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Tenemos un problema con Polymarket: se ha convertido en el Bet365 de la geopolítica sin regulación alguna

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Tenemos un problema con Polymarket: se ha convertido en el Bet365 de la geopolítica sin regulación alguna

Los mercados de predicción como Polymarket o Kalshi operan en una zona legal gris que permite apostar sobre golpes de estado e intervenciones militares con información privilegiada.

Un mercado sin sheriff. La captura de Maduro ha puesto sobre la mesa el gran problema de los mercados de predicción: no existe ningún mecanismo para evitar el tráfico de información privilegiada.

En las bolsas tradicionales esto es un delito que se persigue de forma severa, pero este tipo de plataformas operan en un limbo regulatorio donde apostar con información privilegiada o clasificada no se castiga, y de hecho se asume que forma parte del modelo de negocio.

  • La cuenta que ganó más de 400.000 dólares invirtió 30.000 cuando las probabilidades rondaban el 6%. Ese movimiento ocurrió el viernes por la noche, horas antes del operativo del sábado. El timing perfecto no es casualidad: es la firma de quien sabe lo que va a pasar.

Entre líneas. Lo inquietante no es que alguien se haya enriquecido con información clasificada. Es que sea perfectamente legal. Joe Pompliano, inversor y podcaster, lo resumió en X: “El insider trading no solo está permitido en los mercados de predicción, está incentivado”.

Se ha creado allí un ecosistema perfecto para monetizar información confidencial sin dejar rastro:

  • Anonimato mediante Blockchain.
  • Ausencia de requisitos de identificación.
  • Transacciones en criptomonedas.

La amenaza. El caso de Maduro abre escenarios inquietantes:

  • ¿Qué ocurre cuando un asesor del Pentágono puede ganar cientos de miles de dólares apostando por las operaciones militares que él mismo planea?
  • ¿O cuando un congresista se enriquece anticipando una legislación que va a impulsar?

En los mercados financieros tradicionales, la respuesta empieza por ‘c’ y acaba por ‘árcel’. En Polymarket esto es un día más en la oficina e incluso está fomentado por el propio diseño del sistema.

Sí, pero. El representante demócrata Ritchie Torres ha anunciado una ley para prohibir que funcionarios electos participen en estos mercados. Es un primer paso, de momento nada más que eso. El elefante en la habitación es si una sociedad puede permitir mercados donde se apueste sobre golpes de estado o intervenciones militares sin supervisión alguna.

Durante años, estos mercados fueron cosa de nicho. Y cuando acertaron las elecciones presidenciales de 2024 mejor que todas las encuestas, ganaron credibilidad (y atención) de golpe. Ahora el caso Maduro evidencia que ese prestigio recién ganado se apoya en un modelo que premia tener información privilegiada y permite especular con decisiones de vida o muerte sin límite alguno.

En juego. Si los mercados de predicción se consolidan como termómetros fiables de acontecimientos geopolíticos, y al mismo tiempo permiten que quienes toman esas decisiones se lucren apostando sobre ellas, el conflicto de interés será algo rutinario.

La cuenta que apostó por Maduro no ha vuelto a apostar por nada de momento, pero el problema sigue ahí: mientras estos mercados operen sin supervisión, cada crisis internacional será también una oportunidad de negocio para quien tenga la información adecuada. Y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de ganar o perder dinero:

  • Un funcionario podría retrasar una intervención diplomática para que su apuesta madure.
  • Un asesor militar podría presionar por adelantar un operativo para cobrar antes.

Cuando las decisiones geopolíticas también son oportunidades de especulación personal, los incentivos dejan de estar alineados con el interés público.

En Xataka | Yo no apuesto, yo invierto: Polymarket y compañía han sofisticado la ludopatía hasta hacerla indistinguible de “invertir”

Imagen destacada | Polymarket, Xataka con Mockuuups Studio


La noticia

Tenemos un problema con Polymarket: se ha convertido en el Bet365 de la geopolítica sin regulación alguna

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Lacort

.

