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Tras años con sus fronteras cerradas, Corea del Norte se ha abierto al turismo extranjero. El precio: más de 600 dólares
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De forma muy tímida, limitada y con restricciones, pero Corea del Norte empieza a abrirse al turismo extranjero cinco años después de haber sellado sus fronteras para protegerse de la propagación del COVID-19. La hermética nación capitaneada por Kim Jong-un está a punto de ser algo menos hermética, tanto para viajeros procedentes de China como occidentales. Eso sí, al menos de momento y a pesar de que el país está construyendo su propio ‘Benidorm’ en Wonsan, los tours se centrarán en una área específica (y controlada): Rason.
Nada de visitas a Pyongyang.
Cierre de fronteras. Hace ya cinco años, aún en los compases iniciales de la pandemia del COVID-19, Corea del Norte tomó una decisión radical: a finales de enero de 2020 y a la vista de cómo el virus se propagaba por la vecina China las autoridades decidieron cerrarse a turistas extranjeros.
La medida tenía sentido si se tiene en cuenta que en 2019 habían visitado Corea del Norte decenas de miles de viajeros llegados del gigante asiático. Algunas fuentes hablan de 350.000. Otras señalan que el país recibió en total 300.000 turistas extranjeros, de los que el 90% eran chinos.
Una (larga) medida temporal. La idea era que las fronteras permanecieran cerradas de forma «temporal» como «medida preventiva frente al coronavirus». O así lo anunció en enero de 2022 Young Pioneer Tours, una agencia que se dedicaba a organizar viajes al país de Kimg Jong-un. Lo que no se aclaraba era qué significaba exactamente «temporal», un horizonte incierto que se extendió uno, dos, tres… hasta cinco años, que es lo que ha acabado durando el cierre.
El Gobierno hizo ya un primer gesto en 2024 al permitir el paso de delegaciones de turistas rusos, que ya entonces se señalaron como los primeros viajeros extranjeros que accedían al país desde la pandemia; pero ahora las autoridades norcoreanas han decido ir un paso más allá. Coincidiendo casi con el quinto aniversario del cierre de las fronteras, el país ha permitido el paso de varias compañías de viajes y un grupo muy reducido de visitantes.
¿Qué ha hecho exactamente? The Straits Times explica que a principios de febrero las autoridades norcoreanas permitieron el paso al país de un selecto grupo de operadores de viajes. Selecto y muy reducido. La experiencia sirvió para tantear el terreno de cara a la fecha realmente importante: la reapertura del turismo el 20 de febrero, aunque esta última se ha hecho también de forma limitada.
Entre los operadores que pisaron suelo norcoreano tras años de cierre de fronteras estaba el australiano Rowan Beard, de la agencia Pioneer Tours, con sede en Pekín. Su negocio preveía llevar a una decena de turistas al país, una cifra similar a la que manejaba otro de los operadores seleccionados, Koryo Tours, que cuando piso Corea tenía ya un grupo de 15 personas deseosas de pasear por el país.
¿Y quiénes lo han visitado? Tras el primer viaje de reconocimiento y «familiarización», el de Beard, han llegado turistas extranjeros, incluida gente de Singapur, Australia, Alemania o Rumanía, según precisa El País. Otros medios sostienenque entre los visitantes hay también ciudadanos de Reino Unido y Jamaica. La CNN incluso asegura que entre los «pioneros» figura un estadounidense, Justin Martell, quien habría burlado la prohibición de su país tras convertirse en ciudadano de Saint Kitts y Nevis, una nación caribeña.
Mirando a China. Tras un primer acercamiento a Rusia, la nación de Kim Jong-un ya mira a su gran mercado turístico: China. La agencia Kyodo News avanzaba hace unos días que el país se prepara para reanudar los viajes de turistas del gigante asiático, que hasta el cierre de fronteras movía un flujo de decenas de miles de viajeros al año. La perspectiva de conocer Corea del Norte podrá resultar más o menos apetecible desde países como España, donde el Gobierno incluso desaconseja la visita, pero tiene su mercado.
Paquetes por 670 dólares. Beard recuerda que cuando su agencia anunció los viajes el email de la compañía se «saturó» de consultas. Y eso que la experiencia exige rascarse el bolsillo: Young Pioneer Tours, una de las pocas autorizadas, ofrece un paquete de cinco días y cuatro noches por 670 dólares. Otra opción es pagar 720 dólares con varias noches en Yanji, China.
«Para mucha gente es un país muy misterioso», comenta Beard: «Técnicamente no hay Internet o es limitado. Así que la vida allí funciona de forma similar a lo que teníamos en la década de 1980». Quienes ya han estado en el país tras la reapertura aseguran que las normas a la hora de tomar fotos se han relajado, lo que no quita que los visitantes puedan filmar lo que quieran. «Sólo me regañaron una vez», reconoce a la CNN Gerg Vaczi, de Koryo Tours, «y fue por filmar a un guía».
