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La Marcha Verde: del asfalto al confort de las oficinas estatales

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Es una pregunta recurrente entre personas que tratan de buscar una explicación lógica a la «desaparición» de este movimiento cívico, el cual captó la atención social por su forma de denunciar los problemas ante el Gobierno del entonces presidente Danilo Medina.

El movimiento surgió el 22 de enero de 2017, apenas un año después de la reelección de Medina en mayo de 2016. Con emblemáticos polos verdes como distintivo de la entidad, los ciudadanos inundaron las calles de la capital y del interior del país.

Su aparición, para muchos, generó un renacer social para demandar soluciones a sus necesidades. Un mes después de su fundación, específicamente el 27 de febrero, cientos de simpatizantes marcharon desde la avenida 27 de Febrero hasta el Parque Independencia bajo la consigna: «Fin de la impunidad».

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Desde ese 22 de enero, y durante tres años intensos de protestas (2017-2020), la Marcha Verde organizó más de 30 manifestaciones en distintas ciudades del país, siempre con la bandera del fin de la corrupción.

Sin embargo, desde el 2020 a la fecha, sus integrantes parecen haberse esfumado; como dice el refrán popular, no se ven ni en los «centros espiritistas».

Auge y caída

Inicialmente, sus integrantes ganaron trascendencia al exigir justicia contra los implicados en escándalos de corrupción, especialmente en el caso Odebrecht, empresa que posteriormente reconoció haber pagado 92 millones de dólares en sobornos en el país.

Para recolectar firmas en apoyo a su causa, crearon el «Libro Verde» donde, según sus propios datos, reunieron 312,415 rúbricas ciudadanas que fueron depositadas en el Palacio Nacional.

En este documento se planteaba que el presidente Medina creara una comisión independiente de fiscales para investigar todo lo relacionado con la constructora brasileña.

Erosión

Al parecer, el principal factor de erosión fue el trasvase de líderes a la nómina estatal, pasando de ser fiscalizadores a ejecutores, obviando su lucha a cambio de cómodas oficinas y salarios holgados.

Esto provocó que el movimiento perdiera su capacidad de convocatoria neutral. Para algunos, el hecho de que la Marcha Verde nunca quisiera convertirse en un partido político provocó una dispersión hacia otros grupos menores.

 

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