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Operativo de inteligencia de Brasil tensa relación con Paraguay

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​La información sobre el espionaje brasileño, que comenzó en el gobierno de Jair Bolsonaro, fue difundida en medio de una negociación sobre energía de ambas naciones.  

La revelación de una operación de espionaje contra Paraguay gestada durante el Gobierno del ahora expresidente Jair Bolsonaro tensó este martes (01.04.2025) las relaciones entre Brasilia y Asunción, que convocó al embajador brasileño y suspendió de forma indefinida unas negociaciones relacionadas con la represa binacional de Itaipú.

«Esta es una violación del derecho internacional, la inmiscusión en asuntos internos por parte de un país en otro», afirmó, en una conferencia de prensa, el ministro paraguayo de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez.

El funcionario se pronunció un día después de que el portal ‘UOL’ revelara el operativo, organizado por la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), que tenía por objeto obtener informaciones confidenciales relacionadas con las tarifas de Itaipú -que ambos países fijaron el año pasado en 19,28 dólares por kilovatio mes- y el anexo C, que establece las bases financieras de la represa compartida.

Según ‘UOL’, la planificación de la operación comenzó bajo el Gobierno de Bolsonaro (2019-2022) y se llevó a cabo en la actual administración.

El ataque logró acceder a los computadores de «cinco o seis» funcionarios paraguayos, todos ellos directamente implicados en las negociaciones de la tarifa, agregó el medio. Brasil admitió la existencia del plan.

El canciller Ramírez, quien el lunes aseguró a la prensa que no tenían «ninguna evidencia» de un presunto ataque, cambió en esta jornada el tono y convocó al embajador de Brasil en Asunción, José Antônio Marcondes de Carvalho, a quien -anticipó- pedirán «explicaciones detalladas» sobre el operativo.

El titular de Exteriores también llamó «inmediatamente» al embajador paraguayo en Brasil, Juan Ángel Delgadillo, para que «informe sobre los aspectos relacionados a la acción de inteligencia».

Además, el ministro comunicó la suspensión indefinida de «todas las negociaciones» sobre al anexo C, «hasta tanto Brasil brinde las aclaraciones correspondientes a satisfacción del Gobierno de la República de Paraguay».

«Obviamente que este es un tema delicado que aborda una cuestión de infiltración de un Estado sobre otro», sostuvo Ramírez, para quien «esto vulnera el derecho internacional». 

Por su parte, el ministro paraguayo de Industria y Comercio, Javier Giménez, quien también participó de la conferencia de prensa, dijo que Asunción necesita «todas las aclaraciones necesarias» y consideró que se debe «restituir aquello que es fundamental para una relación, que es la confianza».

Giménez, quien es parte del equipo negociador paraguayo, dijo confiar en que el Gobierno brasileño ofrezca «las explicaciones pertinentes» en «sumo detalle» para volver a sentarse en la mesa de negociaciones.

«Estamos seguros que en el transcurrir de los días vamos a poder sentarnos nuevamente en la mesa a emprender este proyecto binacional que es sumamente importante para el Gobierno del Paraguay», agregó el titular paraguayo de la cartera de Industria y Comercio.

Este mismo martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores en Asunción informó que el Gobierno paraguayo presentó una solicitud formal a Brasil de informe sobre las operaciones de inteligencia entre junio del 2022 y marzo del 2023.

El documento fue entregado por el viceministro de Relaciones Exteriores, Víctor Verdún, al embajador brasileño, según la información oficial.

Ambos países habían acordado el próximo 30 de mayo como fecha límite para concluir los diálogos sobre el anexo C, que obliga a Paraguay a vender a Brasil el excedente de su cuota de energía producida en Itaipú a precios preferenciales.

El año pasado, Asunción y Brasilia decidieron elevar las tarifas pagadas por Brasil para los próximos tres años, que aumentaron 2,5 dólares, hasta los 19,28 dólares por kilovatio mes.

De igual forma, las dos naciones firmaron un instrumento de entendimiento para modificar el anexo C, lo que permitirá a Paraguay vender libremente el excedente de su energía al mercado brasileño, regulado o no regulado.

mg (efe, ABC)

   La información sobre el espionaje brasileño, que comenzó en el gobierno de Jair Bolsonaro, fue difundida en medio de una negociación sobre energía de ambas naciones. 

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