Ciencia y Tecnología
El ejercicio mental que los neurocientíficos recomiendan para frenar la demencia
El Alzheimer llegó cinco años más tarde en quienes aprendieron más durante su vida. La ciencia revela qué hábitos construyen un cerebro más resistente al paso del tiempo.
El Alzheimer llegó cinco años más tarde en quienes aprendieron más durante su vida. La ciencia revela qué hábitos construyen un cerebro más resistente al paso del tiempo.
“Ejercita tu cerebro“, aconsejan los expertos a quienes esperan retrasar la demencia. Pero ¿cómo? Una descripción más acertada sería: estira tu cerebro.
Hacer un crucigrama al día puede hacerte bueno en crucigramas, simplemente. En cambio, investigaciones cada vez más numerosas muestran que una variedad de hábitos y aficiones funciona como un entrenamiento cognitivo, construyendo conocimientos y habilidades que pueden fortalecer partes del cerebro a medida que envejecemos.
Aprendizaje a lo largo de la vida contra el Alzheimer
Un estudio reciente vinculó un menor riesgo de Alzheimer y deterioro cognitivo con el aprendizaje a lo largo de la vida, es decir, experiencias intelectualmente estimulantes –leer y escribir, aprender otro idioma, jugar al ajedrez, resolver acertijos, visitar museos– desde la infancia hasta la jubilación.
“Estiran el cerebro y el pensamiento. Estás usando distintos sistemas cognitivos”, explicó la neuropsicóloga Andrea Zammit, de la Universidad Rush de Chicago, quien dirigió ese estudio.
Si no adoptaste lo que Zammit llama actividades cognitivamente enriquecedoras en etapas tempranas de la vida, aún no es tarde para comenzar. La mediana edad representa una ventana importante para proteger la salud cerebral, y los científicos están examinando una amplia gama de posibilidades para mantenerse mentalmente ágiles, desde aprender música hasta la observación de aves y los juegos de entrenamiento cerebral.
“No se trata de una sola actividad. Se trata más bien de encontrar actividades significativas que te apasionen”, dijo Zammit, y mantenerlas en lugar de practicarlas esporádicamente.
La salud física también es fundamental para la salud cerebral. Por eso los expertos recomiendan igualmente el ejercicio físico intenso, controlar la presión arterial, dormir bien e incluso vacunarse en etapas avanzadas de la vida.
No existe una fórmula mágica para prevenir la demencia ni el deterioro cognitivo normal del envejecimiento, advirtió el doctor Ronald Petersen, especialista en Alzheimer de la Clínica Mayo. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida ofrecen la posibilidad de “frenar el ritmo del deterioro”, afirmó.
Reserva cognitiva: el cerebro resiliente
El estudio de Zammit sobre el aprendizaje a lo largo de la vida incluyó a casi 2.000 adultos mayores –de entre 53 y 100 años– que al inicio no tenían demencia y fueron seguidos durante ocho años. Los investigadores les preguntaron sobre actividades educativas y cognitivamente estimulantes en su juventud, mediana edad y vejez, y les realizaron una batería de pruebas neurológicas.
Algunos fueron diagnosticados posteriormente con Alzheimer, pero este apareció cinco años más tarde en quienes habían tenido el mayor nivel de aprendizaje a lo largo de la vida, en comparación con quienes tuvieron el menor, según el equipo de Zammit en la revista Neurology. Además, mantenerse más activo mentalmente en la mediana edad y más allá se asoció con un ritmo más lento de deterioro cognitivo.
Lo más interesante, señaló Zammit, fueron los hallazgos de las autopsias de 948 participantes que fallecieron durante el estudio: incluso cuando sus cerebros presentaban los marcadores característicos del Alzheimer, las personas cognitivamente más “enriquecidas” mostraban mejores habilidades de memoria y pensamiento, y un deterioro más lento antes de su muerte.
A esto los científicos lo llaman reserva cognitiva. Significa que el aprendizaje fortaleció las conexiones neuronales en diversas regiones, ayudando al cerebro a ser más resiliente y capaz de compensar el daño causado por el envejecimiento o la enfermedad, al menos durante un tiempo.
Entrenamiento cerebral y velocidad de procesamiento
El estudio de Rush no puede demostrar causalidad: muestra una asociación entre la estimulación cognitiva y el riesgo de demencia. Otros estudios ofrecen pistas similares, como los que vinculan la salud cerebral con tocar un instrumento musical.
Otro estudio sugirió que el “entrenamiento de velocidad” cerebral –mediante un programa en línea que requiere identificar imágenes mientras la pantalla muestra distracciones crecientes– también podría ser beneficioso. Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud está examinando si los ejercicios computarizados a largo plazo orientados a mejorar la atención y el tiempo de reacción tienen algún beneficio.
Esa velocidad de procesamiento cerebral afecta nuestra capacidad para realizar múltiples tareas o conducir, explicó Jessica Langbaum, del Banner Alzheimer’s Institute. Por ahora, recomienda elegir actividades que te obliguen a pensar con rapidez, como unirse a un club de lectura para combinar la lectura individual con el debate y la conexión social.
Salud cardiovascular para prevenir la demencia
Muchos problemas de salud crónicos que aparecen en la mediana edad pueden aumentar el riesgo de Alzheimer u otras formas de demencia en etapas posteriores. La presión arterial alta, por ejemplo, daña los vasos sanguíneos, lo cual perjudica al corazón y reduce el flujo sanguíneo al cerebro. La diabetes mal controlada puede provocar una inflamación dañina en el cerebro.
Por eso, las recomendaciones clave para la salud cardiovascular –hacer ejercicio con regularidad, consumir abundantes frutas y verduras, evitar la obesidad y controlar la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto– también son buenas para la salud cerebral.
Un paso adicional: vacunarse contra el herpes zóster. No solo previene ese doloroso sarpullido, sino que investigaciones recientes muestran que las personas vacunadas tienen menor riesgo de desarrollar demencia.
FEW (AP, Neurology)
Deutsche Welle: DW.COM – Ciencia y Tecnologia
