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Ciencia y Tecnología

China destapa sus cartas para 2030: irá a buscar una “Tierra 2.0” por su cuenta

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China destapa sus cartas para 2030: irá a buscar una "Tierra 2.0" por su cuenta

China ha pisado el acelerador en soberanía espacial y ya está en velocidad de crucero: en 2025 ha batido su récord de lanzamientos de cohetes con 80 unidades a lo largo del año y solo en diciembre completó cuatro misiones espaciales. Incluso ha ejecutado con éxito una prueba estrés para constatar que pueden subir de nivel. Tanto, que ya tienen en mente explorar el espacio en busca de una Tierra 2.0.

El plan de China para encontrar una nueva Tierra. Así se llama el vídeo que la cadena china CGTN publicó hace unos días en su espacio Hot Take. En ese metraje se detallan cuatro misiones que la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) tiene programadas dentro del XV Plan Quinquenal del país (2026–2030) para respaldar su posición como potencia espacial de primer orden y cuyo espectro es tan amplio como vamos a ver a continuación. 

Entre esas misiones se encuentra un experimento de radioastronomía para estudiar los objetos celestes mediante la medición de sus emisiones de radio, en este caso orientado a conocer mejor la cara oculta de la luna; un observatorio solar que investigará las condiciones meteorológicas como el viento solar o las tormentas geomagnéticas, la construcción de un telescopio espacial que monitorizará agujeros negros y estrellas de neutrones y un satélite cazador de planetas fuera del sistema solar. Este último tiene un objetivo ambicioso: buscar un planeta análogo a la Tierra. 

Una particularidad de estas misiones es que corren a cargo de la la Academia China de las Ciencias (CAS), una institución independiente de la Agencia Espacial China y sus grandes proyectos espaciales. La CAS gestiona sus propias misiones (como HXMT o Wukong) de forma independiente y no siguen directrices gubernamentales, sino que nacen de propuestas de investigadores y universidades, siguiendo un modelo de bajo coste y flexibilidad similar al programa Discovery de la NASA.

China está buscando una Tierra 2.0 y conocer el espacio mucho mejor

Proyecto Hongmeng. Este plan pretende desplegar diez telescopios de baja frecuencia que orbitarán alrededor de la luna. Como otros observatorios centrados en su cara oculta, van a escuchar las señales de radiofrecuencia del periodo conocido como la “Edad Oscura del Universo“. Esta época corresponde a un tiempo del universo primitivo donde no había ni estrellas ni galaxias ni planetas, solo hidrógeno neutro que absorbía luz, creando oscuridad, y emitía una señal de radio característica de 21 centímetros.

¿Por qué la cara oculta de la luna? Esencialmente, porque está libre de interferencias de radio procedentes de fuentes terrestres y de las emisiones regulares del Sol. Esta misión es complementaria a otras como la del Telescopio Espacial James Webb (JWST) para estudiar esas épocas tempranas, que en la actualidad son indetectable para los telescopios convencionales. 

La misión solar Kuafu-2. El dos de su nombre ya desvela algo: hubo un Kuafu-1 lanzado en 2022 y también conocido como Observatorio Solar Avanzado basado en el Espacio (ASO-S). El primero se lanzó para estudiar el campo magnético del sol y sus fenómenos, como las liberaciones súbitas e intensas de radiación electromagnética (fulguraciones) o las eyecciones de masa coronal.

Pero Kuafu-2 irá un paso más allá: será el primer satélite en orbitar las zonas de difícil acceso orbital del Sol, las regiones polares, proporcionando así datos sobre el campo magnético solar y la dinámica del ciclo solar (que dura aproximadamente 11 años). Con esta información, el equipo científico espera poder predecir tormentas solares y sus efectos en cascada por todo el sistema solar.

Captura Pantalla Cctv News

Captura de pantalla CCTV News

A la busca de un planeta análogo a la Tierra. El Exo-Earth es un satélite de prospección de exoplanetas que el programa ha definido como un “detective planetario en una misión para ver si la Tierra es única en su especie”. Su objetivo será monitorizar miles de estrellas de nuestra galaxia en busca de planetas rocosos de un tamaño comparable al de la Tierra que orbiten dentro de la zona de habitabilidad de sus estrellas, es decir, a una distancia suficiente para que pueda existir agua líquida en su superficie. Un análogo a la Tierra. Este observatorio se lanzará en 2028.

¿Cómo funcionan las leyes de la física ahí fuera?. El cuarto y último es el Observatorio mejorado de Temporización y Polarimetría de rayos X, un proyecto internacional liderado por el gigante chino que combina observaciones de rayos X con una “capacidad de temporización y polarimetría sin precedentes”. O lo que es lo mismo, la medición ultraprecisa de las variaciones de brillo en el tiempo y el estudio de la orientación de las oscilaciones de las ondas electromagnéticas para inferir la geometría de los campos magnéticos.

Si suena denso y científico es porque lo es: sirve para saber cómo aplican las leyes de la física en entornos tan extremos como alrededor de agujeros negros, estrellas de neutrones, supernovas y otros objetos astrofísicos. Su propuesta técnica detalla que este observatorio contará con avanzados sistemas de enfoque espectroscópico y sistemas de enfoque polarimétrico. El lanzamiento está previsto para 2030.

