaurantes mexicanos que pizzerías, algo inimaginable hace no mucho en un país enganchado al plato más famoso de Nápoles.
Tanto es así que hay grandes cadenas de pizzerías pasando por apuros económicos, cerrando locales o directamente declarándose en bancarrota.
¿Qué dicen los datos? Confirman ese ‘pinchazo’ gastronómico, del que ya hablan algunos de los grandes diarios de EEUU. En diciembre lo hizo The New York Times y hace poco lo corroboro The Wall Street Journal con una crónica en la que desliza un dato revelador: en 2024 las pizzerías fueron el sexto tipo de restaurante más popular de EEUU, lejos de la segunda posición de los 90.
No solo eso. El número de pizzerías repartidas por EEUU ha ido reduciéndose desde el pico que alcanzó en 2019. Mientras, las cafeterías con servicio de repostería y los restaurantes mexicanos han crecido a buen ritmo.
¿Hay más indicadores? Sí. Hay señales que sugieren que las cadenas especializadas en pizza han visto cómo el crecimiento de sus ventas se estancaba en los últimos años, descolgándose del ritmo al que evoluciona el mercado de la fast-food. Algunas de las firmas más famosas del sector reconocen incluso que han encadenado trimestres de caídas de ventas o que los clientes han pasado de pedir pizzas familiares a formatos más pequeños con menos ingredientes.
“El sector de la pizza está en plena transformación. Es lo que nos dicen los consumidores”, admite a TWSJ Ravi Thanawala, de Papa John´s International. Eso no significa que la pizza ya no sea un negocio en EEUU (en 2024 las cadenas generaron 31.000 millones en ventas a través de sus restaurantes), pero sí parece estar perdiendo terreno. Tanto a nivel económico como cultural, cediendo espacio en las calles a favor de locales con otra oferta gastronómica.
¿Y cuál es el motivo? Mejor hablar de motivos, en plural. Quienes se han lanzado a buscar explicaciones señalan un factor decisivo que suele condicionar la demanda: el precio. Hoy una pizza grande en EEUU cuesta 17 dólares, más que otras alternativas de fast-food. “Los precios se han vuelto una locura. De pequeña pedíamos dos pizzas extragrandes, un refresco y un acompañamiento por 25,99 dólares”, se lamentaba hace poco en TNWT Celest, una joven de Los Ángeles.
¿Tanto han subido? Como explica un pizzero, la realidad es algo más compleja: las pizzas se han encarecido en parte porque también lo han hecho ingredientes como el pepperoni. El problema es que la competencia en el sector (tanto entre pizzerías como con otras cadenas) a menudo no deja más remedio a los pizzeros que entrar en el juego de las promociones y descuentos.
En agosto Domino´s lanzó una oferta limitada de 9,99 dólares por pizza que elevó un 5,2% sus ventas trimestrales. Su experiencia confirma otra clave de la crisis de las pizzas en EEUU: a diferencia de lo que ocurría hace unos años, los consumidores tienen hoy un amplio abanico de posibilidades. Les llega abrir Uber Eats o cualquier otra app similar para tener un plato en casa. No importa que se trate de comida china, mexicana, coreana, española… o una pizza.
¿Hay más factores? Sí. Las pizzerías de EEUU no solo han visto cómo aumentaba la competencia en su nicho de mercado. También pelean con otro rival: las pizzas congeladas que pueden comprarse directamente en los súper, un negocio al alza y que ha ido mejorando su oferta con los años. Eso sin contar con otro factor que ayuda a entender el peso creciente de la gastronomía mexicana en EEUU: hay más restaurantes porque sencillamente la población oriunda de ese país se ha disparado durante las últimas décadas, sobre todo desde los 70.
A lo anterior se añaden cambios en el consumo y una parte de la clientela cada vez más preocupada por su bienestar. Tanto es así que el directivo de una firma con 270 pizzerías en EEUU reconocía hace poco a TNYT que estudia la idea de crear una pizza “compatible con GLP-1“, con menor contenido calórico.
Lo que sea con total de que la pizza no pierda su trono culinario en EEUU.
