El clima de inseguridad no es un tema nuevo en México donde enfrenta una situación muy complicada ante el asedio constante del narcotráfico en varias comunidades rurales y zonas urbanas del país. El panorama de caos en suelo azteca era sabido desde antes del 13 de junio de 2018, fecha cuando la FIFA decidió asignarle a Estados Unidos, Canadá y México la asignación como sede del Mundial 2026 bajo el nombre de “United 2026”. Sin embargo, a cinco meses de la inauguración de la Copa del Mundo, una de las sedes mexicanas se tambalea.
En días recientes, se dio a conocer que el empresario y presidente de Grupo Corona, Adrián Corona, fue asesinado en Guadalajara con participación de siete vehículos, más de 30 sicarios y 200 casquillos percutidos, en una balacera que duró cerca de 15 minutos.
Este hecho ha encendido las alarmas al interior de FIFA en torno a dicha sede mundialista en territorio mexicano. Otro detalle a tomar en cuenta son las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alrededor de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
El mandatario estadounidense ha comentado que tiene una gran relación diplomática con Claudia Sheinbaum, (presidenta de México), es una buena mujer, pero que los cárteles gobiernan México. “Algo habrá que hacer con México”, destacó Donald Trump, quien en varias ocasiones ha mencionado la posibilidad de incursiones militares en suelo mexicano en zonas donde el narcotráfico tiene sus bases (Sinaloa, Michoacán y Guerrero principalmente).
Sin embargo, Jalisco no es ajeno a ello donde uno de los principales cárteles tiene su origen en este estado. Antes del atentado contra Adrián Corona no había riesgo, ahora la situación ha cambiado.
Antes del sorteo mundialista de diciembre pasado, Trump había amenazado con quitar sedes por la inseguridad que padecían, incluso dentro de su país, como Los Ángeles, San Francisco, Boston o Nueva York, donde se jugará la Final. Sin embargo, desde el organismo rector del fútbol le pusieron un freno: “Es el torneo de FIFA, jurisdicción de FIFA, FIFA toma esas decisiones”, asestó Víctor Montagliani, presidente de Concacaf.
Tras el atentado contra el empresario mexicano, desde la oficina de FIFA en Zúrich se enviaron preguntas formales a los organizadores donde cuestionan el contexto de seguridad en la ciudad, así como las acciones a tomar en colaboración con el Gobierno de México.
Las preguntas en sí denotan preocupación y las cuales podrían poner en jaque la sede si las respuestas no satisfacen al órgano rector, y más con la presión del gobierno estadounidense, donde su mandatario “obtuvo el 1er Premio FIFA de la Paz” para cumplir con sus más exquisitos caprichos.
El asesinato de Adrián Corona no es el único caso por lo cual se han encendido las alarmas de Guadalajara con FIFA. Hace unas semanas fueron encontrados hasta 500 bolsas con restos humanos en los alrededores del Estadio Akron, el inmueble mundialista tapatío.
Hasta 2025, la respuesta de “¿México puede perder una o todas sus sedes mundialistas?” era un rotundo NO; sin embargo, con el clima político internacional cargado de presión tras lo de Venezuela, con el buscapié que tiró Trump al gobierno mexicano por el combate a los cárteles, la respuesta a cambiado a “todo puede pasar”. Mucha incertidumbre a cinco meses del partido inaugural en el Estadio Azteca.
