Los años 90 dejaron un buen puñado de grandes obras cinematográficas. Una de ellas es La escalera de Jacob (1990), uno de los mejores títulos del cine dentro del género del terror psicológico. Han pasado 35 años desde su estreno y todavía no hemos superado su desgarrador final.
Dirigida por Adrian Lyne y protagonizada por Tim Robbins, La escalera de Jacob sigue a Jacob Singer, un exsoldado de infantería de Estados Unidos cuyas experiencias durante su servicio militar en Vietnam le provocan alucinaciones. El protagonista intenta descubrir la verdad detrás de lo que le ocurre, pero está convencido de que ha muerto y está en el infierno.
La escalera de Jacob no fue ningún éxito de taquilla: costó unos 25 millones de dólares y recaudó 26.1 millones de dólares en Estados Unidos. La crítica, sin embargo, respondió de forma positiva al filme. El célebre crítico Roger Ebert destacó de ella que, pese a ser una «experiencia dolorosa y deprimente» está «escrita, dirigida e interpretada de forma poderosa». Le dio tres estrellas y media de cuatro. En Rotten Tomatoes cuenta con una nota de 72% y en Metacritic de 62.
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¡OJO, ‘SPOILERS’! La siguiente noticia contiene ‘spoilers’ de La escalera de Jacob.
El filme de Lyne juega continuamente con el espectador y no es hasta su final cuando se confirman las sospechas: el protagonista está muriéndose. Todo lo que la película muestra cuando Jacob regresa a casa tras la guerra es una ensoñación.
La historia se vuelve todavía más triste cuando se descubre cómo falleció y por qué: El gobierno de Estados Unidos drogó al pelotón del protagonista sin su consentimiento con una sustancia creada para aumentar la ira de los soldados y mejorar la resistencia ante el dolor. Sus consecuencias fueron nefastas, pues provocó que los soldados se volvieran locos y se mataran entre sí. Fue un compañero de Jacob el que le atacó y le hirió de gravedad. Todo termina con una imagen del protagonista en una tienda de campaña en Vietnam y los médicos certificando su muerte.
Inspirado en un suceso real

Carolco Pictures
La escalera de Jacob está inspirada en un suceso real: el de la investigación ultrasecreta conocida como Proyecto MK-Ultra. Fue la CIA la que desarrolló esta técnica ilegal de control mental llevando a cabo experimentos con humanos sin su consentimiento.
Su objetivo era desarrollar nuevas sustancias y procedimientos para usarlos en interrogatorios y torturas con el fin de forzar la confesión. Entre las técnicas utilizadas estaban: terapia de ‘shock’, administración de drogas para alterar las funciones cerebrales, hipnosis, privación sensorial, aislamiento, torturas y abusos verbales y sexuales.
Un ‘remake’ con un final diferente
La película protagonizada por Robbins tuvo un ‘remake’ hace 6 años. La escalera de Jacob (2019), contó con David M. Rosenthal detrás de las cámaras y con Michael Ealy en el papel protagonista. Esta nueva versión cambió el final, pero no por ello dejó de ser igual de traumático que el original.
En el filme de 2019, el protagonista descubre que la vida que está llevando tras su participación en la guerra de Afganistán es, en realidad, una ensoñación sobre la de su hermano Isaac, a quien dio por muerto en el conflicto bélico. En el desenlace, el protagonista se sacrifica para salvar a su hermano de un médico que estaba experimentando con ambos.