Ciencia y Tecnología
Tras unas lluvias e inundaciones históricas en Andalucía y Extremadura, le llega el turno a otra región: el Mediterráneo
Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, Cataluña está cerrada a cal y canto por fuertes rachas de viento. Desde las 12 de la noche hasta las 20:00 horas, todas las actividades educativas, deportivas y la atención sanitaria no urgente están suspendidas.
Pero no son las únicas malas noticias que vienen desde el Mediterráneo: el caudal del Júcar se ha disparado a su paso por Cuenca (es decir, antes de que confluya en él ningún afluente importante) y ya ha entrado en nivel rojo. Hablamos de una cuenta que, descontando Tous (que está al 34% y lo está por motivos de seguridad), tiene todos sus pantanos por encima del 70% de capacidad.
¿Qué está pasando en el Mediterráneo?
Más allá de las últimas borrascas. Sí, es cierto: los embalses están en un momento inmejorable después de que las lluvias acumuladas desde el 1 de enero superen el triple del valor normal (para el promedio de los años 1991-2020). De hecho, la reserva hídrica ha vivido la mejor semana de crecimiento desde que hay registros: solo en siete días, los niveles han crecido un 10,1%.
El problema es que los embalses y acuíferos no son los únicos sitios donde se acumulan agua.
Por eso, el cambio de patrón es un regalo enveneado. No nos engañemos, sigue lloviendo en muchas zonas del país. Menos que las semanas previas, pero sigue lloviendo. Sin embargo, como explica Andrea Danta, “el primer día sin lluvias generalizadas en España llegará como consecuencia de una reorganización progresiva de la circulación atmosférica que se iniciará a finales de esta semana y se consolidará a partir del domingo 15 de febrero”.
Y eso, paradójicamente, también tendrá sus problemas.
Es hora de pensar en la nieve. Y es que, cuando hablamos del Júcar, por ejemplo, es inevitable recordar que a febrero de 2026 el sistema ibérico () tiene espesores excepcionales muy por encima de lo normal en estas fechas.
Y esa nieve va a derretirse (Como también va a ocurrir con la de los Pirineos).
E, irremediablemente, va a terminar en el Mediterráneo. Como es evidente, hay muchas cosas a tener en cuenta: no sabemos qué va a pasar en los próximos meses y cuánto se va a estirar el deshielo. Pero, a priori, los problemas con la coyuntura hídrica actual están casi garantizados.
Y eso no solo se traslada inundaciones o crecidas repentinas. Los problemas van mucho más allá porque rompen la previsibilidad y constancia de los flujos del agua y eso incide en los ecosistemas, en la agricultura y en la producción hidroeléctrica.
Pero lo urgente es lo urgente. Y lo urgente es controlar los cauces de los ríos. Algo que, en el corto plazo, cada vez es más difícil. Es por eso, que estamos en mitad de una situación de vigilancia hidrológica activa que va mucho más allá del Guadalquivir y el Guadiana.
En el Ebro, se vigilan especialmente el Arga, Aragón, Gállego (margen izquierda) y el Tirón y Najerilla (margen derecha). En el interior de Cataluña, se vigilan los tramos altos del Segre, Llobregat y Ter. Ni en el Júcar ni en el Turia avisos activos que trasciendan Cuenca, pero la entrada de nuevos frentes y el deshielo puede generar muchos problemas aguas abajo.
Imagen | Water Alternatives
–
La noticia
Tras unas lluvias e inundaciones históricas en Andalucía y Extremadura, le llega el turno a otra región: el Mediterráneo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.
Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, Cataluña está cerrada a cal y canto por fuertes rachas de viento. Desde las 12 de la noche hasta las 20:00 horas, todas las actividades educativas, deportivas y la atención sanitaria no urgente están suspendidas.
Pero no son las únicas malas noticias que vienen desde el Mediterráneo: el caudal del Júcar se ha disparado a su paso por Cuenca (es decir, antes de que confluya en él ningún afluente importante) y ya ha entrado en nivel rojo. Hablamos de una cuenta que, descontando Tous (que está al 34% y lo está por motivos de seguridad), tiene todos sus pantanos por encima del 70% de capacidad.
¿Qué está pasando en el Mediterráneo?
Más allá de las últimas borrascas. Sí, es cierto: los embalses están en un momento inmejorable después de que las lluvias acumuladas desde el 1 de enero superen el triple del valor normal (para el promedio de los años 1991-2020). De hecho, la reserva hídrica ha vivido la mejor semana de crecimiento desde que hay registros: solo en siete días, los niveles han crecido un 10,1%.
El problema es que los embalses y acuíferos no son los únicos sitios donde se acumulan agua.
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El cambio climático es, ante todo, una cuestión de dinero: esto costaron los desastres de 2021
Por eso, el cambio de patrón es un regalo enveneado. No nos engañemos, sigue lloviendo en muchas zonas del país. Menos que las semanas previas, pero sigue lloviendo. Sin embargo, como explica Andrea Danta, “el primer día sin lluvias generalizadas en España llegará como consecuencia de una reorganización progresiva de la circulación atmosférica que se iniciará a finales de esta semana y se consolidará a partir del domingo 15 de febrero”.
Y eso, paradójicamente, también tendrá sus problemas.
Es hora de pensar en la nieve. Y es que, cuando hablamos del Júcar, por ejemplo, es inevitable recordar que a febrero de 2026 el sistema ibérico () tiene espesores excepcionales muy por encima de lo normal en estas fechas.
Y esa nieve va a derretirse (Como también va a ocurrir con la de los Pirineos).
E, irremediablemente, va a terminar en el Mediterráneo. Como es evidente, hay muchas cosas a tener en cuenta: no sabemos qué va a pasar en los próximos meses y cuánto se va a estirar el deshielo. Pero, a priori, los problemas con la coyuntura hídrica actual están casi garantizados.
Y eso no solo se traslada inundaciones o crecidas repentinas. Los problemas van mucho más allá porque rompen la previsibilidad y constancia de los flujos del agua y eso incide en los ecosistemas, en la agricultura y en la producción hidroeléctrica.
Pero lo urgente es lo urgente. Y lo urgente es controlar los cauces de los ríos. Algo que, en el corto plazo, cada vez es más difícil. Es por eso, que estamos en mitad de una situación de vigilancia hidrológica activa que va mucho más allá del Guadalquivir y el Guadiana.
En el Ebro, se vigilan especialmente el Arga, Aragón, Gállego (margen izquierda) y el Tirón y Najerilla (margen derecha). En el interior de Cataluña, se vigilan los tramos altos del Segre, Llobregat y Ter. Ni en el Júcar ni en el Turia avisos activos que trasciendan Cuenca, pero la entrada de nuevos frentes y el deshielo puede generar muchos problemas aguas abajo.
Imagen | Water Alternatives
En Xataka | Tras una sucesión de borrascas históricas, la pregunta es obvia: ¿se está convirtiendo España en un país lluvioso?
– La noticia
Tras unas lluvias e inundaciones históricas en Andalucía y Extremadura, le llega el turno a otra región: el Mediterráneo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.