Apertura, pero con comillas. El cambio de política de Corea del Norte ha sido importante, pero también limitado. Que haya decidido permitir el paso de turistas de nuevo no significa que estos vayan a moverse libremente por el país ni se trasladen a la capital, Pyongyang, supuestamente cerrada para cualquier turista que no proceda de Rusia. Los visitantes deberán conformarse al menos de momento con Rason, una zona económica especial establecida a principios de los 90 y que presenta ciertas particularidades importantes.
Un destino especial. Para empezar su ubicación es estratégica, al noroeste del país, cerca de las fronteras de China y Rusia. Además no tiene aeropuerto internacional, con lo que la única forma de llegar es atravesando el límite con china bajo el control de los guardias fronterizos. La zona tiene también unas condiciones administrativas peculiares y se ha planteado, precisa ABC News, como una suerte de campo de pruebas para testar nuevas políticas económicas.
La idea es que los turistas que puedan llegar a cuenta gotas visiten espacios como una fábrica, una granja acuícola, escuelaso tengan la experiencia de abrir una cuenta bancaria en el Golden Triangle Bank. Rason está además en un área fronteriza y costera. Beard reconoce en cualquier caso que la zona presenta ciertas «limitaciones logísticas», como el número de plazas hoteleras, guías y buses.
¿Y por qué ahora? La otra gran pregunta. Se calcula que antes de la pandemia el país recibía cientos de miles de turistas chinos que generaban un flujo de hasta 175 millones de dólares en ingresos extra, según estimaciones de NK News. El peso de los visitantes occidentales sería además muy reducido, de unos 5.000 viajeros al año. En 2017, tras lo ocurrido con uno de sus turistas, Otto Warmbier, EEUU optó por prohibir a sus ciudadanos viajar al país asiático.
Con la tímida reapertura al turismo extranjero el país podría estar buscando una forma de conseguir divisas, señala Hazel Smith, profesora de la Universidad SOAS de Londres y quien ha vivido en Corea. «No solo por el petróleo, también por tecnología básica como el riego o los servicios de salud».
Imágenes | Roman Harak (Flickr), Uri Tours (Flickr) y Micha Brändli (Unsplash)
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La noticia
Tras años con sus fronteras cerradas, Corea del Norte se ha abierto al turismo extranjero. El precio: más de 600 dólares
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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De forma muy tímida, limitada y con restricciones, pero Corea del Norte empieza a abrirse al turismo extranjero cinco años después de haber sellado sus fronteras para protegerse de la propagación del COVID-19. La hermética nación capitaneada por Kim Jong-un está a punto de ser algo menos hermética, tanto para viajeros procedentes de China como occidentales. Eso sí, al menos de momento y a pesar de que el país está construyendo su propio ‘Benidorm’ en Wonsan, los tours se centrarán en una área específica (y controlada): Rason.
Nada de visitas a Pyongyang.
Cierre de fronteras. Hace ya cinco años, aún en los compases iniciales de la pandemia del COVID-19, Corea del Norte tomó una decisión radical: a finales de enero de 2020 y a la vista de cómo el virus se propagaba por la vecina China las autoridades decidieron cerrarse a turistas extranjeros.
La medida tenía sentido si se tiene en cuenta que en 2019 habían visitado Corea del Norte decenas de miles de viajeros llegados del gigante asiático. Algunas fuentes hablan de 350.000. Otras señalan que el país recibió en total 300.000 turistas extranjeros, de los que el 90% eran chinos.
Una (larga) medida temporal. La idea era que las fronteras permanecieran cerradas de forma «temporal» como «medida preventiva frente al coronavirus». O así lo anunció en enero de 2022 Young Pioneer Tours, una agencia que se dedicaba a organizar viajes al país de Kimg Jong-un. Lo que no se aclaraba era qué significaba exactamente «temporal», un horizonte incierto que se extendió uno, dos, tres… hasta cinco años, que es lo que ha acabado durando el cierre.
El Gobierno hizo ya un primer gesto en 2024 al permitir el paso de delegaciones de turistas rusos, que ya entonces se señalaron como los primeros viajeros extranjeros que accedían al país desde la pandemia; pero ahora las autoridades norcoreanas han decido ir un paso más allá. Coincidiendo casi con el quinto aniversario del cierre de las fronteras, el país ha permitido el paso de varias compañías de viajes y un grupo muy reducido de visitantes.
¿Qué ha hecho exactamente? The Straits Times explica que a principios de febrero las autoridades norcoreanas permitieron el paso al país de un selecto grupo de operadores de viajes. Selecto y muy reducido. La experiencia sirvió para tantear el terreno de cara a la fecha realmente importante: la reapertura del turismo el 20 de febrero, aunque esta última se ha hecho también de forma limitada.
