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Deporte Motor

La maldición del segundo Red Bull

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Vettel y Webber, en el año 2013.

Desde que Red Bull llegara a la Fórmula 1, allá por la temporada 2005, dos características han marcado a la escudería energética: la mano de Adrian Newey para crear coches competitivos al principio y dominadores en dos épocas (Vettel y Verstappen) y la capacidad para formar líos con los segundos pilotos de sus alineaciones. Y por ende, convertirse en una máquina de triturar conductores, muchos de ellos pulidos en su propio programa de jóvenes pilotos.

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Webber, Kvyat, Ricciardo, Gasly, Checo o Lawson han sufrido siendo los segundos espadas de la escudería energética. Es el turno de Tsunoda…  

Desde que Red Bull llegará a la Fórmula 1, allá por la temporada 2005, dos características han marcado a la escudería energética: la mano de Adrian Newey para crear coches competitivos al principio y dominadores en dos épocas (Vettel y Verstappen) y la capacidad para formar líos con los segundos pilotos de sus alineaciones. Y por ende, convertirse en una máquina de triturar conductores, muchos de ellos pulidos en su propio programa de jóvenes pilotos.

En su primer año como equipo de F1 se buscó la experiencia en Gerhard Berger, austríaco como el dueño de Red Bull, pero al final se apostó por David Coulthard para liderar el equipo. Llegaba con 13 victorias y a finales de la década de los 90 y los primeros años del nuevo siglo, siempre fue aspirante, acabando la campaña de 2001 como subcampeón con McLaren ante el Ferrari de Michael Schumacher. Y para el segundo coche se tuvo la ocurrencia de compartir el volante entre Chritian Klien y Vitantonio Liuzzi, quienes se tenían que turnar cada cuatro carreras. El austríaco completo su serie y el italiano hizo lo propio para desaparecer después del GP de Europa con un octavo, un noveno y dos abandonos.

En 2006 Liuzzi pasa a Toro Rosso y la alineación se consolida con Coulthard, que logra el primer podio energético en el GP de Mónaco (en el que Schumacher ‘aparca’ el Ferrari en La Rascasse durante la clasificación para que nadie mejorase el tiempo) detrás de Fernando Alonso (Renault) y Juan Pablo Montoya (McLaren). En el segundo coche Klien acumula siete abandonos y para las últimas tres carreras del año aparece Robert Michael Doornbos para subirse al coche del austríaco. No pasó del 12º lugar.

Llega Webber, eterno comparsa

En 2007 se dejan los experimentos del segundo coche a un lado y llega el australiano Mark Webber, quien a pesar de quedar por detrás de Coulthard en los puntos, logra el único podio energético de la temporada en una carrera con condiciones cambiantes en Nurburgring. Pudo ganar en Japón, pero un accidente con Sebastian Vettel, por entonces en Toro Rosso y que acabaría siendo número 1 de Red Bull, acabó con sus opciones. La temporada siguiente se repite dupla y el escocés vuelve a quedar por delante del australiano, además logra otro podio, esta vez en Canadá. Al acabar el año, el británico dejó la F1 como había anunciado, y se va al DTM.

Sebastian Vettel, primer Mundial y un choque en Turquía.

Tras la marcha de Coulthard, Red Bull se decide a promocionar a Sebastian Vettel desde Toro Roso. Su buen desempeño en el ‘filial’ y su victoria bajo el agua de Italia en la campaña anterior, le dan derecho a la oportunidad. ‘Seb’ responde con resultados inmediatos: le da la primera pole en el GP de China 2009 y la victoria un día después. El alemán ganó además en Gran Bretaña, Japón y Abu Dhabi y quedó por delante de Webber en los puntos que se tuvo que conformar con las victorias en Alemania y Brasil.

Alemán y Australiano compartieron equipo cuatro temporadas más, con Vettel como jefe de filas, convirtiéndose en tetracampeón. Hubo varios momentos de tensión. El primer encontronazo serio llegó en Estambul cuando Vettel intentó adelantar a un Webber que lideraba la carrera y el Mundial, y chocaron: “Los fans de la F1 recordarán Turquía y el infame toque entre Sebastian y yo cuando luchábamos por la victoria. El día anterior, me empecé a oler que quizás conspiraban contra mí”. El accidente entre los dos coches dejó un doblete plácido para Mercedes con Hamilton y Button y un tercer puesto para Webber, que pudo llegar al box y cambiar el alerón para reemprender la marcha. Pero algo ya se había roto en el seno del equipo y daba continuidad a la maldición del segundo coche de Red Bull que durante unos años parecía aparcada. “Cuando vi en TV los abrazos que Sebastian recibió en el muro de boxes, empecé a tener serias dudas de a quién iba a culpar Red Bull”, escribe el australiano en su autobiografía, recordando el incidente del que tanto Helmut Marko como Christian Horner le culpabilizaron.

