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Quique fecha el inicio del declive de Chen: “Nos pusimos palos en las ruedas”
Se cumplirán en un par de semanas (el próximo día 20) siete años de la destitución de Quique Sánchez Flores, el primer entrenador firmado por Chen Yansheng y Rastar Group como propietarios del Espanyol. “El sentimiento que tengo de mi paso por el Espanyol es de felicidad. No me queda un recuerdo amargo, ni trabado”, aseguró el entrenador, este jueves, en una extensa conversación en el canal de Twitch del periodista Javier de Haro.
El extécnico del Espanyol lamenta el paso atrás del club en el verano de 2017 cuando podían haber ido “como un cohete”. Y se sincera sobre su intento de huida al Stoke City.
Se cumplirán en un par de semanas (el próximo día 20) siete años de la destitución de Quique Sánchez Flores, el primer entrenador firmado por Chen Yansheng y Rastar Group como propietarios del Espanyol. “El sentimiento que tengo de mi paso por el Espanyol es de felicidad. No me queda un recuerdo amargo, ni trabado”, aseguró el entrenador, este jueves, en una extensa conversación en el canal de Twitch del periodista Javier de Haro.
“En el primer año me divertí muchísimo, todo estaba a favor de obra. El segundo se pudo haber hecho más fácil, tengo la sensación de que nos pusimos palos en las ruedas y una temporada que debía haber sido más sencilla que la primera no se llevó a término, aunque el objetivo quedó cumplido, que el Espanyol no sufriera. Veníamos de años difíciles y pasamos a otro nivel”, resumió Quique, quien terminó en octava posición ese curso 2016-17.
Albiol, Borja Valero, Banega…
“Había vivido una transformación de un equipo sufridor que tenía potencial, y hubo un momento, al finalizar la temporada 2016-17, en que con poco se podía haber dado un salto fundamental. No se trataba de ir a por 12 jugadores, se trataba de apuntalar con cuatro para que el equipo fuera un cohete. Era situarse en un top-10 y que, a partir de ahí, sucedieran cosas”, reflexionó el entrenador, quien admitió que intentó los fichajes de Raúl Albiol, Borja Valero y Éver Banega. Y que negó ningún interés personal ni económico en la llegada, también en ese verano de 2017, de Álvaro Vázquez.

“La segunda plantilla fue inferior a la primera. En lugar de subir el nivel de exigencia para un grupo que va a ser peor, hay que ser carnales, valientes y decir que los objetivos descienden. Lo que no puede ser es que seas entrenador y portavoz de todo eso”, lamentó un Sánchez Flores que dijo no haberse sentido “nunca engañado”, y que en la pretemporada 2017-18 no planteó irse porque le parecía “muy cobarde irse de un proyecto que había ido bien en el primer año porque el club no podía afrontar los fichajes que yo quería”.
“Lo que me entristecía era no poder conseguir ese siguiente paso. Lo que hice fue tirar para adelante. La clave del segundo año fue que la fuerza de la dirección deportiva se puso más en el vestuario que en el entrenador. Esa deriva no fue tan positiva”, destacó.
Javi Gracia iba a sustituirle
Lo que sí admitió Quique en la charla fue que, en enero de 2018, tenía hecha su salida al Stoke City, y que a su vez el Espanyol tuvo atado a Javi Gracia como su reemplazo. “Yo tenía claro que me iba”, sentenció. Y detalló el contexto en que llegó el club inglés: “No me gustaba la deriva que había tomado la temporada, era un poco inentendible. Hubo protestas hacia el entrenador en algún partido, cuando el equipo se movía entre la novena y la decimosegunda plaza. Y éramos competitivos: le ganamos al Atlético, al Madrid, al Barcelona en Copa…”.

A partir de ese momento, “la relación con el club quedó tocada y casi hundida. Ahí se rompió algo con la afición, y a partir de eso se distorsionó todo y fue bastante incómodo”.
La reunión en el bufete de Rousaud
Tan solo tres meses después, se produjo su destitución, de la que tiene un funesto recuerdo con el exvicepresidente perico Adolf Rousaud como protagonista: “Nunca debí aceptar esa reunión en el despacho de un directivo, tendría que haberlo hecho en un espacio del Real Club Deportivo Espanyol. Era un despliegue de autoridad totalmente innecesario y anacrónico tener que acudir a un despacho de abogados”.
Visto con “perspectiva general”, considera ahora Quique Sánchez Flores que “fueron dos años en que no se pasaron apuros ni dificultades grandes. Al contrario, nos preguntábamos si ser octavo no era suficiente y el objetivo era Europa”, afirmó. Y expresó su pesar por el momento actual de un Espanyol que ha descendido dos veces en un lustro: “Duele porque hay mucha angustia. Me fastidia mucho pensar en la gente, que en lugar de disfrutar está en un estado de agonía”. Aunque confía plenamente en la permanencia.
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