Entre los operadores que pisaron suelo norcoreano tras años de cierre de fronteras estaba el australiano Rowan Beard, de la agencia Pioneer Tours, con sede en Pekín. Su negocio preveía llevar a una decena de turistas al país, una cifra similar a la que manejaba otro de los operadores seleccionados, Koryo Tours, que cuando piso Corea tenía ya un grupo de 15 personas deseosas de pasear por el país.
En Xataka
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¿Y quiénes lo han visitado? Tras el primer viaje de reconocimiento y «familiarización», el de Beard, han llegado turistas extranjeros, incluida gente de Singapur, Australia, Alemania o Rumanía, según precisa El País. Otros medios sostienenque entre los visitantes hay también ciudadanos de Reino Unido y Jamaica. La CNN incluso asegura que entre los «pioneros» figura un estadounidense, Justin Martell, quien habría burlado la prohibición de su país tras convertirse en ciudadano de Saint Kitts y Nevis, una nación caribeña.
Mirando a China. Tras un primer acercamiento a Rusia, la nación de Kim Jong-un ya mira a su gran mercado turístico: China. La agencia Kyodo News avanzaba hace unos días que el país se prepara para reanudar los viajes de turistas del gigante asiático, que hasta el cierre de fronteras movía un flujo de decenas de miles de viajeros al año. La perspectiva de conocer Corea del Norte podrá resultar más o menos apetecible desde países como España, donde el Gobierno incluso desaconseja la visita, pero tiene su mercado.
Paquetes por 670 dólares. Beard recuerda que cuando su agencia anunció los viajes el email de la compañía se «saturó» de consultas. Y eso que la experiencia exige rascarse el bolsillo: Young Pioneer Tours, una de las pocas autorizadas, ofrece un paquete de cinco días y cuatro noches por 670 dólares. Otra opción es pagar 720 dólares con varias noches en Yanji, China.
«Para mucha gente es un país muy misterioso», comenta Beard: «Técnicamente no hay Internet o es limitado. Así que la vida allí funciona de forma similar a lo que teníamos en la década de 1980». Quienes ya han estado en el país tras la reapertura aseguran que las normas a la hora de tomar fotos se han relajado, lo que no quita que los visitantes puedan filmar lo que quieran. «Sólo me regañaron una vez», reconoce a la CNN Gerg Vaczi, de Koryo Tours, «y fue por filmar a un guía».
Apertura, pero con comillas. El cambio de política de Corea del Norte ha sido importante, pero también limitado. Que haya decidido permitir el paso de turistas de nuevo no significa que estos vayan a moverse libremente por el país ni se trasladen a la capital, Pyongyang, supuestamente cerrada para cualquier turista que no proceda de Rusia. Los visitantes deberán conformarse al menos de momento con Rason, una zona económica especial establecida a principios de los 90 y que presenta ciertas particularidades importantes.
Un destino especial. Para empezar su ubicación es estratégica, al noroeste del país, cerca de las fronteras de China y Rusia. Además no tiene aeropuerto internacional, con lo que la única forma de llegar es atravesando el límite con china bajo el control de los guardias fronterizos. La zona tiene también unas condiciones administrativas peculiares y se ha planteado, precisa ABC News, como una suerte de campo de pruebas para testar nuevas políticas económicas.
La idea es que los turistas que puedan llegar a cuenta gotas visiten espacios como una fábrica, una granja acuícola, escuelaso tengan la experiencia de abrir una cuenta bancaria en el Golden Triangle Bank. Rason está además en un área fronteriza y costera. Beard reconoce en cualquier caso que la zona presenta ciertas «limitaciones logísticas», como el número de plazas hoteleras, guías y buses.
¿Y por qué ahora? La otra gran pregunta. Se calcula que antes de la pandemia el país recibía cientos de miles de turistas chinos que generaban un flujo de hasta 175 millones de dólares en ingresos extra, según estimaciones de NK News. El peso de los visitantes occidentales sería además muy reducido, de unos 5.000 viajeros al año. En 2017, tras lo ocurrido con uno de sus turistas, Otto Warmbier, EEUU optó por prohibir a sus ciudadanos viajar al país asiático.
Con la tímida reapertura al turismo extranjero el país podría estar buscando una forma de conseguir divisas, señala Hazel Smith, profesora de la Universidad SOAS de Londres y quien ha vivido en Corea. «No solo por el petróleo, también por tecnología básica como el riego o los servicios de salud».
Imágenes | Roman Harak (Flickr), Uri Tours (Flickr) y Micha Brändli (Unsplash)
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por
Carlos Prego
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