Y los pilotos, claro, no se pusieron de acuerdo: “Fui más rápido. Me zambullí por el interior. Tenía la curva”, explicaba el alemán sobre el accidente que le hizo retirarse en la vuelta 40. “Probablemente, tendremos diferencias de opinión hasta que vayamos a la tumba”, replicó el australiano. En el GP de Brasil el equipo se adjudicó el Mundial de constructores y encaró la carrera final en Abu Dhabi con Webber a 8 puntos del Ferrari de Alonso y Vettel a 15. La lógica invita a pensar que en Red Bull se debería haber apostado por el australiano, por una cuestión de matemáticas. Ganó Vettel, con Alonso desesperado detrás de Vitaly Petrov y Webber detrás del asturiano. Flavio Briatore, manager de Webber y jefe de Alonso en su época de bicampeón con Renault, había predicho que eso terminaría pasando: “Después de mis dos victorias en Barcelona y Mónaco, nos dijo que la situación no podría continuar así. Volvió a tener toda la razón, una vez más. Tener a un perro viejo australiano ganando el título no era parte de los planes de Red Bull”, dice Webber en su libro.

El Multi-21

Los años siguientes fueron en cierta medida estables, con Vettel sumando títulos con su contrato plurianual y Webber renovando año a año y con la aceptación de su rol dentro del equipo. Tranquilidad hasta 2013, en el GP Malasia. El famoso Multi-21 en la segunda carrera del año 2013. Webber lideraba y Vettel no respetó las órdenes de equipo que le dieron a través del mensaje ‘Seb, Multi-21′ que le dieron por radio. Traducido, mantén la posición. Directriz que el alemán ignoró. “Sabía que Seb iba a gestionar el asunto a su manera, aunque por radio me aseguraron que se suponía que yo debía ganar”, recuerda un Webber que añade: “Uno de mis mayores arrepentimientos: Debería haber acelerado el motor de inmediato cuando Vettel empezó a atacarme. Pero instintivamente, pensé: “Bueno, deberíamos estar cerrando la carrera; solo nos quedan tres, cuatro o cinco vueltas y estamos luchando entre nosotros”. La discusión en caliente y en directo entre los dos pilotos fue seguida por todo el mundo. Indudablemente, la situación ya era insostenible y Webber busco acomodo en el Mundial de Resistencia con Porsche.

Se repiten los bailes en el segundo Red Bull: Kvyat, Gasly, Albon, Checo y Lawson

Con la marcha de Webber y un año más tarde la de Vettel, se quedó como jefe de filas Ricciardo tras empezar como número dos con el alemán. En 2015 Daniil Kvyat llega al RB11 y está todas las carreras en los puntos menos tres y además sube al podio en Hungría, que le convirtió en el segundo piloto más joven en registrar un puesto en el podio, después de Vettel. Pero el inicio de año 2016 es más complicado para el ruso. Un fallo eléctrico en Australia y un accidente con el Ferrari de Vettel en el GP de Rusia, y del que el alemán se quejó personalmente a Horner, acabaron con el ruso degradado a Toro Rosso. “Estamos en una posición única por tener a cuatro pilotos en Red Bull Racing y Toro Rosso con contratos a largo plazo con Red Bull, así que tenemos flexibilidad para moverlos entre los dos equipos”, explicó el director deportivo de Red Bull, Christian Horner, en un comunicado de la escudería. El ruso, que dijo que el cambio no fue fácil para él y que incluso le hizo “dejar de disfrutar de las carreras”, tuvo como compañero en Toro Rosso a un joven Carlos Sainz. Le dejó el volante del RB12 a un aún más joven Max Verstappen, que en su debut con Red Bull, en Barcelona, ganó la carrera, convirtiéndose en el ganador más joven de un Gran Premio de la historia.

Con Ricciardo y Verstappen como alineación titular de Milton Keynes también se vivieron momentos tensos, con el punto álgido en el GP de Azerbaiyán 2018. El australiano y el holandés estuvieron compitiendo durante toda la carrera y chocaron en la vuelta 40 cuando Ricciardo intentó superar a Verstappen, ocasionando el abandono de ambos. Poco después el australiano anunció su fichaje por Renault, pero deslizó que aquel incidente fue importante en su salida de Red Bull: “No puedo decir cuántas piezas pequeñas formaron el rompecabezas, pero supongo que Bakú fue una de esas piezas”.

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En la temporada 2019 el afortunado de conducir el segundo RB15 fue Pierre Gasly, que duró exactamente 12 carreras como compañero de Mad Max. El rendimiento del francés fue discreto y tras Hungría y con el mismo argumento que con Kvyat, Red Bull le degradó y le cambió por Alexander Albon: “Red Bull está en una posición única de tener cuatro pilotos con talento en la F1 bajo contrato, que pueden rotar entre nosotros y Toro Rosso. El equipo usará las siguientes nueve carreras para evaluar el rendimiento de Alex antes de tomar una decisión sobre quién acompañará a Max en 2020″, rezaba el comunicado de los austriacos. El tailandés estuvo una temporada y media en el primer equipo. Hasta que en 2021 llegó Checo Pérez. Cuatro años después y siempre en el ojo del huracán, el mexicano se quedó sin sitio para 2025. Liam Lawson sustituyó a Checo en el segundo coche maldito de Red Bull. Y tras dos carreras correrá la misma suerte que el ruso y el francés. Es el turno del japonés (Tsunoda). Y no es un chiste, aunque lo parezca.

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