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Lamine, en otra dimensión
Noche grande, noche de Lamine, viene a decir ya el axioma. Porque el ‘19’, que tenía seis años la última vez que Madrid y Barça se enfrentaron en una final de Copa, se agiganta proporcionalmente a la dimensión del partido que juega. Es posible que, aún con 17 años, el Golden Boy no sea todavía consciente de todo lo que carga ya a sus espaldas. Mientras se entera (o ya lo sabe), se lo pasa en grande en los días más señalados. Ya sucedió la temporada pasada, cuando su explosión. Jugó una eliminatoria de Champions espectacular contra el PSG, se dio a conocer mundialmente con un amistoso ante Brasil en el Bernabéu; y terminó de presentarse al mundo en la Eurocopa con tres partidos finales (Alemania, Francia e Inglaterra) que lo colocaron ya en otra dimensión.
Cuanto más grande es el partido, más aparece el ‘19’. Este curso se ha exhibido en el Bernabéu, Yeda, dos veces en el Metropolitano, Dortmund… Y ya viene de una gran Eurocopa. Lleva 19 asistencias.
Noche grande, noche de Lamine, viene a decir ya el axioma. Porque el ‘19’, que tenía seis años la última vez que Madrid y Barça se enfrentaron en una final de Copa, se agiganta proporcionalmente a la dimensión del partido que juega. Es posible que, aún con 17 años, el Golden Boy no sea todavía consciente de todo lo que carga ya a sus espaldas. Mientras se entera (o ya lo sabe), se lo pasa en grande en los días más señalados. Ya sucedió la temporada pasada, cuando su explosión. Jugó una eliminatoria de Champions espectacular contra el PSG, se dio a conocer mundialmente con un amistoso ante Brasil en el Bernabéu; y terminó de presentarse al mundo en la Eurocopa con tres partidos finales (Alemania, Francia e Inglaterra) que lo colocaron ya en otra dimensión.
Esta era, seguramente, su temporada más difícil, la de la confirmación. Y el chico criado en Rocafonda ha demostrado un control del escenario inesperado. Decidió salir de la burbuja de La Masia para vivir solo en un piso cercano a la Ciutat Esportiva. Rodeado de los suyos, pero solo. Su rendimiento, del que se esperaban numerosos picos, está teniendo un nivel de regularidad altísimo. Y lo que más impresiona es que, ahora que empieza a ser consciente de todo lo que se mueve a su alrededor, es capaz de asumir su condición de crack y rendir en los días grandes. Lamine lleva 13 goles y 19 asistencias con el Barça esta temporada. Pero lo que más impacta es que prácticamente no ha fallado en ningún día grande. Por avisar, en la primera jornada de Liga dio una asistencia clave en el 1-2 con el que el Barça resolvió la victoria contra el Valencia. En el primer partido de Champions, pese a la derrota, se echó al equipo a la espalda y marcó en Mónaco. Un gol de listo, metiendo el cuerpo como lo hacen los veteranos. O los que han crecido jugando en la calle como él.
Y luego, lo que ya conocen todos. Festival en el Bernabéu, con su primer gol en los Clásicos. Recital en Yeda, levantando su primer título de ‘ley’ con el Barça (en la temporada 2022-23 se estrenó con el primer equipo y en su palmarés ya está la Liga, pero de manera testimonial). Partidos espectaculares contra Bayern y Dortmund, gol decisivo en la Liga contra el Atlético; y asistencia clave en el Metropolitano para meter a su equipo en la final de Copa. No falla en ningún gran día, sin importarle que esté en un momento decisivo de su carrera, pendiente de firmar su primer gran contrato con un club que ya le ha hecho dos propuestas a las que ha dicho no, pero convencido de que seguirá de azulgrana por más que ahora los nuevos problemas de fairplay financiero puedan dificultar una firma que Joan Laporta quiere vender como un éxito y una de sus primeras banderas para el 2026 de elecciones que espera en Can Barça. Lamine, aunque da miedo decirlo con 17 años, está ya en otra dimensión.
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