El Dakar no espera a nadie. Ni siquiera cuando solo han pasado 22 kilómetros. El rally más duro del mundo dejó su primer gran susto ya en el prólogo, una especial corta, rápida y aparentemente inofensiva… hasta que dejó de serlo.
Daniel Schroder, piloto alemán del PS Laser Racing, perdió el control de su Volkswagen Amarok en una zona prácticamente recta, sin grandes trampas visibles y a alta velocidad. El coche empezó a moverse de un lado a otro, como si buscara desesperadamente agarre en el desierto, hasta que la situación se volvió irrecuperable: vuelco.
Por suerte, sin consecuencias físicas ni para el piloto ni para su copiloto. Pero lo que ha hecho viral el accidente no ha sido solo la imagen del Amarok rodando por la arena, sino lo que vino acompañado de ella.
Porque mientras el coche volcaba, la on-board captó algo poco habitual: no hubo gritos de pánico ni silencio tenso. Hubo autocrítica. Mucha. Y sin filtros.
“Soy el más estúpido… el piloto más estúpido, hijo de p***”, se escucha repetir a Schroeder una y otra vez, mientras el coche todavía está girando. No parece asustado. Parece enfadado. Consigo mismo. La frase se repite, casi como un castigo, hasta que remata con un tono resignado: “¿Por qué soy tan estúpido, tío?“.
La escena no termina ahí. Con el coche ya detenido y visiblemente dañado, Schroeder baja, se acerca a su Amarok y descarga la frustración con una patada a una de las ruedas, mientras vuelve a insultarse. Un momento tan humano como crudo, de esos que el Dakar saca a la superficie sin pedir permiso.
El golpe deja la carrocería seriamente dañada, una imagen que nadie quiere ver en el primer día. Y menos en una carrera donde el factor mental pesa casi tanto como la mecánica. Empezar así duele, además de una posible sanción.
Eso sí, el contexto juega a su favor: el prólogo no cuenta para la clasificación general en la categoría Ultimate, por lo que, si el equipo consigue reparar el coche a tiempo, Schroeder podrá seguir en carrera sin un lastre directo en tiempos. Pero el Dakar no solo se corre contra el crono. También se corre contra uno mismo. Y el alemán ya ha tenido su primer combate… consigo mismo.
El rally acaba de empezar. Y ya ha dejado claro que aquí, incluso cuando parece fácil, nada lo es.