​Los mercados de predicción como Polymarket o Kalshi operan en una zona legal gris que permite apostar sobre golpes de estado e intervenciones militares con información privilegiada.

Un mercado sin sheriff. La captura de Maduro ha puesto sobre la mesa el gran problema de los mercados de predicción: no existe ningún mecanismo para evitar el tráfico de información privilegiada.

En las bolsas tradicionales esto es un delito que se persigue de forma severa, pero este tipo de plataformas operan en un limbo regulatorio donde apostar con información privilegiada o clasificada no se castiga, y de hecho se asume que forma parte del modelo de negocio.

La cuenta que ganó más de 400.000 dólares invirtió 30.000 cuando las probabilidades rondaban el 6%. Ese movimiento ocurrió el viernes por la noche, horas antes del operativo del sábado. El timing perfecto no es casualidad: es la firma de quien sabe lo que va a pasar.Entre líneas. Lo inquietante no es que alguien se haya enriquecido con información clasificada. Es que sea perfectamente legal. Joe Pompliano, inversor y podcaster, lo resumió en X: “El insider trading no solo está permitido en los mercados de predicción, está incentivado”.

Se ha creado allí un ecosistema perfecto para monetizar información confidencial sin dejar rastro:

Anonimato mediante Blockchain.Ausencia de requisitos de identificación.Transacciones en criptomonedas.

En Xataka

Hace cinco años trabajaba desde su baño al borde de la ruina. Hoy dirige una empresa valorada en 8.000 millones

La amenaza. El caso de Maduro abre escenarios inquietantes:
¿Qué ocurre cuando un asesor del Pentágono puede ganar cientos de miles de dólares apostando por las operaciones militares que él mismo planea?¿O cuando un congresista se enriquece anticipando una legislación que va a impulsar?
En los mercados financieros tradicionales, la respuesta empieza por ‘c’ y acaba por ‘árcel’. En Polymarket esto es un día más en la oficina e incluso está fomentado por el propio diseño del sistema.
Sí, pero. El representante demócrata Ritchie Torres ha anunciado una ley para prohibir que funcionarios electos participen en estos mercados. Es un primer paso, de momento nada más que eso. El elefante en la habitación es si una sociedad puede permitir mercados donde se apueste sobre golpes de estado o intervenciones militares sin supervisión alguna.
Durante años, estos mercados fueron cosa de nicho. Y cuando acertaron las elecciones presidenciales de 2024 mejor que todas las encuestas, ganaron credibilidad (y atención) de golpe. Ahora el caso Maduro evidencia que ese prestigio recién ganado se apoya en un modelo que premia tener información privilegiada y permite especular con decisiones de vida o muerte sin límite alguno.

En juego. Si los mercados de predicción se consolidan como termómetros fiables de acontecimientos geopolíticos, y al mismo tiempo permiten que quienes toman esas decisiones se lucren apostando sobre ellas, el conflicto de interés será algo rutinario.

La cuenta que apostó por Maduro no ha vuelto a apostar por nada de momento, pero el problema sigue ahí: mientras estos mercados operen sin supervisión, cada crisis internacional será también una oportunidad de negocio para quien tenga la información adecuada. Y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de ganar o perder dinero:

Un funcionario podría retrasar una intervención diplomática para que su apuesta madure.Un asesor militar podría presionar por adelantar un operativo para cobrar antes.Cuando las decisiones geopolíticas también son oportunidades de especulación personal, los incentivos dejan de estar alineados con el interés público.

En Xataka | Yo no apuesto, yo invierto: Polymarket y compañía han sofisticado la ludopatía hasta hacerla indistinguible de “invertir”

Imagen destacada | Polymarket, Xataka con Mockuuups Studio

– La noticia

Tenemos un problema con Polymarket: se ha convertido en el Bet365 de la geopolítica sin regulación alguna

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por
Javier Lacort

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