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El arma secreta de España en los Juegos Olímpicos es un patinador disfrazado de Minion. Universal casi lo impide

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El arma secreta de España en los Juegos Olímpicos es un patinador disfrazado de Minion. Universal casi lo impide

Tomàs-Llorenç Guarino Sabaté llevaba meses preparando el momento más importante de su carrera deportiva. El patinador catalán de 26 años, seis veces campeón de España, tenía claro cómo quería debutar en unos Juegos Olímpicos: disfrazado de Minion, sobre el hielo de Milán-Cortina 2026, interpretando un popurrí de canciones de la saga animada de Universal Pictures. Había usado ese programa durante toda la temporada en competiciones internacionales, con el vestuario característico de mono azul y camiseta amarilla. Creía tener todos los permisos en regla.

Drama en Universal. El 3 de febrero, apenas cuatro días antes de la ceremonia inaugural de los Juegos, Guarino recibió una noticia devastadora: Universal Pictures le denegaba el permiso para usar la música y el disfraz de los Minions en el evento olímpico. “Me informaron de que ya no tengo permiso, debido a problemas de derechos de autor”, explicó el patinador en un comunicado publicado por la Real Federación Española de Deportes de Hielo. Su competición estaba programada para el martes 11 de febrero. Cambiar de programa a esas alturas parecía imposible.

¿Permisos? ¿Qué permisos? En agosto de 2024, antes de comenzar la temporada, había tramitado los permisos necesarios a través de ClicknClear, el sistema oficial que la Unión Internacional de Patinaje (ISU) pone a disposición de los deportistas para gestionar derechos musicales. Su intervención incluía cuatro piezas: la fanfarria característica de Universal Pictures en versión Minions, ‘Freedom’ de Pharrell Williams (que aparece en ‘Gru 3: Mi villano favorito’), y otras dos composiciones relacionadas con la franquicia.

Arrancan las negociaciones. La semana previa a los Juegos, Universal Studios solicitó información adicional sobre la música y el vestuario que Guarino había estado utilizando durante meses. Comenzó entonces una carrera contrarreloj: el patinador y su equipo tuvieron que negociar simultáneamente con Universal Pictures, Pharrell Williams, Sony Music y Juan Alcaraz, cada uno propietario de diferentes derechos de las canciones. Pero a medida que la noticia se difundía en redes sociales, el apoyo masivo hacia Guarino convenció a Universal de reconsiderar su posición. 

Todo bien. El patinador consiguió rápidamente la aprobación para dos de las canciones, y logró el permiso de una tercera contactando directamente con el compositor, también español. La cuarta y última pieza, la de Pharrell, se resolvió en el último momento. El viernes 7 de febrero, apenas dos horas antes de que comenzara la competición de patinaje artístico en los Juegos con el evento por equipos, llegó la confirmación definitiva. La Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH) anunció que Guarino había obtenido todas las licencias necesarias, y ha conseguido participar como estaba previsto esta pasada noche.

Las leyes. El caso de Guarino no es un incidente aislado. Durante décadas, la Unión Internacional de Patinaje (ISU) prohibió estrictamente el uso de música con letra en competiciones. Los patinadores únicamente podían elegir piezas instrumentales, generalmente música clásica, que pertenecían al dominio público y no generaban conflictos de derechos de autor. En 2014, la ISU decidió permitir música vocal para atraer a un público más joven y modernizar la imagen del deporte. La primera vez fue en PyeongChang 2018.

Más casos. Esta apertura artística trajo consecuencias imprevistas: los patinadores comenzaron a utilizar música protegida por derechos de autor, y los artistas a reclamar compensación por el uso. Alexa Knierim y Brandon Frazier usaron en Beijing 2022 una versión de ‘House of the Rising Sun’ interpretada por el dúo Heavy Young Heathens, que los demandaron. Este año, al ruso Petr Gumennik le denegaron el permiso para usar la música de la banda sonora de ‘El perfume’. La belga Loena Hendrickx cambió en el último momento una canción de Celine Dion por otra, por complicaciones legales. El artista canadiense CLANN expresó su disgusto al descubrir que la estadounidense Amber Glenn había usado un tema suyo, incluso aunque con él había ganado la medalla de oro por equipos.

