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Lino Cheng, representante de Taiwán en España: "España no puede tener una política sana con China sin una equilibrada con Taiwán"
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Taiwán funciona de facto como un Estado independiente, pero su soberanía sólo la reconocen apenas una docena de países. España no se encuentra entre ellos, de ahí que a su representante diplomático en nuestro país no se le pueda denominar directamente como embajador. A pesar de este estatus, la isla es una fuerza económica clave, un líder mundial en tecnología informática y su futuro ha estado en el epicentro de la cita Xi -Trump, los protagonistas de la rivalidad geopolítica más grande del siglo XXI.
PREGUNTA. Se ha echado de menos la voz de Taiwán entre tanta declaración de Donald Trump y Xi Jinping durante la cumbre que ambos líderes han mantenido en Pekín. ¿Cómo se ha vivido desde la isla?
RESPUESTA. Durante la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, ambos líderes hablaron sobre el tema de Taiwán, volviendo a colocar el asunto bajo el foco de la atención internacional. Esto refleja claramente un hecho evidente: que las relaciones a través del Estrecho de Taiwán nunca han sido un asunto interno, tal como afirma el Gobierno chino, sino que, desde el principio, forman parte de las relaciones internacionales y deben ser consideradas bajo el marco del orden internacional.
P. Pero, tras el encuentro, ¿ha aumentado la preocupación en Taiwán?
R. El presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio han reiterado que la política y la postura de Estados Unidos hacia Taiwán no han cambiado, y mantenemos canales de comunicación abiertos y fluidos con la parte estadounidense para una comunicación activa. Existe un consenso bipartidista en el Congreso estadounidense para apoyar a Taiwán, y la cooperación entre Taiwán y Estados Unidos siempre se ha demostrado a través de acciones.
P. ¿Quién defenderá a los taiwaneses si Washington no lo hace? ¿Se puede suplir esta ayuda en caso de que Trump finalmente les abandonara?
R. Esta duda que surge de su pregunta proviene de un malentendido muy común a nivel internacional. Si bien el apoyo internacional es, sin duda, vital para la seguridad de Taiwán, este planteamiento asume que dicha seguridad depende única y exclusivamente de la protección de Estados Unidos u otras ayudas externas. Tal premisa ignora dos realidades fundamentales: primero, la determinación de Taiwán para su propia autodefensa, subestimando la capacidad de nuestra propia industria de defensa nacional; segundo, pasa por alto el significado estratégico que tiene para nuestra autodefensa la continua integración de Taiwán en el mercado internacional. En particular, dentro de la cadena de suministro industrial de alta tecnología, como la inteligencia artificial o los chips de última generación, en la que Taiwán ya es un proveedor indispensable a nivel mundial. Este hecho no solo aporta prosperidad económica al país, sino que, en la práctica, constituye una estrategia fundamental para reforzar nuestra propia autodefensa.
P. ¿Qué esperan de Europa? ¿Cómo valoran su papel? ¿Cree que los países de la UE les están fallando al realizar tantos viajes a Pekín?
R. Europa siempre ha desempeñado un papel importante en las relaciones internacionales. En los últimos años, la interacción entre Taiwán y muchos países europeos ha cosechado excelentes resultados, que incluyen la cooperación en industrias de alta tecnología, así como los intercambios económicos, comerciales y culturales. Esto ha llevado a que muchas naciones europeas adopten enfoques más pragmáticos y flexibles en sus relaciones con Taiwán. Nosotros no buscamos desafiar las relaciones existentes entre los países europeos y China, sino comprometernos a ser un socio confiable para Europa. Los esfuerzos conjuntos que hagamos ambas partes van a ser de gran relevancia para mantener la paz y la estabilidad tanto en la región del Estrecho de Taiwán como en todo el mundo.
