Connect with us

Ciencia y Tecnología

El CEO de Ryanair tiene claro cómo gobernaría un país. Nosotros tenemos la suerte de que no lo haga

Published

on

El CEO de Ryanair tiene claro cómo gobernaría un país. Nosotros tenemos la suerte de que no lo haga

Michael O’Leary lleva décadas granjeándose una reputación basada en la provocación y la irreverencia. El CEO de Ryanair no solo ha construido la mayor aerolínea de bajo coste de Europa a base de recargos en sus servicios y confrontación abierta con clientes, sindicatos y reguladores. También ha convertido cada entrevista en un escaparate de opiniones extremas que rara vez dejan indiferente a nadie.

La última de ellas, concedida al Financial Times, es especialmente reveladora. En ella, O’Leary explica sin rodeos cómo gestionaría un país si tuviera ocasión. Para sorpresa de nadie, su planteamiento no se aleja demasiado de lo que lleva años aplicando en Ryanair: tratarlo todo como un balance de resultados, eliminar lo que considera “ineficiente” y asumir el desgaste político como un daño colateral inevitable.

Gobernar un país como si fuera Ryanair. O’Leary no duda cuando se le pregunta por su visión del poder. Según explica, si él tuviera que gobernar un país lo haría exactamente igual que su aerolínea. Recortando de forma agresiva el gasto público y, en especial, las prestaciones sociales. “Lo dirigiría como Ryanair, lo recortaría a lo grande… Recortaría a lo grande las prestaciones. ¡Consigan un trabajo!”, afirma sin matices en la entrevista.

Incluso cuando reconoce que existen personas que no pueden trabajar, su conclusión sigue siendo la misma y no dudaría en reducir esas ayudas. “¿Hay gente que no puede trabajar en absoluto? Sí, pero también les recortaría las prestaciones”, aseguraba el polémico directivo, que sostiene una visión extrema del Estado mínimo, donde la red de protección social se percibe más como un coste que como una inversión colectiva.

Políticos millonarios para atraer talento. La parte más llamativa de la entrevista llega cuando O’Leary aborda el salario de los políticos. Ahí no hay recortes en el horizonte. Para el directivo irlandés, uno de los grandes problemas de la política actual es la falta de talento, y la solución pasa por pagar a los políticos como si fueran altos directivos. Su idea es que “Si eres primer ministro o un ministro, deberías cobrar al menos un millón de libras al año”, lo que equivale a 1.152.900 euros al cambio. Muy alejado de los 93.145,20 euros que se asignan como salario al Presidente del Gobierno en España, o de los 182.400 euros brutos anuales que recibe el Presidente de la República en Francia.

“Hay que pagar mucho mejor a los políticos, aunque decirlo sea un suicidio político”, poniendo como ejemplo a Singapur, donde los altos cargos públicos reciben sueldos muy elevados para atraer a la política los perfiles con más talento del sector privado y reducir los incentivos a la corrupción.

Cero afinidad personal con Trump. La entrevista de O’Leary del Financial Times también deja espacio para su relación con Donald Trump. O’Leary relata una llamada directa del entonces candidato en 2016, en la que Trump insistió durante casi una hora en aumentar los vuelos de Ryanair a aeropuertos cercanos a sus campos de golf en Escocia e Irlanda. El actual presidente de EEUU incluso le ofreció alojarse en uno de sus hoteles.

La respuesta de O’Leary ante el ofrecimiento de Trump fue la de evitar a toda costa el acercamiento a cualquier político, “No, ni hablar. No es mi estilo”, zanja el ejecutivo, dejando claro que la sintonía personal con Trump nunca existió, aunque ambos compartan una visión muy similar del mundo como un lugar en el que todo se negocia.

El mismo enfoque que aplica a sus pasajeros. Las ideas de O’Leary sobre cómo gobernar son coherentes con las decisiones que ha tomado en Ryanair durante los años que lleva al frente de Ryanair. Desde defender el cobro por usar el baño a bordo hasta imponer recargos cada vez más complejos por el equipaje o por las tarjetas de embarque. Todo responde a una lógica de maximizar ingresos y reducir costes, aunque eso implique una experiencia más hostil para el cliente.

Su inflexibilidad con los reembolsos es otro ejemplo. En la entrevista recuerda el caso de un pasajero apuñalado en un ataque en un tren de Reino Unido que intentó cancelar un vuelo, pero no obtuvo el reembolso del billete. “Si la compañía le hubiera ofrecido uno, se le abrirían las puertas a otras demandas de reembolso”, aseguraba O’Leary, para quien la eficiencia y la rentabilidad de la compañía, siempre está por encima de la empatía.

Una idea vieja con resultados dudosos. La propuesta de gestionar un país como si fuera una empresa no es nueva ni exclusiva de O’Leary. Elon Musk ya defendió abiertamente ese enfoque desde el DOGE que lideró en los primeros meses del gobierno de Trump. El resultado fue especialmente negativo para la política de cooperación y el funcionamiento de la administración estadounidense.

El propio Trump ha aplicado esa lógica de negociación empresarial a la política internacional y económica con la imposición de aranceles como arma de negociación. Los resultados, al menos hasta ahora, no parecen estar dando los mejores frutos para la economía de Estados Unidos.

En Xataka | Cuando CEO de Ryanair fue a un restaurante le cobraron dos extras: “asiento prioritario” y “espacio para las piernas”

Imagen | Flickr (Polish presidency of the Council of the EU 2025)


La noticia

El CEO de Ryanair tiene claro cómo gobernaría un país. Nosotros tenemos la suerte de que no lo haga

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Rubén Andrés

.

