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Es uno de los personajes reales más odiados de ‘Titanic’ pero era inmerecido: la historia del superviviente se desmintió un siglo después

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Lo primero que hizo James Cameron cuando recibió luz verde por parte de 20th Century Fox para hacer una película sobre el hundimiento de Titanic en 1912 fue hacer una serie de inmersiones a los restos del naufragio para recabar toda la información posible sobre la fisonomía del barco y grabar…

Artículo original publicado en SensaCine

​Joseph Bruce Ismay fue apodado como «el mayor cobarde de la historia», pero ayudó a salvar cientos de vidas  

Joseph Bruce Ismay fue apodado como «el mayor cobarde de la historia», pero ayudó a salvar cientos de vidas

Lo primero que hizo James Cameron cuando recibió luz verde por parte de 20th Century Fox para hacer una película sobre el hundimiento de Titanic en 1912 fue hacer una serie de inmersiones a los restos del naufragio para recabar toda la información posible sobre la fisonomía del barco y grabar un montón de imágenes que usaría para la película. Después, invirtió los siguientes meses investigando en profundidad, documentándose con toda la información existente y hablando con las familias de los supervivientes y víctimas, así como con los supervivientes que le fue posible.

Aunque el eje central de Titanic era la historia de amor de dos personajes ficticios, Cameron introdujo la historia de algunos de los pasajeros reales que viajaban a bordo del RMS Titanic en su primer y único viaje. Algunos, como la adinerada Molly Brown que interpretó Kathy Bates, el capitán Smith (Bernard Hill) o el diseñador del barco Thomas Andrews (Victor Garber) tuvieron un papel más prominente, mientras que muchos otros aparecían en papeles muchos más secundarios.

Uno de los personajes reales que todos recordamos en Titanic es el presidente de la White Star Line, la compañía que creó el Titanic, Joseph Bruce Ismay. Tras la muerte de su padre, que había sido refundador de la compañía, Joseph Ismay se hizo cargo del negocio. Ismay viajaba a bordo del trasatlántico en su viaje inaugural y fue uno de los supervivientes de la tragedia.

En la película, Joseph Bruce Ismay es encarnado por Jonathan Hyde como u n hombre grosero y altivo que, con ansias de recibir los halagos de la prensa por la rapidez del barco, anima al capitán Smith para aumentar la velocidad. Tras la colisión, el personaje tarda en aceptar que el barco se hunde, pero cuando lo hace no duda en meterse en un bote para salvar su vida.

Lo que James Cameron mostró en Titanic es la historia que trascendió de Ismay, quien durante mucho tiempo tuvo que cargar con su mala reputación. El hecho de que subiera a bordo de un bote salvavidas antes que otros pasajeros fue duramente criticado y llegó a ser señalado como uno de los mayores cobardes de la historia. También se le acusó de haber abaratado costes. Sin embargo, con el paso del tiempo diversas investigaciones han ayudado a limpiar su nombre.

Para empezar, la investigación llevada a cabo para depurar responsabilidades no consideró que Ismay fuera culpable. Además, aunque algunos supervivientes ofrecieron testimonios que culpaban al empresario, como que le habían visto animar al capitán a ir más rápido o con un informe que avistamiento de icebergs en la mano, estos fueron desmentidos por los miembros de la tripulación superviviente. Al parecer, sus actos fueron todo lo opuesto a lo que se dijo de él e Ismay habría sido un héroe que colaboró muy activamente a ayudar a la gente a subir a los botes y que solo subió a uno de los últimos después de ver que nadie más se subía y que iba a ser bajado con asientos libres.

Todo esto se recoge en un libro publicado en 2022 Understanding J. Bruce Ismay: The True Story of the Man They Called ‘The Coward of Titanic escrito por Clifford Ismay, un descendiente del empresario.

La vida de Ismay tras sobrevivir al naufragio fue miserable. Además de la campaña por una parte de la prensa -al parecer medios que pertenecían a un enemigo personal- por desprestigiarle, el empresario tuvo que dimitir al año siguiente y pasó toda su vida atormentado pensando que había subido a un bote salvavidas mientras otra gente se había ahogado. Su salud mental se vio gravemente afectada y aunque dedicó su vida a labores humanitarias y sociales manteniendo un perfil bajo, nunca llegó a recuperarse del todo. Finalmente murió a consecuencia de una trombosis en 1937 sin que su nombre se hubiese limpiado.

 

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