P. ¿Y España? ¿Es el Gobierno de Pedro Sánchez el mayor aliado europeo de China?
R. Actualmente, el Gobierno de España parece ser un aliado importante de China en Europa, pero como socio de la Unión Europea también ha de seguir su estrategia de 'reducción de riesgos' en sus relaciones con China. No puede haber una política sana hacia China sin una política equilibrada hacia Taiwán. Las naciones democráticas de la región de Asia-Pacífico, como Taiwán, pueden ser otra opción de cooperación prioritaria para España y la Unión Europea. Ello implica reconocer a Taiwán como un socio económico y tecnológico global de alta calidad y confiabilidad.
P. Trump ha asegurado que habló con Xi sobre Taiwán y que dejó en el aire la aprobación de un importante paquete de armas para la isla, al considerar que era una "buena ficha de negociación" para Washington. ¿Sería un duro revés para Taiwán no lograr finalmente la venta de armas?
R. La cooperación en seguridad y la adquisición de armas entre Taiwán y Estados Unidos son elementos clave para mantener la paz y la estabilidad regional. Esta relación a largo plazo se fundamenta en la Ley de Relaciones con Taiwán, la cual no solo representa el compromiso de seguridad de Estados Unidos hacia Taiwán, sino que también ha constituido, durante mucho tiempo, la fuerza de disuasión más importante contra las acciones que socavan la paz y la estabilidad en la región. Taiwán continuará adquiriendo armamento suficiente para su autodefensa a través de este mecanismo sin renunciar a impulsar el desarrollo de su industria de defensa nacional, aprovechando sus propias ventajas tecnológicas e industriales.
P. ¿Se ha convertido Taiwán en una moneda de cambio entre EEUU y China? Su presidente, Lai Ching-te, ha dicho: "Taiwán no será sacrificado ni intercambiado".
R. Esto evoca la política de apaciguamiento entre las naciones europeas que al final desencadenó la Segunda Guerra Mundial. De volver a ocurrir un escenario así, la preocupación no debería limitarse únicamente a Taiwán, sino a todas las naciones del mundo. Taiwán se encuentra en el centro de los intereses globales clave y es un socio fundamental para la industria tecnológica de Estados Unidos. Por lo tanto, la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán jamás serán sacrificadas ni utilizadas como moneda de cambio. Taiwán no solo es un nodo crucial para la seguridad del Indo-Pacífico, es también el núcleo del desarrollo global de la inteligencia artificial y los semiconductores, así como un socio indispensable en la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Mientras Taiwán se mantenga como el núcleo de los intereses globales, cualquier acto que socave la paz y la estabilidad en el Estrecho no solo representará un desafío flagrante a las reglas y al orden internacional, sino que también generará un impacto severo en la seguridad del Indo-Pacífico, en las cadenas de suministro globales y en la economía mundial.
P. Taiwán siempre ha luchado por su reconocimiento oficial en todo el planeta. Ahora parece que la única forma de evitar una guerra es mantener el statu quo actual y no ir más allá. ¿Adoptará Taiwán un perfil bajo? Es decir, ¿apostará por hacer el menor ruido posible o seguirá alzando la voz?
R. Hay que enfatizar que Taiwán no enfrenta un problema de independencia. Su nombre oficial es República de China. Desde 1911, la República de China, esto es, Taiwán, ha sido un Estado democrático, soberano e independiente, y ha mantenido dicho estatus hasta el día de hoy. Asimismo, Taiwán se mantiene firme en la defensa del statu quo y sostiene de manera inquebrantable que su soberanía no puede ser violada ni anexionada. Es una realidad innegable que la República Popular China jamás ha gobernado a Taiwán ni un solo día, lo que ha sido aclarado públicamente por nuestro presidente Lai Ching-te tras la reunión entre Trump y Xi. Como actor responsable en la región y en las relaciones a través del Estrecho, Taiwán no provocará ni escalará el conflicto, pero tampoco renunciará a su soberanía ni a su dignidad bajo presiones. Taiwán continuará esforzándose por ser tratado como un país normal, y seguirá trabajando para que la voz de sus 23 millones ciudadanos sea escuchada en la comunidad internacional.
