Ciencia y Tecnología
Las aerolíneas llevan años buscando la forma de ser más rentables. Eso tiene un gran perjudicado: los asientos de clase turista
No, no es cosa tuya. Si crees que cuando viajas en avión dispones de menos espacio que hace unas décadas es porque (efectivamente) las aerolíneas llevan tiempo replanteándose la configuración interna de sus aviones en aras de una mayor rentabilidad. Eso es algo sabido. Lo curioso es que los últimos estudios sobre el tema muestran que las compañías siguen trabajando en esa dirección, dando más peso a las plazas premium en sus parrillas frente a la clase turista.
Ese empeño ayuda a entender algunas decisiones del sector.
Cuestión de 'clases'. Pueden cambiar los modelos, pero todos los aviones comparten una misma característica: obligan a las aerolíneas que los gestionan a adaptarse a un espacio reducido. Una cabina de pasajeros mide lo que mide. Y ese es el margen limitado del que disponen las compañías a la hora de buscar una máxima rentabilidad, repartir los viajeros por categorías y diseñar tarifas.
Hace poco Visual Approach Analytics se preguntó cómo se están desenvolviendo las aerolíneas en ese empeño y llegó a una conclusión curiosa. Entre 2020 y 2026 el número de asientos de clase 'turista' programados a nivel nacional en EEUU creció un 10%. Las plazas 'premium' lo hicieron casi el triple, un 27%.
El estudio se centra en un nicho muy específico (mercado nacional estadounidense) pero es interesante tanto por la foto que arroja como por la tendencia que dibuja. La primera vez que Visual publicó un análisis sobre el tema, en 2024, la clase 'premium' creía al 14% y la 'económica' al 4%.
¿Y eso por qué? En un artículo sobre el tema Courtney Miller, fundador de Visual Approach Analytics, reconoce que "el cambio hacia asientos premium en el mercado de EEUU desde la pandemia ha sido constante". También confirma que esa tendencia, lejos de moderarse, se ha afianzado en los últimos años.
Los asientos de mayor categoría (con más espacio, comodidades o servicios) se comercializan a precios más elevados, por lo que no cuesta imaginarse qué lleva a las compañías a apostar por ellos. La pregunta es otra: ¿Cómo están realizando ese cambio? Para Miller la clave no está tanto en una "reconfiguración" de los aviones que ya existen como la transformación del propio mercado.
En expansión. "El aumento de asientos de clase superior frente a los de clase turista se debe en gran medida al tipo de aerolíneas que están aumentando su capacidad en el mercado", reflexiona Miller, que centra su análisis en EEUU.
"El crecimiento se ha desplazado del sector de las aerolíneas ultra low cost (ULCC) hacia las denominadas aerolíneas de red, donde también se encuentran los asientos de clase business. De hecho, al analizar el crecimiento a comienzos de año observamos que provino sobre todo de las compañías tradicionales y muy poco de las aerolíneas de bajo coste (LCC) o las de tipo ultra low cost".
Cambios en el mercado. Miller no es el único que se ha fijado en los cambios que está experimentando el sector. El domingo Dean Seal publicó otro análisis en The Wall Street Journal (WSJ) en el que confirma que, en su continua búsqueda de mayores ingresos por plaza, las compañías están modernizando sus aviones o directamente comprando otros con mayor proporción de asientos premium.
Seal señala un aumento de estas plazas con comodidades extra tanto en aerolíneas estadounidenses que llevan tiempo explotándolas (Delta Air Lines o United Airlines) como en rivales que han crecido centrándose en otros nichos de mercado, como Southwest Airlines, Spirit o Frontier, de perfil más low cost.
No toda la clase turista es igual. No siempre se trata de ofrecer plazas preferentes o en clase business, sino asientos con ciertas ventajas, como unos centímetros extra para estirar las piernas. El Global Tourism Forum diferencia por ejemplo entre "Premium Economy" y la clase turista a secas. A cambio de un poco más de espacio o (en trayectos más largos) mejores comidas, la aerolínea comercializa las primeras al doble o el triple de precio que las Economy.
"Dado que el aumento de costos es moderado pero el de precio resulta significativo, la clase Premium Economy puede ofrecer márgenes de beneficio muy elevados", señala el organismo. Datos recientes de Cirium publicados por WSJ muestran que, en general, el porcentaje de asientos premium ha aumentado en la última década en las aerolíneas Delta, United, American y Alaska.
Decisiones empresariales. Los estudios no son los únicos que delatan el cambio. Se aprecia también en los anuncios de las aerolíneas. United Airlines plantea por ejemplo ganar más asientos de primera clase y plazas más espaciosas, incluso en sus aviones de menor tamaño, y Delta ha encargado una treintena de modelos Boeing 787-10 Dreamliner con cabinas premium más amplias.
"Es un avión financieramente excelente”, destacaba el director comercial de la compañía durante una conferencia a comienzos de año. "Representa un cambio muy significativo y una mejora sustancial en los márgenes de beneficio".
¿Es algo nuevo? No exactamente. Hace no mucho os contábamos como el espacio que las aerolíneas dedican a cada plaza ha ido recortándose en las últimas décadas: de los 90 cm de media entre asientos de los años 80 se ha pasado a un promedio de 80 cm en las compañías regulares y 70 cm en las low cost.
El resultado: un porcentaje relevante de los pasajeros que vuelan ya no caben cómodamente en los asientos de tipo estándar. Eso no ha impedido que en el sector surjan nuevas ideas, como instalar hileras de butacas a doble altura.
