Baloncesto
El heroico Gran Canaria fue el demonio en el infierno turco

Definitivamente, la Eurocup para a ser considerada la competición fetiche del CB Gran Canaria. Ocurre que el equipo de Jaka Lakovic, contra todo pronóstico y remontando la eliminatoria, dejó atrás al Bahcesehir para colarse en otra final de la Eurocup (72-76). El rival será el Hapoel Tel Aviv.
La formación de Jaka Lakovic le remonta la eliminatoria al Bahcesehir para jugar su segunda final de Eurocup en tres años. Albicy, Homesley y Tobey, decisivos.
Definitivamente, la Eurocup para a ser considerada la competición fetiche del CB Gran Canaria. Ocurre que el equipo de Jaka Lakovic, contra todo pronóstico y remontando la eliminatoria, dejó atrás al Bahcesehir para colarse en otra final de la Eurocup (72-76). Que sea española ya solo depende del Valencia Basket.
El Granca cumplió con su parte, y de qué manera. Casi siempre por delante en el marcador, aguantó con entereza todas y cada una de las múltiples embestidas de un más que digno semifinalista, una formación otomana que cayó sin rendirse ni un solo segundo. Pero a este equipo de héroes de amarillo no hay quien parezca en los instantes finales, un grupo que es un seguro de vida en los últimos segundos, despachando así por dos veces al Bahcesehir y otra al Unicaja en apenas una semana.
El partido, como el buen vino, fue madurando con el paso del tiempo. Plomizo el duelo al principio, Odiase y Tobey se repartían puntos y canastas a partes iguales, dos para cada uno, en un trabado inicio en el que el Gran Canaria parecía comparecer en mejor estado. De hechos, los picotazos de Brussino desde la frontera, por partida doble, y Shurna mantenían a los suyos con ventaja: 14-17 antes del pírrico 18-19 con el que se llegó al final del primer acto.
Comparecía todavía mejor el Granca al alba del segundo parcial. De hecho, el 0-7 de que coronó el triple de Salvó pareció disparar al equipo de Jaka Lakovic, que llegó a ponerse 24-33, la máxima ventaja del partido hasta entonces, tras un certero triple de Thomasson. Radonjic estuvo raudo a la hora de pedir tiempo muerto, y desde luego que su decisión surtió el efecto deseado. Con un rápido 8-0 el duelo ya estaba empatado antes de que un arreón de Homesley, con dos canastas y una asistencia a Tobey, pusiera a la hueste amarilla con ventaja antes de aquel triple de Bouteille que trajo consigo el ajustado 42-41 con el que llegó el tiempo de descanso.
Salieron los visitantes a todo trapo del vestuario. Ni que fuera un efecto dominó triplista, Albicy encuhfó dos veces del tirón antes del bingo de Homesley, que tampoco es que le valiera de tanto al Gran Canaria. Resulta que aquel 45-50 ponía en práctica aquella teoría de que el Bahcesehir era un equipo aguerrido y de lo más contestón. Si primero Smith conectaba desde el extrarradio, Odiase le sacaba un 2+1 a Tobey para voltear rápidamente el marcador. Del intercambio de golpes posterior, que le costó además la terca falta a Smith, líder local, demostrando una más que notable madurez competitiva con tantas cosas en contra: 57-60 a falta de 10 minutos para el final.
Pelos y Brussino dieron un paso al frente al inicio de un último cuarto en el que se repetía la historia tantas veces contada en los tres parciales anteriores. Si el Granca cogía resuello, Smith sacaba otra vez el mazo, ahora desde el 6,75, para estrangular el marcador: 63-65. Y así con todo. Daba igual que Pelos se cascara un triple imposible, pues Ponitka enchufaba pasado el más allá para mantener una desventaja mínima como era aquel 68-70.
El alero polaco compareció cuando más necesario era y además le sacó la quinta falta a Thomasson, mandando así al banquillo, ahora de manera definitiva, a uno de los principales avales ofensivos insulares. El Bahcesehir subió entonces el nivel físico con la habitual venia connivencia arbitral en según qué escenarios en lo que Jaleen Smith seguía a lo suyo, picando desde fuera para adelantar de nuevo a su equipo, 72-70, lo que no se producía desde el pretérito 51-50. Los nervios, claro, estaban a flor de piel. Como para no: una final europea en juego y la posibilidad de quedarte a dos partidos de ganarte el derecho a jugar la Euroliga sin importar lo que te pase en tu liga nacional.
Inteligencia
Entre las principales virtudes de Albicy, esas que le han llevado a lucir con todos los honores una medalla de plata olímpica, es su inteligencia y saber estar cuando más quema la pelota, acaso derretida con sus manos y mente heladas. Resulta que el base francés, con la agonía consumiendo a los dos equipos, sacó la mira telescópica para descifrar la posesión de Homesley, que se cascó un triplazo redentor para adelantar de nuevo a los héroes de amarillo, que pudieron matar justo después.
En la locura final, Hazer solo pudo anotar uno de los dos tiros libres que tuvo para empatar estrechar el marcador cuando apenas quedaban 17 segundos, así que el Gran Canaria lo tenía claro: saque de fondo y pelota para Albicy. Solidario, al base francés erró el primero y metió el segundo de sus tiros libres, así que el Bahcesehir tenía el último ataque para, al menos, mandar el duelo a la prórroga. No por ser evidente dejó de llegarle la pelota a Jaleen Smith, que se jugó una penetración imposible. Tobey, gigante, palmeó el balón. Y Homesley, cómo no, desde el tiro libre finiquitó. Ya está en la final. La Euroliga, otra vez, al acecho para este demonio en el infierno turco. La pasión fue del Gran Canaria.
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