Mea Culpa. El presidente de la ISU, Jae Youl Kim, ha reconocido abiertamente la dimensión del problema durante estos Juegos. La organización continúa buscando soluciones, pero la complejidad del ecosistema de derechos musicales (que involucra a compositores, intérpretes, productoras, sellos discográficos y plataformas de distribución) hace que cualquier sistema de autorización resulte vulnerable a errores o malentendidos. La decisión de 2014 de modernizar el deporte permitiendo música vocal buscaba revitalizarlo y acercarlo a nuevas audiencias, pero ha generado un efecto colateral imprevisto.

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La noticia

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fue publicada originalmente en

Xataka

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John Tones

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​Tomàs-Llorenç Guarino Sabaté llevaba meses preparando el momento más importante de su carrera deportiva. El patinador catalán de 26 años, seis veces campeón de España, tenía claro cómo quería debutar en unos Juegos Olímpicos: disfrazado de Minion, sobre el hielo de Milán-Cortina 2026, interpretando un popurrí de canciones de la saga animada de Universal Pictures. Había usado ese programa durante toda la temporada en competiciones internacionales, con el vestuario característico de mono azul y camiseta amarilla. Creía tener todos los permisos en regla.

Drama en Universal. El 3 de febrero, apenas cuatro días antes de la ceremonia inaugural de los Juegos, Guarino recibió una noticia devastadora: Universal Pictures le denegaba el permiso para usar la música y el disfraz de los Minions en el evento olímpico. “Me informaron de que ya no tengo permiso, debido a problemas de derechos de autor”, explicó el patinador en un comunicado publicado por la Real Federación Española de Deportes de Hielo. Su competición estaba programada para el martes 11 de febrero. Cambiar de programa a esas alturas parecía imposible.

¿Permisos? ¿Qué permisos? En agosto de 2024, antes de comenzar la temporada, había tramitado los permisos necesarios a través de ClicknClear, el sistema oficial que la Unión Internacional de Patinaje (ISU) pone a disposición de los deportistas para gestionar derechos musicales. Su intervención incluía cuatro piezas: la fanfarria característica de Universal Pictures en versión Minions, ‘Freedom’ de Pharrell Williams (que aparece en ‘Gru 3: Mi villano favorito’), y otras dos composiciones relacionadas con la franquicia.

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Arrancan las negociaciones. La semana previa a los Juegos, Universal Studios solicitó información adicional sobre la música y el vestuario que Guarino había estado utilizando durante meses. Comenzó entonces una carrera contrarreloj: el patinador y su equipo tuvieron que negociar simultáneamente con Universal Pictures, Pharrell Williams, Sony Music y Juan Alcaraz, cada uno propietario de diferentes derechos de las canciones. Pero a medida que la noticia se difundía en redes sociales, el apoyo masivo hacia Guarino convenció a Universal de reconsiderar su posición. 

Todo bien. El patinador consiguió rápidamente la aprobación para dos de las canciones, y logró el permiso de una tercera contactando directamente con el compositor, también español. La cuarta y última pieza, la de Pharrell, se resolvió en el último momento. El viernes 7 de febrero, apenas dos horas antes de que comenzara la competición de patinaje artístico en los Juegos con el evento por equipos, llegó la confirmación definitiva. La Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH) anunció que Guarino había obtenido todas las licencias necesarias, y ha conseguido participar como estaba previsto esta pasada noche.

Las leyes. El caso de Guarino no es un incidente aislado. Durante décadas, la Unión Internacional de Patinaje (ISU) prohibió estrictamente el uso de música con letra en competiciones. Los patinadores únicamente podían elegir piezas instrumentales, generalmente música clásica, que pertenecían al dominio público y no generaban conflictos de derechos de autor. En 2014, la ISU decidió permitir música vocal para atraer a un público más joven y modernizar la imagen del deporte. La primera vez fue en PyeongChang 2018.
Más casos. Esta apertura artística trajo consecuencias imprevistas: los patinadores comenzaron a utilizar música protegida por derechos de autor, y los artistas a reclamar compensación por el uso. Alexa Knierim y Brandon Frazier usaron en Beijing 2022 una versión de ‘House of the Rising Sun’ interpretada por el dúo Heavy Young Heathens, que los demandaron. Este año, al ruso Petr Gumennik le denegaron el permiso para usar la música de la banda sonora de ‘El perfume’. La belga Loena Hendrickx cambió en el último momento una canción de Celine Dion por otra, por complicaciones legales. El artista canadiense CLANN expresó su disgusto al descubrir que la estadounidense Amber Glenn había usado un tema suyo, incluso aunque con él había ganado la medalla de oro por equipos.

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