El Mundial 2026 comenzó con un ambiente de celebración masiva en México, donde las calles cercanas a las sedes se llenaron de aficionados, transmisiones en vivo y festejos que rápidamente se hicieron virales.
Pero junto con la euforia también comenzaron a circular imágenes que encendieron el debate: reporteros internacionales y locales que, mientras realizaban enlaces en directo, terminaron siendo protagonistas involuntarios de interacciones físicas con aficionados.
Lo que para algunos fue parte del "ambiente mundialista", para otros abrió una conversación incómoda sobre los límites del comportamiento del público frente a quienes trabajan frente a cámara.
Uno de los casos más comentados fue el del periodista surcoreano Son Jang-hoon, reportero de la cadena MBC de Corea del Sur.
El hecho ocurrió en Zapopan, en la zona metropolitana de Guadalajara, mientras cubría el ambiente mundialista.
Durante una transmisión en vivo, una aficionada mexicana se acercó inesperadamente, lo tomó del brazo y le dio un beso en la mejilla. El reportero, visiblemente sorprendido, reaccionó con calma y continuó la cobertura.
El clip se viralizó rápidamente y dividió opiniones: mientras algunos lo interpretaron como un gesto de hospitalidad en un ambiente festivo, otros señalaron que se trató de una invasión al espacio personal sin consentimiento.
El segundo caso ocurrió en el entorno del Estadio Ciudad de México, durante los festejos tras el partido inaugural de la selección mexicana.
La periodista deportiva e influencer mexicana Montserrat Gómez se encontraba realizando una cobertura en vivo cuando un hombre se acercó por detrás y la abrazó de forma inesperada, invadiendo su espacio personal mientras ella transmitía.
A diferencia del caso anterior, aquí la reacción fue inmediata: la reportera decidió denunciar públicamente lo ocurrido en redes sociales, compartiendo el video y señalando que se trató de una falta de respeto tanto profesional como personal.
El tercer caso se registró en Ciudad de México, donde el periodista italiano Alessio De Giuseppe, enviado de DAZN, cubría el ambiente tras el partido inaugural.
En medio de la transmisión en vivo, un grupo de aficionados lo rodeó y, sin mayor consideración, lo levantó en hombros mientras él seguía con el micrófono en la mano intentando continuar la cobertura.
Aunque el episodio fue recibido entre risas y rápidamente se volvió viral por el tono festivo y las bromas espontáneas del público hacia el reportero, también abrió una lectura distinta. ¿Hasta qué punto este tipo de celebración puede cruzar la línea?
Al final, los tres casos comparten un mismo escenario: la euforia de un evento global que convierte el momento en algo tenso.
