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Suzuka, Senna, Prost y la FIA: “Es una manipulación”

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Cualquier aficionado medio a la Fórmula 1 reconoce a la perfección la foto que ilustra estas letras y (casi) ninguno escapa a uno de los momentos icónicos del Gran Circo y una de las rivalidades más feroces que ha existido jamás: Ayrton Senna contra Alain Prost, mano a mano con los McLaren MP4/5 motorizados por Honda en el año 1989. Pero para comprender mejor la emblemática foto hay primero que retroceder en la historia y luego avanzar. Porque esta foto, reconocida por (casi) todos, tiene unas causas y unas consecuencias.

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El Mundial de F1 de 1989 se decidió en favor del francés tras un accidente junto al brasileño, compañeros en McLaren, en la chicane de entrada a meta.  

Cualquier aficionado medio a la Fórmula 1 reconoce a la perfección la foto que ilustra estas letras y (casi) ninguno escapa a uno de los momentos icónicos del Gran Circo y una de las rivalidades más feroces que ha existido jamás: Ayrton Senna contra Alain Prost, mano a mano con los McLaren MP4/5 motorizados por Honda en el año 1989. Pero para comprender mejor la emblemática foto hay primero que retroceder en la historia y luego avanzar. Porque esta foto, reconocida por (casi) todos, tiene unas causas y unas consecuencias.

Entre las causas está la de meter a dos gallos en el mismo corral. El primero en llegar a Woking fue Prost. Debutó en la F1 con McLaren-Ford en el GP de Argentina de 1980. Acabó sexto esa carrera y en 15º lugar en el mundial de pilotos, con 5 puntos. Tuvo fuertes accidentes durante aquella campaña, quizá el más recordado fue el del GP de los Estados Unidos de ese año, en el trazado de Watkins Glen, en la curva 10 durante los libres del viernes. Se golpeó la cabeza con el volante de su McLaren y sufrió una conmoción cerebral, lo que le obligó a perderse la carrera. Esto permitió al holandés Jan Lammers comenzar la carrera, y Prost, que ya había sufrido 8 fallos mecánicos durante la temporada, decidió dejar McLaren para el equipo de fábrica Renault. Volvería a Woking en 1984 en busca de un Mundial que rozó con el fabricante de su país el año antes. Y lo logró en 1984, 1985 y 1989, año este último de la emblemática foto.

El otro gallo fue Ayrton Senna. El brasileño llegó a la F1 en 1984 para pilotar para Toleman. En 1985, 1986 y 1987 pilotó para Lotus y en 1988 buscó en McLaren, como Prost, su ansiado título de campeón del mundo. Y fichó por McLaren gracias a la mediación de ‘El Profesor’, según contó el francés en el podcast de la F1 Beyond The Grid: “Le pedí a Ron (Dennis) y a Honda que pusieran a Ayrton en el equipo. Fue muy sencillo. Estábamos en Japón, en una reunión en una habitación de hotel. Querían ponerme a mí con (Nelson) Piquet y pregunté por qué. Nelson era un buen amigo, a Ayrton no lo conocía. Dije, ¿por qué queréis a Nelson? Tenemos a un joven, con mucho talento, necesitamos tener lo mejor para el equipo, tenía poder de veto (sobre su compañero), podía decir que no. Nunca me arrepentí de nada porque cuando haces cosas, las haces porque sientes que es lo mejor”.

McLaren escuchó a Prost y fichó a Senna, quien en su primer año en Woking, 1988, ganó el Mundial. Y se acabó el buen rollo para la temporada siguiente. “Ya ese año (1989) noté una preferencia general hacia Ayrton. La afición se dividió entre él y yo. Alain era el malo y Senna el joven que ascendía” comentó en su momento el francés. ‘El Profesor’ y ‘Magic’ mostraron su superioridad a lo largo de la temporada y la fricción aumentó en Ímola, tres carreras antes de llegar a Japón. Senna adelantó a Prost en la resalida de la carrera, algo que molestó profundamente a Alain: “Senna no ha respetado nuestro pacto”, dijo en referencia a un supuesto acuerdo que establecía que no se atacarían.

En cualquier caso, la escalada continuó y se llegó a Suzuka. McLaren tenía el título de constructores atado y al de pilotos solo optaban sus dos conductores. Prost aventajaba en 4 puntos a Senna en una época en la que puntuaban los seis primeros de cada carrera con 9,6,4,3,2 y 1 punto, respectivamente, y solo contaban para la general los 11 mejores resultados. Un lío que se resumía en que si Senna quería llegar a Australia con opciones debía ganar. Y a Prost le valía con que ninguno sumase puntos en Japón para cerrar el título en Suzuka. Que fue exactamente lo que ocurrió, con la FIA (por entonces FISA) y su presidente Jean-Marie Balestre, francés, mediante.

Los dos McLaren lucharon a brazo partido durante todo el GP de Japón de ese año y Senna en la vuelta 47 de 53 intentó adelantar en la chicane de entrada a meta a Prost para ganar la carrera. Prost no lo iba a permitir. Y chocaron, quedando los dos en paralelo fuera de la pista. El McLaren del francés no pudo reanudar la marcha, pero sí el del brasileño, que volvió a arrancar y ganó la carrera. Pero los comisarios y Balestre le eliminaron, porque consideraron que Senna fue empujado para reemprender la marcha y además acortó la chicane. El título era para Prost ante la indignación mayúscula de Ayrton. “Todo el mundo vio la manipulación de aquel campeonato. Mi victoria no interesaba. Es una situación lamentable para el deporte y que refleja el ambiente político y sucio de la Fórmula 1”, dijo sobre el asunto un Ayrton Senna después de la carrera que fue adjudicada a Alessandro Nannini. Fue su primera y única victoria en F1.

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Tras la carrera y meses posteriores, la FIA se justificó ante Ron Dennis, jefe de McLaren, en una carta: “No hay pruebas de grupo de presión o que la Federación influyera de alguna forma en las decisiones referentes al campeonato de 1990″. Además, Balestre comunicó a los medios que las afirmaciones de Senna eran motivo suficiente para sancionarle y dejarle fuera de la F1. Dennis intentó convencer a Senna para que deshiciera el “malentendido” a la vez que negociaba con Balestre para rebajar el tono. El brasileño no pidió disculpas e incluso afirmó: “No me gusta la política”. Las tensiones fueron rebajándose con el esfuerzo de Dennis negociando con Balestre y Senna, uno exigía cierta humillación y el otro no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer. Finalmente, Senna escribió la carta que le pedía su jefe de McLaren y Honda. Lo hizo en el último instante, presionado, y escribió en portugués, que luego fue traducida al inglés y más tarde al francés, para que le llegara a Balestre. El piloto se ganó el favor del público en contra del presidente de la Internacional, que vendió aquello como una especie de victoria personal pero que salió más debilitado que nunca. Tres año después dejaría la presidencia de la FIA en manos de Max Mosley, el hombre de confianza de Bernie Ecclestone que era el presidente de la asociación de constructores.

Y como decíamos antes, el momento que ilustra este texto tuvo unas consecuencias como se ha visto. Pero hubo más: Prost dejó McLaren y fichó por Ferrari. Y en 1990, en ese mismo circuito de Suzuka Senna se cobró la venganza, cuando ambos pilotos, enemigos dentro de la pista, chocaron después de la salida. Ese 1990 el título sería para Senna, pero esa es otra historia.

 

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