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Expertos advierten que la economía dominicana enfrenta una desaceleración estructural

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La economía de la República Dominicana cerró 2025 con un crecimiento inferior a su promedio histórico, evidenciando señales de desaceleración que, según economistas, ya no pueden explicarse únicamente por factores coyunturales.

Para Franklin Vásquez y Henri Hebrard, el desempeño económico del país refleja una combinación compleja de debilidades estructurales, altos costos financieros, baja inversión pública y un modelo productivo que muestra signos de agotamiento, a pesar del buen comportamiento de algunos sectores generadores de divisas.

Estos planteamientos fueron expuestos durante el especial de fin de año del programa Propuesta de la Noche, producido y conducido por el periodista Manuel Jiménez, que se transmite por Teleimpacto, canales 52 y 22.

En el espacio, ambos economistas analizaron de manera detallada los resultados económicos de 2025, un año que, aunque no puede calificarse como de crisis, sí representa una ruptura con la tradición de crecimiento sostenido superior al 5% que caracterizó al país durante décadas.

Franklin Vásquez sostuvo que el crecimiento estimado entre 2.2% y 2.5% debe entenderse como el reflejo de un “año de transición”, pero advirtió que esta desaceleración no debe minimizarse.

Recordó que el promedio de crecimiento de la economía dominicana entre 1996 y 2024 ronda el 5.6%, incluso considerando episodios como la crisis bancaria, la recesión global y la pandemia. “Estamos creciendo menos que la región y muy por debajo de nuestra propia historia”, afirmó.

Uno de los elementos centrales señalados por Vásquez fue la debilidad persistente de la inversión pública.

Explicó que la inversión en infraestructura se ha mantenido durante años por debajo del 3% del PIB, cuando debería ser un motor clave del crecimiento.

“La inversión pública tiene un efecto multiplicador: atrae inversión privada, genera empleo y dinamiza sectores productivos. Su reducción limita el crecimiento potencial”, indicó.

El economista también destacó la desconexión entre el aumento de las divisas y el crecimiento del Producto Interno Bruto. Aunque el país alcanzó cifras récord en ingresos por remesas, turismo y exportaciones, este flujo no se tradujo en mayor valor agregado interno.

Señaló que cerca del 85% del crecimiento de las exportaciones estuvo impulsado por el aumento de precios del oro y el cacao, más que por mayores volúmenes de producción, lo que reduce su impacto real sobre el PIB.

Henri Hebrard, por su parte, enfocó su análisis en el sistema financiero y el alto costo del dinero como uno de los principales frenos a la economía.

Consideró contradictorio que, con una inflación controlada por más de 20 meses dentro del rango meta, las tasas de interés activas se mantuvieran en niveles elevados, afectando el consumo, la inversión y sectores como la construcción y la industria. “Hoy, el insumo más caro para hacer negocios en la República Dominicana es el dinero”, subrayó.

Hebrard explicó que, aunque el Banco Central liberó recursos del encaje legal para estimular el crédito, estos fondos no llegaron en la proporción esperada a sectores productivos como la vivienda y la pequeña industria.

Según indicó, más del 70% del crédito terminó concentrándose en el comercio, un sector que genera menor valor agregado, lo que limita su capacidad de impulsar el crecimiento económico sostenido.

Ambos economistas coincidieron en que el país enfrenta un cambio en la estructura de su crecimiento. Sectores tradicionalmente dinamizadores, como la construcción, registraron varios trimestres de contracción, mientras que el turismo creció, pero no con la intensidad suficiente para compensar la debilidad de otros motores.

A esto se suma un fenómeno inédito: por primera vez en décadas, el salario promedio creció por debajo de la inflación, afectando el poder adquisitivo y el consumo interno, destacó Hebrard.

En materia de inflación, reconocieron que, aunque se mantuvo relativamente controlada, los aumentos en productos básicos como arroz, azúcar y plátano impactaron con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos.

Estos incrementos estuvieron asociados, en parte, a fenómenos climáticos que afectaron la producción agrícola, una vulnerabilidad que, según advirtieron, se ha vuelto estructural.

Tanto Vásquez como Hebrard coincidieron en que 2025 deja una señal clara: la economía dominicana necesita ajustes profundos.

Más allá de las cifras de corto plazo, el país enfrenta el reto de redefinir su modelo de crecimiento, fortalecer la inversión pública, reducir el costo del financiamiento y apostar por sectores que generen mayor valor agregado, si quiere retomar una senda de crecimiento sostenido einclusivo en los próximos años, concluyeron.

​EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La economía de la República Dominicana cerró 2025 con un crecimiento inferior a su promedio histórico, evidenciando señales de desaceleración que, según economistas, ya no pueden explicarse únicamente por factores coyunturales. Para Franklin Vásquez y Henri Hebrard, el desempeño económico del país refleja una combinación compleja de debilidades estructurales, altos Economía, Portada 

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