Imagen | Chris Brignola (Unsplash)
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La noticia
Las aerolíneas llevan años buscando la forma de ser más rentables. Eso tiene un gran perjudicado: los asientos de clase turista
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
No, no es cosa tuya. Si crees que cuando viajas en avión dispones de menos espacio que hace unas décadas es porque (efectivamente) las aerolíneas llevan tiempo replanteándose la configuración interna de sus aviones en aras de una mayor rentabilidad. Eso es algo sabido. Lo curioso es que los últimos estudios sobre el tema muestran que las compañías siguen trabajando en esa dirección, dando más peso a las plazas premium en sus parrillas frente a la clase turista.
Ese empeño ayuda a entender algunas decisiones del sector.
Cuestión de 'clases'. Pueden cambiar los modelos, pero todos los aviones comparten una misma característica: obligan a las aerolíneas que los gestionan a adaptarse a un espacio reducido. Una cabina de pasajeros mide lo que mide. Y ese es el margen limitado del que disponen las compañías a la hora de buscar una máxima rentabilidad, repartir los viajeros por categorías y diseñar tarifas.
Hace poco Visual Approach Analytics se preguntó cómo se están desenvolviendo las aerolíneas en ese empeño y llegó a una conclusión curiosa. Entre 2020 y 2026 el número de asientos de clase 'turista' programados a nivel nacional en EEUU creció un 10%. Las plazas 'premium' lo hicieron casi el triple, un 27%.
El estudio se centra en un nicho muy específico (mercado nacional estadounidense) pero es interesante tanto por la foto que arroja como por la tendencia que dibuja. La primera vez que Visual publicó un análisis sobre el tema, en 2024, la clase 'premium' creía al 14% y la 'económica' al 4%.
¿Y eso por qué? En un artículo sobre el tema Courtney Miller, fundador de Visual Approach Analytics, reconoce que "el cambio hacia asientos premium en el mercado de EEUU desde la pandemia ha sido constante". También confirma que esa tendencia, lejos de moderarse, se ha afianzado en los últimos años.
Los asientos de mayor categoría (con más espacio, comodidades o servicios) se comercializan a precios más elevados, por lo que no cuesta imaginarse qué lleva a las compañías a apostar por ellos. La pregunta es otra: ¿Cómo están realizando ese cambio? Para Miller la clave no está tanto en una "reconfiguración" de los aviones que ya existen como la transformación del propio mercado.
En expansión. "El aumento de asientos de clase superior frente a los de clase turista se debe en gran medida al tipo de aerolíneas que están aumentando su capacidad en el mercado", reflexiona Miller, que centra su análisis en EEUU.
"El crecimiento se ha desplazado del sector de las aerolíneas ultra low cost (ULCC) hacia las denominadas aerolíneas de red, donde también se encuentran los asientos de clase business. De hecho, al analizar el crecimiento a comienzos de año observamos que provino sobre todo de las compañías tradicionales y muy poco de las aerolíneas de bajo coste (LCC) o las de tipo ultra low cost".
Cambios en el mercado. Miller no es el único que se ha fijado en los cambios que está experimentando el sector. El domingo Dean Seal publicó otro análisis en The Wall Street Journal (WSJ) en el que confirma que, en su continua búsqueda de mayores ingresos por plaza, las compañías están modernizando sus aviones o directamente comprando otros con mayor proporción de asientos premium.
Seal señala un aumento de estas plazas con comodidades extra tanto en aerolíneas estadounidenses que llevan tiempo explotándolas (Delta Air Lines o United Airlines) como en rivales que han crecido centrándose en otros nichos de mercado, como Southwest Airlines, Spirit o Frontier, de perfil más low cost.
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No toda la clase turista es igual. No siempre se trata de ofrecer plazas preferentes o en clase business, sino asientos con ciertas ventajas, como unos centímetros extra para estirar las piernas. El Global Tourism Forum diferencia por ejemplo entre "Premium Economy" y la clase turista a secas. A cambio de un poco más de espacio o (en trayectos más largos) mejores comidas, la aerolínea comercializa las primeras al doble o el triple de precio que las Economy.
"Dado que el aumento de costos es moderado pero el de precio resulta significativo, la clase Premium Economy puede ofrecer márgenes de beneficio muy elevados", señala el organismo. Datos recientes de Cirium publicados por WSJ muestran que, en general, el porcentaje de asientos premium ha aumentado en la última década en las aerolíneas Delta, United, American y Alaska.
Decisiones empresariales. Los estudios no son los únicos que delatan el cambio. Se aprecia también en los anuncios de las aerolíneas. United Airlines plantea por ejemplo ganar más asientos de primera clase y plazas más espaciosas, incluso en sus aviones de menor tamaño, y Delta ha encargado una treintena de modelos Boeing 787-10 Dreamliner con cabinas premium más amplias.
"Es un avión financieramente excelente”, destacaba el director comercial de la compañía durante una conferencia a comienzos de año. "Representa un cambio muy significativo y una mejora sustancial en los márgenes de beneficio".
¿Es algo nuevo? No exactamente. Hace no mucho os contábamos como el espacio que las aerolíneas dedican a cada plaza ha ido recortándose en las últimas décadas: de los 90 cm de media entre asientos de los años 80 se ha pasado a un promedio de 80 cm en las compañías regulares y 70 cm en las low cost.
El resultado: un porcentaje relevante de los pasajeros que vuelan ya no caben cómodamente en los asientos de tipo estándar. Eso no ha impedido que en el sector surjan nuevas ideas, como instalar hileras de butacas a doble altura.
Imagen | Chris Brignola (Unsplash)
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Las aerolíneas llevan años buscando la forma de ser más rentables. Eso tiene un gran perjudicado: los asientos de clase turista
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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