Mundo Motor
¿Son más frecuentes o peligrosos los incendios de coches eléctricos?
Los estudios señalan que se dan menos que en los coches de combustión, pero la química y partes de la batería sí hacen que sean más intensos y que requieran técnicas distintas, y más dificultosas, para ser extinguidos. Leer
Varios coches ardieron ayer en un garaje particular de Alcorcón, en un siniestro iniciado por uno eléctrico. Dos bomberos fallecieron intentando apagar el fuego.
La causa más común es lo que ocurrió en ese garaje: un accidente que dañe las baterías, las rompa o perfore provocando una reacción química (al reaccionar el lítio con el oxígeno) que inicia el fuego. Mucho más improbable es que se origine de forma espontánea, por un defecto de las mismas. Otra posibilidad es que el vehículo se recargue en una instalación eléctrica defectuosa, que se sobrecaliente y provoque un incendio que luego se extienda al resto del automóvil, afectando también a las baterías, que es lo que conviene evitar a toda costa.
Varios estudios señalan que no. Al contrario, sufren menos siniestros de este tipo. Por ejemplo, un informe realizado por la Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB) y referido a los años 2018 a 2023, revela que la mejora en la tecnología de las baterías ha hecho que los coches eléctricos sean más seguros y menos propensos a incendiarse que los modelos de combustión. En este sentido, una investigación difundida por la asociación Aedive recoge, a partir de datos de casi 800.000 automóviles, que la probabilidad de incendio en un automóvil moderno es de solo 3,2 casos por cada 10.000 automóviles, dato que baja hasta los 2,9 en el caso de los eléctricos. Finalmente, la OCU indica -a partir de estudios realizados en los países nórdicos, Australia y EEUU- que «un coche con motor de combustión diésel o gasolina tiene un riesgo 10 veces mayor de empezar a arder que uno de baterías».
Tienen una intensidad y picos de fuego mayores, sobre todo cuando el fuego llega a la batería y las celdas pueden ir explotando unas tras otras. Por eso es fundamental inyectar agua u otro agente extintor directamente en ellas. Si no, se derrocharán miles de litros: hasta 200.000 se usaron el pasado septiembre en el fuego de un camión Tesla Semi Truck. Y hubo que cortar la carretera 14 horas hasta asegurarse de que la pila se había enfriado del todo. Según la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, cuando una batería de ion-litio (las más normales) se incendia, las temperaturas pueden superar los 1.000 °C, emitiendo gases tóxicos (en especial fluoruro de hidrógeno) que obligan a los bomberos a atacarlos con su equipo al completo y equipos de respiración autónoma. Además, pueden reactivarse incluso después de haber sido apagados, ya que el calor puede dañar celdas adyacentes en la pila. Por eso son especialmente graves en espacios cerrados como los garajes.
Siempre y cuando se utilice el equipo adecuado y se sigan las recomendaciones del fabricante. Es más, miles de españoles los han instalado ya en garajes comunitarios y recibido ayudas para ello. Además, las normativas exigen que las nuevas promociones con más de 20 viviendas estén preparadas para que todas las plazas puedan contar con un punto de recarga. Ahora bien, es importante que esa instalación la hagan profesionales y no conviene sobrecargar los enchufes: conectar un vehículo eléctrico a uno doméstico, como el de la lavadora, está permitido, pero puede generar un calor considerable si se usa durante largos periodos y a altas potencias.
No. Incluso, algunas compañías los priman con pólizas más bajas. Entre otras razones, porque sus conductores corren menos y circulan más tranquilos para no ‘fundir’ la batería.