EEUU
La comunidad centroamericana impulsa la economía de California, pero enfrenta brechas sociales

La economía de California recibe un impulso decisivo gracias a la mano de obra y el dinamismo empresarial de la población latina, que hoy constituye cerca del 40% de todos los residentes del Estado.
Este grupo sostiene sectores clave como la agricultura, la construcción, el comercio, garantizando una fuerza laboral activa y creciente para las próximas décadas; sin embargo, a pesar de ser un pilar económico, los latinos enfrentan marcadas desigualdades sociales.
Entre los latinos, los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños conforman una parte significativa de la población migrante que experimenta estas brechas.
Hasta 2025, California es hogar de al menos 267,160 salvadoreños, la mayoría radicados en el área de Los Ángeles; 1,280,871 guatemaltecos que han requerido asistencia consular, aunque se estima que la cifra real es mayor por el subregistro; y 39,800 hondureños en Los Ángeles.
Estas comunidades, a pesar de su aporte y arraigo, enfrentan desigualdades estructurales que se reflejan en menores tasas de acceso a educación superior, vivienda propia y mejores salarios en comparación con otros grupos.
A nivel laboral, los latinos representan el 39% de la fuerza de trabajo en California, con una participación del 74% entre los hombres y del 60% entre las mujeres, superando en ambos casos a sus pares no latinos, según el informe “State of Latinos in California, 2026”, publicado en mayo.
La concentración de latinos en sectores como la construcción, la agricultura y los cuidados implica menor protección sindical y mayores riesgos de automatización.
Por ejemplo, el 33% de los hombres latinos y el 28% de las mujeres latinas laboran en puestos con alto riesgo de ser reemplazados por tecnología, el doble de la tasa de trabajadores no latinos. Además, el acceso a empleos en servicios profesionales sigue siendo limitado, lo que restringe la movilidad económica de esta comunidad.
Las desigualdades salariales son persistentes. El salario mediano por hora es de $18 para las mujeres latinas y $20 para los hombres latinos, mientras que sus contrapartes no latinas ganan $29 y $35, respectivamente.
Incluso entre quienes tienen título universitario, la brecha persiste: una mujer latina con estudios superiores gana en promedio $31 por hora, mientras que un hombre no latino con el mismo nivel educativo alcanza los $52.
La pobreza afecta al 19% de los trabajadores latinos y la cifra asciende al 17% en el caso de los no ciudadanos.
Aunque los latinos representan más de la mitad de los beneficiarios de programas sociales como CalFresh y Medi-Cal, los inmigrantes indocumentados enfrentan mayores obstáculos para acceder a estos servicios, especialmente por requisitos legales y temor vinculado a su estatus migratorio.

En materia de educación, solo el 16% de los adultos latinos ha completado estudios universitarios, en contraste con el 47% de los adultos no latinos.
Además, el 32% no finalizó la secundaria, frente a un 7% entre los no latinos.
Si bien existe un avance generacional el 22% de latinos de 25 a 34 años ya cuenta con título universitario la brecha educativa con jóvenes no latinos sigue siendo amplia. Esta diferencia en la formación académica influye directamente en las oportunidades de empleo y en la capacidad de obtener mejores salarios.
El acceso a la vivienda es otro de los grandes desafíos. Solo el 45% de los hogares latinos en California es propietario de su vivienda, frente al 60% entre los no latinos.
Los hogares encabezados por mujeres latinas presentan las tasas más bajas de propiedad. Además, las viviendas latinas suelen valer $229,000 menos que las de la población no latina, y el 58% de los inquilinos latinos destinan más del 30% de sus ingresos al pago de la renta, lo que incrementa el riesgo de inestabilidad habitacional. Las familias no ciudadanas son las más vulnerables, enfrentando tanto mayores cargas de vivienda como riesgo de desplazamiento.
La cobertura de salud también refleja desigualdades importantes. El 12% de los latinos carece de seguro médico, cifra que se eleva al 30% entre quienes no son ciudadanos. Aunque California ha implementado políticas para ampliar el acceso a la atención médica, los cambios presupuestarios recientes han impactado especialmente a los adultos indocumentados, quienes continúan siendo el grupo más expuesto a la falta de protección sanitaria.
A pesar de estas barreras, el emprendimiento latino ha mostrado un crecimiento notable, con un aumento del 44% en el autoempleo entre 2008 y 2022. Pero, el ingreso mediano de estos negocios representa solo el 62% del logrado por sus pares no latinos, y la mayoría continúa sin formalizarse, lo que restringe su acceso a crédito y apoyos para crecer.
El futuro de California depende en gran medida de la superación de estas brechas de oportunidad. Garantizar el acceso equitativo a educación, empleos de calidad, salud y vivienda es fundamental para fortalecer a la comunidad latina y, con ella, al conjunto de la economía y la sociedad del estado.
El dinamismo y el aporte laboral de la población de origen latino representan una base fundamental para el desarrollo estatal, aunque persisten desigualdades notables en el acceso a educación, vivienda, empleos bien remunerados y servicios de salud