Imágenes | Daniel (Unsplash) y Hybrid Storytellers (Unsplash)
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La noticia
A México le faltaba por conquistar una sola cosa en la cultura estadounidense: era la pizza y ya ha caído
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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En EEUU la pizza es religión. Y es lógico. No solo por su sabor. Varias generaciones se han criado viendo cómo las Tortuga Ninja o Scooby-Doo se ponían las botas con un plato que en Washington DC han elevado incluso a la categoría de indicador geopolítico. La gran pregunta es si ese amor por la masa, la salsa de tomate y la mozzarella está desvaneciéndose a medida que la comida mexicana conquista el corazón los estómagos de los estadounidenses.
Desde luego hay indicadores que así lo sugieren.
¿Qué ha pasado? Que Estados Unidos parece estar perdiendo interés por las pizzas. Su cadenas crecen más lento que el conjunto del sector de la fast-food, se resienten las ventas y hay estudios que sugieren que en el país ya resulta más fácil encontrar cafeterías o restaurantes mexicanos que pizzerías, algo inimaginable hace no mucho en un país enganchado al plato más famoso de Nápoles.
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No solo eso. El número de pizzerías repartidas por EEUU ha ido reduciéndose desde el pico que alcanzó en 2019. Mientras, las cafeterías con servicio de repostería y los restaurantes mexicanos han crecido a buen ritmo.
¿Hay más indicadores? Sí. Hay señales que sugieren que las cadenas especializadas en pizza han visto cómo el crecimiento de sus ventas se estancaba en los últimos años, descolgándose del ritmo al que evoluciona el mercado de la fast-food. Algunas de las firmas más famosas del sector reconocen incluso que han encadenado trimestres de caídas de ventas o que los clientes han pasado de pedir pizzas familiares a formatos más pequeños con menos ingredientes.
“El sector de la pizza está en plena transformación. Es lo que nos dicen los consumidores”, admite a TWSJ Ravi Thanawala, de Papa John´s International. Eso no significa que la pizza ya no sea un negocio en EEUU (en 2024 las cadenas generaron 31.000 millones en ventas a través de sus restaurantes), pero sí parece estar perdiendo terreno. Tanto a nivel económico como cultural, cediendo espacio en las calles a favor de locales con otra oferta gastronómica.
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¿Y cuál es el motivo? Mejor hablar de motivos, en plural. Quienes se han lanzado a buscar explicaciones señalan un factor decisivo que suele condicionar la demanda: el precio. Hoy una pizza grande en EEUU cuesta 17 dólares, más que otras alternativas de fast-food. “Los precios se han vuelto una locura. De pequeña pedíamos dos pizzas extragrandes, un refresco y un acompañamiento por 25,99 dólares”, se lamentaba hace poco en TNWT Celest, una joven de Los Ángeles.
¿Tanto han subido? Como explica un pizzero, la realidad es algo más compleja: las pizzas se han encarecido en parte porque también lo han hecho ingredientes como el pepperoni. El problema es que la competencia en el sector (tanto entre pizzerías como con otras cadenas) a menudo no deja más remedio a los pizzeros que entrar en el juego de las promociones y descuentos.
En agosto Domino´s lanzó una oferta limitada de 9,99 dólares por pizza que elevó un 5,2% sus ventas trimestrales. Su experiencia confirma otra clave de la crisis de las pizzas en EEUU: a diferencia de lo que ocurría hace unos años, los consumidores tienen hoy un amplio abanico de posibilidades. Les llega abrir Uber Eats o cualquier otra app similar para tener un plato en casa. No importa que se trate de comida china, mexicana, coreana, española… o una pizza.
¿Hay más factores? Sí. Las pizzerías de EEUU no solo han visto cómo aumentaba la competencia en su nicho de mercado. También pelean con otro rival: las pizzas congeladas que pueden comprarse directamente en los súper, un negocio al alza y que ha ido mejorando su oferta con los años. Eso sin contar con otro factor que ayuda a entender el peso creciente de la gastronomía mexicana en EEUU: hay más restaurantes porque sencillamente la población oriunda de ese país se ha disparado durante las últimas décadas, sobre todo desde los 70.
A lo anterior se añaden cambios en el consumo y una parte de la clientela cada vez más preocupada por su bienestar. Tanto es así que el directivo de una firma con 270 pizzerías en EEUU reconocía hace poco a TNYT que estudia la idea de crear una pizza “compatible con GLP-1”, con menor contenido calórico.
Lo que sea con total de que la pizza no pierda su trono culinario en EEUU.
Imágenes | Daniel (Unsplash) y Hybrid Storytellers (Unsplash)
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A México le faltaba por conquistar una sola cosa en la cultura estadounidense: era la pizza y ya ha caído
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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