En Xataka | China ha construido un imperio espacial en 30 años tras ser expulsada de la ISS. Su venganza está a punto de completarse

En Xataka | Mientras la NASA se enfrenta a la cancelación de 41 misiones, China está haciendo auténticas virguerías en el espacio

Imagen | Xinhua

Provided by Universe Today 


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fue publicada originalmente en

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por
Eva R. de Luis

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​China ha pisado el acelerador en soberanía espacial y ya está en velocidad de crucero: en 2025 ha batido su récord de lanzamientos de cohetes con 80 unidades a lo largo del año y solo en diciembre completó cuatro misiones espaciales. Incluso ha ejecutado con éxito una prueba estrés para constatar que pueden subir de nivel. Tanto, que ya tienen en mente explorar el espacio en busca de una Tierra 2.0.
El plan de China para encontrar una nueva Tierra. Así se llama el vídeo que la cadena china CGTN publicó hace unos días en su espacio Hot Take. En ese metraje se detallan cuatro misiones que la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) tiene programadas dentro del XV Plan Quinquenal del país (2026–2030) para respaldar su posición como potencia espacial de primer orden y cuyo espectro es tan amplio como vamos a ver a continuación. 
Entre esas misiones se encuentra un experimento de radioastronomía para estudiar los objetos celestes mediante la medición de sus emisiones de radio, en este caso orientado a conocer mejor la cara oculta de la luna; un observatorio solar que investigará las condiciones meteorológicas como el viento solar o las tormentas geomagnéticas, la construcción de un telescopio espacial que monitorizará agujeros negros y estrellas de neutrones y un satélite cazador de planetas fuera del sistema solar. Este último tiene un objetivo ambicioso: buscar un planeta análogo a la Tierra. 
Una particularidad de estas misiones es que corren a cargo de la la Academia China de las Ciencias (CAS), una institución independiente de la Agencia Espacial China y sus grandes proyectos espaciales. La CAS gestiona sus propias misiones (como HXMT o Wukong) de forma independiente y no siguen directrices gubernamentales, sino que nacen de propuestas de investigadores y universidades, siguiendo un modelo de bajo coste y flexibilidad similar al programa Discovery de la NASA.

China está buscando una Tierra 2.0 y conocer el espacio mucho mejor
Proyecto Hongmeng. Este plan pretende desplegar diez telescopios de baja frecuencia que orbitarán alrededor de la luna. Como otros observatorios centrados en su cara oculta, van a escuchar las señales de radiofrecuencia del periodo conocido como la “Edad Oscura del Universo”. Esta época corresponde a un tiempo del universo primitivo donde no había ni estrellas ni galaxias ni planetas, solo hidrógeno neutro que absorbía luz, creando oscuridad, y emitía una señal de radio característica de 21 centímetros.
¿Por qué la cara oculta de la luna? Esencialmente, porque está libre de interferencias de radio procedentes de fuentes terrestres y de las emisiones regulares del Sol. Esta misión es complementaria a otras como la del Telescopio Espacial James Webb (JWST) para estudiar esas épocas tempranas, que en la actualidad son indetectable para los telescopios convencionales. 

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China ha construido un imperio espacial en 30 años tras ser expulsada de la ISS. Su venganza está a punto de completarse

La misión solar Kuafu-2. El dos de su nombre ya desvela algo: hubo un Kuafu-1 lanzado en 2022 y también conocido como Observatorio Solar Avanzado basado en el Espacio (ASO-S). El primero se lanzó para estudiar el campo magnético del sol y sus fenómenos, como las liberaciones súbitas e intensas de radiación electromagnética (fulguraciones) o las eyecciones de masa coronal.
Pero Kuafu-2 irá un paso más allá: será el primer satélite en orbitar las zonas de difícil acceso orbital del Sol, las regiones polares, proporcionando así datos sobre el campo magnético solar y la dinámica del ciclo solar (que dura aproximadamente 11 años). Con esta información, el equipo científico espera poder predecir tormentas solares y sus efectos en cascada por todo el sistema solar.

Captura de pantalla CCTV News

A la busca de un planeta análogo a la Tierra. El Exo-Earth es un satélite de prospección de exoplanetas que el programa ha definido como un “detective planetario en una misión para ver si la Tierra es única en su especie”. Su objetivo será monitorizar miles de estrellas de nuestra galaxia en busca de planetas rocosos de un tamaño comparable al de la Tierra que orbiten dentro de la zona de habitabilidad de sus estrellas, es decir, a una distancia suficiente para que pueda existir agua líquida en su superficie. Un análogo a la Tierra. Este observatorio se lanzará en 2028.
¿Cómo funcionan las leyes de la física ahí fuera?. El cuarto y último es el Observatorio mejorado de Temporización y Polarimetría de rayos X, un proyecto internacional liderado por el gigante chino que combina observaciones de rayos X con una “capacidad de temporización y polarimetría sin precedentes”. O lo que es lo mismo, la medición ultraprecisa de las variaciones de brillo en el tiempo y el estudio de la orientación de las oscilaciones de las ondas electromagnéticas para inferir la geometría de los campos magnéticos.
Si suena denso y científico es porque lo es: sirve para saber cómo aplican las leyes de la física en entornos tan extremos como alrededor de agujeros negros, estrellas de neutrones, supernovas y otros objetos astrofísicos. Su propuesta técnica detalla que este observatorio contará con avanzados sistemas de enfoque espectroscópico y sistemas de enfoque polarimétrico. El lanzamiento está previsto para 2030.

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Eva R. de Luis

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