​Michael O’Leary lleva décadas granjeándose una reputación basada en la provocación y la irreverencia. El CEO de Ryanair no solo ha construido la mayor aerolínea de bajo coste de Europa a base de recargos en sus servicios y confrontación abierta con clientes, sindicatos y reguladores. También ha convertido cada entrevista en un escaparate de opiniones extremas que rara vez dejan indiferente a nadie.

La última de ellas, concedida al Financial Times, es especialmente reveladora. En ella, O’Leary explica sin rodeos cómo gestionaría un país si tuviera ocasión. Para sorpresa de nadie, su planteamiento no se aleja demasiado de lo que lleva años aplicando en Ryanair: tratarlo todo como un balance de resultados, eliminar lo que considera “ineficiente” y asumir el desgaste político como un daño colateral inevitable.

Gobernar un país como si fuera Ryanair. O’Leary no duda cuando se le pregunta por su visión del poder. Según explica, si él tuviera que gobernar un país lo haría exactamente igual que su aerolínea. Recortando de forma agresiva el gasto público y, en especial, las prestaciones sociales. “Lo dirigiría como Ryanair, lo recortaría a lo grande… Recortaría a lo grande las prestaciones. ¡Consigan un trabajo!”, afirma sin matices en la entrevista.

Incluso cuando reconoce que existen personas que no pueden trabajar, su conclusión sigue siendo la misma y no dudaría en reducir esas ayudas. “¿Hay gente que no puede trabajar en absoluto? Sí, pero también les recortaría las prestaciones”, aseguraba el polémico directivo, que sostiene una visión extrema del Estado mínimo, donde la red de protección social se percibe más como un coste que como una inversión colectiva.

En Xataka

La “espantada” de Ryanair amenazaba a los aeropuertos regionales del norte de España: sus rivales no han perdido el tiempo

Políticos millonarios para atraer talento. La parte más llamativa de la entrevista llega cuando O’Leary aborda el salario de los políticos. Ahí no hay recortes en el horizonte. Para el directivo irlandés, uno de los grandes problemas de la política actual es la falta de talento, y la solución pasa por pagar a los políticos como si fueran altos directivos. Su idea es que “Si eres primer ministro o un ministro, deberías cobrar al menos un millón de libras al año”, lo que equivale a 1.152.900 euros al cambio. Muy alejado de los 93.145,20 euros que se asignan como salario al Presidente del Gobierno en España, o de los 182.400 euros brutos anuales que recibe el Presidente de la República en Francia.

“Hay que pagar mucho mejor a los políticos, aunque decirlo sea un suicidio político”, poniendo como ejemplo a Singapur, donde los altos cargos públicos reciben sueldos muy elevados para atraer a la política los perfiles con más talento del sector privado y reducir los incentivos a la corrupción.

En Xataka

Albania tiene una ministra de IA. No una persona que gestiona la IA, no. Una IA que han nombrado ministra virtual

Cero afinidad personal con Trump. La entrevista de O’Leary del Financial Times también deja espacio para su relación con Donald Trump. O’Leary relata una llamada directa del entonces candidato en 2016, en la que Trump insistió durante casi una hora en aumentar los vuelos de Ryanair a aeropuertos cercanos a sus campos de golf en Escocia e Irlanda. El actual presidente de EEUU incluso le ofreció alojarse en uno de sus hoteles.

La respuesta de O’Leary ante el ofrecimiento de Trump fue la de evitar a toda costa el acercamiento a cualquier político, “No, ni hablar. No es mi estilo”, zanja el ejecutivo, dejando claro que la sintonía personal con Trump nunca existió, aunque ambos compartan una visión muy similar del mundo como un lugar en el que todo se negocia.

El mismo enfoque que aplica a sus pasajeros. Las ideas de O’Leary sobre cómo gobernar son coherentes con las decisiones que ha tomado en Ryanair durante los años que lleva al frente de Ryanair. Desde defender el cobro por usar el baño a bordo hasta imponer recargos cada vez más complejos por el equipaje o por las tarjetas de embarque. Todo responde a una lógica de maximizar ingresos y reducir costes, aunque eso implique una experiencia más hostil para el cliente.

Su inflexibilidad con los reembolsos es otro ejemplo. En la entrevista recuerda el caso de un pasajero apuñalado en un ataque en un tren de Reino Unido que intentó cancelar un vuelo, pero no obtuvo el reembolso del billete. “Si la compañía le hubiera ofrecido uno, se le abrirían las puertas a otras demandas de reembolso”, aseguraba O’Leary, para quien la eficiencia y la rentabilidad de la compañía, siempre está por encima de la empatía.

Una idea vieja con resultados dudosos. La propuesta de gestionar un país como si fuera una empresa no es nueva ni exclusiva de O’Leary. Elon Musk ya defendió abiertamente ese enfoque desde el DOGE que lideró en los primeros meses del gobierno de Trump. El resultado fue especialmente negativo para la política de cooperación y el funcionamiento de la administración estadounidense.
El propio Trump ha aplicado esa lógica de negociación empresarial a la política internacional y económica con la imposición de aranceles como arma de negociación. Los resultados, al menos hasta ahora, no parecen estar dando los mejores frutos para la economía de Estados Unidos.
En Xataka | Cuando CEO de Ryanair fue a un restaurante le cobraron dos extras: “asiento prioritario” y “espacio para las piernas”
Imagen | Flickr (Polish presidency of the Council of the EU 2025)

– La noticia

El CEO de Ryanair tiene claro cómo gobernaría un país. Nosotros tenemos la suerte de que no lo haga

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Rubén Andrés

.   

​   

​ 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *