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Al Attiyah reina en el caos de Roma y Sainz
Antes de que el contador se pusiera en marcha, todos tenían el presentimiento de que esta Etapa 10 sería la decisiva del Dakar. Y aunque no fue para nada por el motivo que pensaban, lo cierto es que la carrera se le ha puesto completamente de cara a un Nasser Al Attiyah que, ahora sí, tiene el Touareg en sus manos. Sobre el guion que marcaba la estrategia, la clave de esos 420 kilómetros de lucha contra el reloj volvería a ser el efecto “yo-yo” que debía perjudicar a los pilotos de cabeza abriendo pista, mientras que los más retrasados recuperaban una cantidad importante de tiempo. Sin embargo, fue un punto del roadbook lo que sentenció unas diferencias, que para nada estaban siendo abismales.
La posición de salida del de Dacia le permitió evitar una trampa de navegación en la que cayeron los dos españoles y además, Carlos no validó un waypoint. Nani resiste en el podio.
