Lewis Hamilton ya no disimula. Si en Las Vegas tocó un nuevo mínimo deportivo al caer último en la clasificación, en Qatar volvió a cavar un poco más hondo. Decimoctavo en la clasificación sprint, únicamente por delante de los dos Alpine —el peor coche de 2025, último en Constructores— y con un Ferrari que en Lusail nunca llegó a despertar, el siete veces campeón del mundo afrontó a la prensa con la misma energía que su SF-25 en curva rápida: ninguna.
Porque Hamilton, sencillamente, ya no está aquí. Su primera temporada en Ferrari se ha convertido en una interminable travesía por el desierto, y en Qatar volvió a mostrarse mentalmente tan fuera del coche como deportivamente lejos de los puntos. Mientras Leclerc, aun sufriendo, salvaba un noveno puesto para entrar en la SQ3, Hamilton se quedó otra vez atascado en la zona baja, en un déjà vu que ya empieza a resultar cruel.
Y ante los micrófonos, la escena fue casi simbólica. Preguntas normales. Respuestas… mínimas. De hecho, la frase más larga que pronunció tuvo cuatro palabras.
“Lo mismo de siempre”. Eso dijo cuando se le preguntó por lo complicado que había sido pilotar.
“No, claramente, no”. Eso, sobre si el ala de más carga había servido de algo.
Y cuando le buscaron un rayo de esperanza, algo positivo, cualquier cosa a la que agarrarse de cara al sábado, Hamilton respondió como quien ya solo espera que el reloj avance: “El tiempo está bien”
Tanto le sorprendió al propio entrevistador que se disculpó creyendo haber oído mal. Hamilton, imperturbable, lo repitió: “El tiempo está bien”
El piloto que durante años elevó la Fórmula 1 a una liga emocional y competitiva propia se ha reducido, en Ferrari, a esto: resignación, monosílabos y un gesto que dice más que sus palabras. Hamilton no critica, no señala, no discute. Simplemente parece haber desconectado.
Y, siendo justos, el contexto no le ayuda. Ferrari ha llegado a Qatar sin ritmo —los libres ya lo anticiparon— y la clasificación sprint confirmó que el SF-25 se atraganta en Lusail. Si el equipo no encuentra un milagro tras la carrera sprint, cuando se abra el parque cerrado, la clasificación del sábado amenaza con ser un capítulo más del mismo libro.
Mientras tanto, Hamilton ya mira más a Abu Dhabi que al semáforo del sábado. Quiere cerrar el año, pasar página y confiar en que el 2026 —con reglamento nuevo, motores nuevos y promesas nuevas— le dé finalmente lo que este 2025 de frustración no le ha dado. Porque este no es el Hamilton que debería estar luchando un siete veces campeón. Este es un Hamilton atrapado en su temporada más gris. Y en Qatar, bajo un sol que sí estaba “bien”, lo volvió a dejar más claro que nunca.
Las mejores fotos del viernes en Qatar
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