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EEUU

Ganaderos de Texas bajo presión: carne vacuna alcanza precios históricos y la sequía agudiza la crisis

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Crisis en el sector ganadero de Texas por el impacto combinado de sequía, suba de precios y reducción de rodeos (REUTERS/Gabriel V. Cardenas/File Photo)

Los ganaderos de Texas viven un momento inédito: venden su ganado a precios récord, pero ese alivio llega acompañado de una sequía prolongada, costos de producción en alza y rodeos más pequeños, factores que empujaron el precio de la carne vacuna en Estados Unidos a máximos históricos.

Según San Antonio Express-News, el precio minorista subió más de 18% en un año y llevó la libra de carne picada en ciudades estadounidenses a USD 6,90 en abril, el nivel más alto registrado.

Un año antes costaba USD 5,80 y a comienzos de 2021, menos de USD 4. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta un nuevo aumento de 10% para el cierre de 2026.

El valor de la carne vacuna en Estados Unidos alcanza nuevos máximos y modifica hábitos de consumo (REUTERS/Daniel Becerril)

Menos oferta, más presión

El salto de precios responde a una oferta cada vez más limitada. El USDA informa que el stock nacional bajó a 86,2 millones de cabezas a inicios de 2026, la cifra más baja en 75 años. En Texas, el rodeo se redujo a 12 millones. La sequía, persistente desde hace varios años, obligó a muchos ganaderos a:

  • Vender ganado antes de tiempo.
  • Reducir sus rodeos.
  • Abandonar la actividad.

El productor Lew Thompson, que administra unas 3.000 cabezas en Pearsall, lo resume así: “Normalmente, cuando hay sequía, los precios también te golpean sin parar. Tenemos una situación inusual”.

Según el medio, los costos de producción de Thompson subieron un 25% en los últimos años, lo que absorbió la mayor parte del aumento promedio del 12% en los precios de venta del ganado observado en el último año.

Las causas del encarecimiento son múltiples: sequía, precios récord de forraje, gasolina, fertilizantes, inflación persistente, aranceles y guerras comerciales.

La disminución del stock bovino y la demanda sostenida generan tensiones en toda la cadena productiva (REUTERS/Daniel Becerril)

Impacto en toda la cadena y reacción política

La crisis afecta a toda la cadena de valor. Brad Reiley, gerente de Producers Co-op en Seguin, advirtió que la salida de pequeños productores resta volumen al sistema y que, al acumularse esas bajas, surge la pregunta: “¿Dónde están los números que necesitamos para alimentar a Estados Unidos?”. Los pequeños productores suelen tener entre 5 y 20 animales, pero su aporte acumulado es relevante para el mercado.

La situación ya tuvo impacto político:

  • Un grupo de legisladores demócratas propuso desarmar la concentración de la industria cárnica, a la que responsabilizan por la falta de competencia y los altos precios.
  • El Departamento de Justicia y el fiscal general de Texas, Ken Paxton, lanzaron investigaciones por posibles violaciones antimonopolio.
  • Paxton afirmó: “Los texanos merecen carne vacuna a precios justos y los ganaderos de nuestro estado merecen cobrar de manera justa por su trabajo”.
  • El sector está dominado por cuatro grandes compañías. El Meat Institute respondió que la industria ya está regulada y que los procesadores también han registrado pérdidas.

Autoridades estatales intensifican el control sobre la industria para garantizar transparencia y precios equitativos (REUTERS/Kylie Cooper)

Sequía histórica y adaptación forzada

La sequía es el telón de fondo de toda la crisis. Según San Antonio Express-News, desde 2019 el déficit de lluvias en Texas supera las 65 pulgadas (más de 165 centímetros), equivalentes a más de dos años típicos de precipitaciones. Los niveles de agua en el Edwards Aquifer están en mínimos históricos, incluso por debajo de la gran sequía de los años 50.

Paul Bertetti, de la Edwards Aquifer Authority, calificó el episodio como “al menos la segunda peor sequía” desde la creación de la agencia.

Robert Mace, del Meadows Center for Water and Environment de la Texas State University, explicó que la gravedad de la sequía actual rivaliza con la de los años 50, aunque ahora las temperaturas más altas aceleran la pérdida de humedad y reducen la recarga de ríos y embalses.

La falta de lluvias prolongada obliga a replantear estrategias y acelera cambios en la producción ganadera (REUTERS/Annie Rice)

Testimonios como el de Bryan Davis, productor y funcionario rural, muestran el impacto en la vida cotidiana: antes de la sequía, obtenía dos o tres cortes anuales de heno para alimentar a su ganado, pero en los últimos dos años solo logró uno, lo que lo obligó a gastar mucho más para mantener vivas a sus vacas. Calculó que algunos de sus costos se cuadruplicaron.

Davis recordó que su familia política ocupa tierras en el noreste de San Antonio desde los años 40 y que muchos productores mayores comparan la situación actual con la gran crisis de los 50.

Los expertos advierten que ni siquiera lluvias intensas recientes alcanzan para revertir la situación. Mace estimó que hay un 70% de probabilidades de que el sur de Texas entre este año en condiciones de El Niño, con clima más fresco y húmedo, pero ese efecto no llegaría antes del otoño o el invierno. Bertetti advirtió que harán falta dos o tres años para saber si la región salió de la sequía.

El aumento de los costos de insumos para alimentación animal agrava la situación de los productores rurales (REUTERS/Daniel Becerril)

Estrategias para sobrevivir y futuro incierto

En este contexto, los ganaderos buscan alternativas para resistir:

  • Concentrar el ganado en pasturas más pequeñas y dejar otras áreas vacantes.
  • Vender directo a los consumidores para reducir costos de intermediación.
  • Implementar la captación de agua de lluvia, una práctica que Davis heredó de su abuela, sobreviviente de la sequía de los 50: “Cada gota importa”.

Mientras tanto, la combinación de oferta limitada, costos elevados y clima adverso mantiene la presión sobre los precios y la incertidumbre en el sector ganadero de Texas y de todo Estados Unidos. La recuperación del mercado llevará tiempo y dependerá tanto de la evolución climática como de la capacidad de adaptación de los productores.

 El mercado estadounidense experimenta subas históricas en alimentos básicos, mientras quienes abastecen la cadena productiva sortean falta de lluvias, insumos más caros y menor capacidad operativa     

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