Ciencia y Tecnología
El fin del mensaje seco: el emoji ya es el único salvoconducto para que un “vale” no parezca hostil en WhatsApp
En algún momento, sin que nadie lo decidiera, dejó de ser aceptable enviar un mensaje seco en un grupo de WhatsApp. “Ok” se volvió hostil,”vale” pasó a sonar cortante y un simple “entendido” era casi una declaración de quien busca guerra.
Así que aprendimos a acolchar:
- A poner el “👍” después del “vale”.
- El “😊” después de una petición.
- El “jajaja” antes de una opinión que podría molestar.
No porque sintiéramos risa, aprobación o ternura. Sino porque el mensaje sin emoji es el mensaje que hay que interpretar. Y en una cultura como la española, interpretar es peligroso.
El emoji se ha convertido en puntuación emocional obligatoria. No transmite lo que sientes, pero señaliza lo que no quieres que el otro sospeche. El “😂” rara vez significa que algo te hizo gracia. Significa: esto es broma, no me lo tomes a mal, no estoy siendo borde, sigo siendo majete. Es un salvoconducto. Una póliza de seguro social.
Lo mismo el “jajaja”. Nadie se ríe al escribirlo, solo es un marcador de tono, una forma de decir: relájate, esto no va en serio, seguimos siendo amigos. Cuantas más jotas, más ansioso el intento de suavizar.
- “Ja” es seco.
- “Jaja” es mínimamente educado.
- “Jajaja” es cordial.
- “Jajajaja” es nervioso.
- “JAJAJAJA” es desesperado.
Hemos construido un lenguaje paralelo para evitar el conflicto que nunca llega. Porque casi nunca hay conflicto real. Solo el miedo a que lo haya. Y ese miedo ha inflado cada mensaje hasta convertirlo en una danza de falsas emociones preventivas.
El resultado es un idioma vaciado. Cuando todo lleva emoji, ninguno significa nada. Cuando todo acaba en “jajaja”, la risa desaparece. Cuando todos los mensajes son cálidos, la calidez se convierte en ruido de fondo.
Pero no podemos parar. Porque el primero que deje de poner el “😊” será el borde. El raro. El que “siempre contesta seco”. En los grupos de WhatsApp españoles, la cordialidad es obligatoria. Y lo obligatorio, por definición, no es cordial.
Es una trampa perfecta: para demostrar que no eres hostil, tienes que sobreactuar amabilidad. Y al sobreactuarla todos, deja de distinguirse quién es realmente amable de quién simplemente cumple el protocolo. El emoji, que nació para añadir emoción al texto, ha terminado por anestesiarlo.
Quizá el síntoma más claro es el “❤️”. Un corazón. El símbolo del amor, del afecto profundo. Hoy lo enviamos para confirmar que recibimos un PDF. Lo usamos para cerrar una conversación sin tener que responder de verdad. Se ha convertido en lo que el “atentamente” fue para las cartas de antaño: una fórmula de cierre que no significa absolutamente nada. Como los ‘Feliz Navidad’ impersonales que te envía cualquier empresa al mail.
Dentro de unos años, alguien estudiará los grupos de WhatsApp de esta época y creerá que vivíamos en una sociedad de afecto desbordante. Emojis por todas partes. Risas constantes. Corazones a cada rato.
No sabrá que era todo lo contrario. Que inflamos las palabras precisamente porque ya no confiábamos en ellas. Que llenamos los mensajes de emoción porque habíamos dejado de sentirla.
Y que el “jajaja”, al final, era nuestra forma de decir: no sé qué decirte, pero aquí sigo.
Jajaja.
Imagen destacada | Xataka con Mockuuups Studio
–
La noticia
El fin del mensaje seco: el emoji ya es el único salvoconducto para que un “vale” no parezca hostil en WhatsApp
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
.
En algún momento, sin que nadie lo decidiera, dejó de ser aceptable enviar un mensaje seco en un grupo de WhatsApp. “Ok” se volvió hostil,”vale” pasó a sonar cortante y un simple “entendido” era casi una declaración de quien busca guerra.
Así que aprendimos a acolchar:
A poner el “👍” después del “vale”.El “😊” después de una petición.El “jajaja” antes de una opinión que podría molestar.No porque sintiéramos risa, aprobación o ternura. Sino porque el mensaje sin emoji es el mensaje que hay que interpretar. Y en una cultura como la española, interpretar es peligroso.
El emoji se ha convertido en puntuación emocional obligatoria. No transmite lo que sientes, pero señaliza lo que no quieres que el otro sospeche. El “😂” rara vez significa que algo te hizo gracia. Significa: esto es broma, no me lo tomes a mal, no estoy siendo borde, sigo siendo majete. Es un salvoconducto. Una póliza de seguro social.
En Xataka
Españoles, el ‘xD’ ha muerto
Lo mismo el “jajaja”. Nadie se ríe al escribirlo, solo es un marcador de tono, una forma de decir: relájate, esto no va en serio, seguimos siendo amigos. Cuantas más jotas, más ansioso el intento de suavizar.
“Ja” es seco.”Jaja” es mínimamente educado.”Jajaja” es cordial.”Jajajaja” es nervioso.”JAJAJAJA” es desesperado.Hemos construido un lenguaje paralelo para evitar el conflicto que nunca llega. Porque casi nunca hay conflicto real. Solo el miedo a que lo haya. Y ese miedo ha inflado cada mensaje hasta convertirlo en una danza de falsas emociones preventivas.
El resultado es un idioma vaciado. Cuando todo lleva emoji, ninguno significa nada. Cuando todo acaba en “jajaja”, la risa desaparece. Cuando todos los mensajes son cálidos, la calidez se convierte en ruido de fondo.
Pero no podemos parar. Porque el primero que deje de poner el “😊” será el borde. El raro. El que “siempre contesta seco”. En los grupos de WhatsApp españoles, la cordialidad es obligatoria. Y lo obligatorio, por definición, no es cordial.
Es una trampa perfecta: para demostrar que no eres hostil, tienes que sobreactuar amabilidad. Y al sobreactuarla todos, deja de distinguirse quién es realmente amable de quién simplemente cumple el protocolo. El emoji, que nació para añadir emoción al texto, ha terminado por anestesiarlo.
Quizá el síntoma más claro es el “❤️”. Un corazón. El símbolo del amor, del afecto profundo. Hoy lo enviamos para confirmar que recibimos un PDF. Lo usamos para cerrar una conversación sin tener que responder de verdad. Se ha convertido en lo que el “atentamente” fue para las cartas de antaño: una fórmula de cierre que no significa absolutamente nada. Como los ‘Feliz Navidad’ impersonales que te envía cualquier empresa al mail.
Dentro de unos años, alguien estudiará los grupos de WhatsApp de esta época y creerá que vivíamos en una sociedad de afecto desbordante. Emojis por todas partes. Risas constantes. Corazones a cada rato.
No sabrá que era todo lo contrario. Que inflamos las palabras precisamente porque ya no confiábamos en ellas. Que llenamos los mensajes de emoción porque habíamos dejado de sentirla.
Y que el “jajaja”, al final, era nuestra forma de decir: no sé qué decirte, pero aquí sigo.
Jajaja.
Imagen destacada | Xataka con Mockuuups Studio
En Xataka | La IA está transformando la relación que tenemos con nuestras propias ideas: ya no creamos, solo nos “editamos”
– La noticia
El fin del mensaje seco: el emoji ya es el único salvoconducto para que un “vale” no parezca hostil en WhatsApp
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
.

